Sunday, September 27, 2009

Plantar un árbol

Plantó un árbol, pero una tormenta se lo llevó a los dos meses. Nunca llegó a ser un árbol adulto.

Tuvo un hijo que la llenó de alegría, pero el niño murió a los diez años a causa de un macabro accidente con un enchufe mal pelado. Ya era demasiado mayor para tener más hijos.

Escribió un libro y lo publicó, pero lo leyeron diez personas. Nunca vio su nombre impreso en la sección de novedades literarias de ningún periódico.

Intentó suicidarse, y eso le salió bien a la primera. Por fin algo de lo que sentirse orgullosa.

Thursday, September 24, 2009

Carmesí

Palabra que me saca de quicio: carmesí.
¿Quién llama al rojo carmesí?
Y que no me venga nadie diciendo que no es rojo, que es otro tono distinto. Carmesí es rojo, igual que el bermellón. La sangre es roja. Si quieres decir rojo, di rojo. Carmesí. Qué chorrada.
Hay que ser hortera, leche.

Sunday, September 20, 2009

Violencia de género

Leo en un blog de una escritora estadounidense (leo a tantas que ya no sé quién es quién) un post pidiendo ayuda para las mujeres maltratadas de su país. Empieza bien, contando el caso de una mujer australiana que por fin ha denunciado a su padre después de tener tres hijos con él; alguien la animó a que lo hiciera y la gente (mujeres, curiosamente) la acusa de metomentodo. Que tenía que haber dejado las cosas como estaban. Que ya había pasado mucho tiempo y no hacía falta remover la mierda. Que total para qué, no merece la pena. La autora del blog da las gracias a la metomentodo. Yo también.

Pero luego a la autora le da por ofrecer una serie de curiosas estadísticas. No el hecho de que, en el mundo, una mujer es maltratada cada quince segundos. Eso no me parece curioso, me parece escalofriante. Lo que apunta la autora es una lista de los gastos que la violencia doméstica y las agresiones sexuales acarrean a la sociedad americana, los billones de dólares que se pierden o se dejan de ganar porque las víctimas no pueden ir a trabajar o necesitan atención médica, los días laborables perdidos. Menciona la crisis, el hecho de que cada vez más hombres violentos van a golpear a sus mujeres por el estrés laboral, por la situación económica adversa. Sólo una estadounidense puede pensar en dinero cuando habla de violencia contra las mujeres, pienso, pero luego me doy cuenta de que la mayoría de sus lectoras son, probablemente, estadounidenses también, y que la única manera de llegar a estas personas es mentándoles el poderoso dólar. Me parece triste, pero no puedo dejar de admitir que es efectivo.

Para terminar el post, la autora da una serie de opciones de voluntariado y acciones varias que uno puede llevar a cabo para ayudar a estas mujeres. Me dan unas ganas terribles de buscar el refugio de mujeres más cercano y hacer algo, pero sé que se me va a pasar enseguida, que en cuanto mi cabeza se asiente un poco y deje de pensar en el que me falta se me quitarán las ganas. Aunque ahora mismo siento que debería hacer algo porque odio sentarme y limitarme a pensar. Valiente feminista estoy yo hecha, querer ayudar al prójimo sólo para beneficio propio.

Si a alguien le interesa leer el post en su versión original, id a http://www.murderati.com/blog/2009/9/20/i-dont-care-what-you-do-do-something.html, y aprovechad para leer el contenido anterior si es que os gusta la novela de misterio.

Thursday, September 10, 2009

Descubre el error

Reunión de becinos el viernes, 11 de septiembre, a las 8 de la tarde. Temas a tratar: limpieza de escalera y hotros.

¿Alguien lo ha descubierto? ¿Alguien lo ha visto? ¡Sí! ¡Exacto!

¡¿A QUIÉN PUÑETAS SE LE OCURRE PONER UNA REUNIÓN DE VECINOS UN VIERNES A LAS OCHO DE LA TARDE?!

Saturday, September 05, 2009

La muerte de mi padre



Mi padre murió el jueves a las ocho de la mañana, sedado y acompañado por mi madre y por mí hasta el final, hasta que dejó de respirar. No sufrió en sus últimas horas, aunque los dos días anteriores a la sedación lo pasó mal. Antes de que lo sedaran, no reconocía ni a su mujer ni a sus hijos. La morfina, es lo que tiene.

Iba a escribir que mi padre era un hombre lleno de vida, pero me parece una gilipollez porque no creo que haya personas con más o menos vida en el cuerpo (¿cómo se mide la vida, en litros por metro cúbico?). Lo que sí se puede decir de mi aita es que vivía con ganas, con avaricia, disfrutando de cada momento y riendo hasta el final. Su última palabra, cuando ya no podía ni fijar la mirada en un punto fijo, fue un sonoro "tomaaa" después de tirarse un no menos sonoro pedo. Le define. Me encanta tener ese recuerdo de él.

Nos queda el consuelo de que murió sin dolor, que murió acompañado, que le cuidamos, le mimamos y le dimos todo lo que necesitó a cada paso de la enfermedad. Hemos tenido suerte, nos dicen los médicos, porque la agonía del cáncer de esófago suele ser horrenda y mi padre no pasó por eso; es un cáncer que mata en tres meses y mi padre vivió más de un año desde que le diagnosticaron. Sus vecinos no se lo creen. "¿Pero cómo puede ser, si estaba perfectamente hace un par de semanas?" Quería pintar la terraza y cambiar los baños. Le habíamos pedido una cama articulada, para cuando llegara el momento de pasarse todo el día en la cama. No llegó nunca. Se nos fue sin darnos cuenta.

Ahora tenemos que aprender a vivir sin él, sobre todo mi madre, que lleva más de treinta y seis años dependiendo de él para todo. No tengo edad para ser huérfana, y mi hermano menos, que aún no ha cumplido los treinta. No es justo. Pero sé que ya no tengo que preocuparme porque mi padre se ahogue por la noche, que no tengo que ir con el corazón en un puño a casa o al hospital, pensando en cómo me lo voy a encontrar. Él descansa. Nosotros tardaremos un poco más.

La vida ahora mismo me parece una broma de muy mal gusto.