El otro día hice un test en Facebook que me dijo que tengo mi lado femenino muy desarrollado, así que hoy he decidido hacer algo muy de chicas y me he ido a la peluquería. Como andaban muy justos de personal y había que esperar mucho, me he entretenido leyendo revistas; he evitado la Cosmo al principio, pero luego me han sentado para que calara el tin... o sea, el baño de color (que yo canas las justas, oiga) y me han acercado la maldita revista.
Odio la Cosmopolitan. Parece mentira que sea una revista hecha por mujeres para mujeres. En la hora que habré estado leyendo, se me ha bajado la autoestima a los pies. Necesito exfoliar todo mi cuerpo (a punto he estado de copiar las recetas de los exfoliantes caseros, pero no tenía boli a mano), y empezar a usar pero ya mismo crema antienvejecimiento-antiarrugas-antiflacidez, o a estas alturas, pasarme directamente al botox. No tengo pareja, pero visto lo sorprendida que me he quedado con su artículo "sorpréndele en la cama" o similar, no sabría satisfacerle en lo más mínimo. Tengo que empezar a visitar eventos culturales para ver si pillo a maromos buenorros intelectualoides, que deben abundar en los museos y en las exposiciones de fotografía. He de hacer la dieta Atkins, o la zona, o una cuyo nombre no recuerdo pero no te permite comer más que cosas verdes. No voy a suficientes conciertos. No presto suficiente atención a la cantidad de arrugas que tiene mi ropa. No me expongo lo suficiente para cazar a un buen partido. Eso sí: sé cargar la batería del coche (el único artículo útil en toda la revista, aunque insultante, porque nosotras también podemos entender de mecánica, no va en el cromosoma Y). Pero no tengo pinzas para hacer el puente, así que necesito parar a un tío buenorro para que me las preste. La cosa es pillar cacho quieras o no.
He salido deprimida de la peluquería. Monísima con mi corte nuevo, pero deprimida. El test ese debía estar mal, porque yo de femenina tengo poco, o al menos de Chica Cosmo. No me extraña que haya bulímicas. No me extraña que haya mujeres a las que sólo les preocupe su físico. El mercado está lleno de revistas donde lo único importante parece ser acertar con el bikini que mejor te siente y cazar al mejor partido posible. Claro que, para demostrar lo bien que te puede sentar el bikini de marras, te ponen a una modelo de cuarenta y cinco kilos que no ha visto un bistec en condiciones más que en fotografías al lado de un maromo de esos que sólo salen en las revistas y llevan más maquillaje que Rociíto el día de su boda. Muy realista, vamos.
Reivindico revistas de mecánica en la peluquería. Revistas de divulgación científica, de decoración, de arquitectura. O cómics. O tebeos. Pero no más Cosmos. Por favor, peluqueros del mundo, tened compasión. Por todas las mujeres a las que no les importa no llevar tacón a trabajar. Por todas aquellas a las que no les importa pillar cacho en la gasolinera, sino echar gasolina. Porque una mujer es más que un culo y unas buenas tetas.
Porque nosotras lo valemos.