Thursday, October 29, 2009

Experimentando con las palabras

(Ojo: esto no pretende ser ninguna llamada de atención ni tirón de orejas a nadie. No es necesariamente representativo de lo que yo pienso, simplemente estoy jugando un poco para tratar de crear un personaje y me ha gustado lo que me ha salido, por eso lo comparto. Que nadie se mosquee.)

Apadrina a un niño.
Por menos de un euro al día, un chaval (o chavala) podrá comer un plato de plasta de arroz templado por el sol del desierto.
Apadrina.
Campañas y campañas de curas con ropa de paisano en el televisor, sólo en diciembre, cerca de Navidad, porque como todo el mundo sabe las ayudas sólo se necesitan en Navidad. El resto del año los niños comen de puta madre y ninguno muere de disentería.
Apadrina.
Vete lejos, tan lejos como puedas, y deja que te manden la foto de un niño sonriente –o niña-, siempre guapo –o guapa-, con todos sus dientes –o dedos-, mofletes rechonchos que no necesitan más que un euro al día para mantenerse así de hermosos.
Apadrina.
Hínchate de orgullo y di a tus amigos que haces el bien por el mundo, que gracias a ti un poblado ha conseguido su pozo de agua, que si no fuera por tu euro al día (365 al año, uno más si es bisiesto) un niño moriría de hambre allá donde Cristo dio las tres voces.
Apadrina.
Y, sobre todo, olvídate de todos aquellos que no tienen un euro para mantener esos mofletes tan rechonchos y brillantes, ignora a la mujer que pide en la puerta de la iglesia porque seguro que lo suyo es vicio, tira ese filete a la basura porque está duro, cómprate ropa nueva de temporada y un nuevo armario donde meter eso que ya no te pones. Y juega con la PSP, o la Nintendo, o la Wii, y cágate en el vecino de abajo porque ha vuelto a aparcar su Mercedes demasiado cerca de tu BMW y no vas a poder abrir la puerta sin rozar la columna.
Pero apadrina. Apadrina siempre.

Saturday, October 24, 2009

NaNoWriMo


Y llegó esa época del año en la que me pongo pesada con el dichoso NaNoWriMo, y este año más que nunca porque voy a participar por segunda vez en mi vida. Y esta vez espero hacerlo bien y conseguir cumplir con las 50 000 palabras, que no serán ni con mucho una novela completa pero me pondrán en el camino correcto. Unas doscientas páginas si consigo cumplir el reto... Vaya que si me pondrán en el camino correcto.
(Vale, así entre nos, ahora que no nos oye nadie... Ya he empezado, porque la historia me quemaba los dedos y pedía ser contada, pero prometo no hacer trampa -al menos ninguna más- y empezar desde cero el uno de noviembre; o sea, que tendré que escribir 50 000 palabras aunque ya tenga 10 000 escritas. Qué ilu, oye, ya tengo 10 000. Que no cuentan para el NaNo, pero cuentan para mí.)

Friday, October 23, 2009

Sueños

Hoy he soñado que comía chocolate.
Cuando me he despertado, tenía un gigantesco grano en la barbilla.
¿Dónde estaría yo si todos mis sueños tuvieran consecuencias?

Tuesday, October 20, 2009

3500

3.500. Es el número de concursos literarios que hay en España al año, y cada año hay más. Muchos de ellos en internet, unos pocos sin más premio que el de la honrilla, algunos de ellos tan trucados como el Planeta, pero otros cuantos, la mayoría (quiero pensar), perfectamente accesibles si se tiene algo de talento.
Tres mil quinientos... Y yo trabajando a tiempo completo y con las horas de escritura contadas...

Sunday, October 18, 2009

Domingo

Domingo. Todo cerrado. Fuera, un frío de mil demonios (pero sol, mucho sol). Lo único que hay hoy es tiempo. Horas y horas para mí sola. Me he pasado casi tres terminando los trabajos de literatura (Henry James, H.G. Wells, Oscar Wilde) y ahora voy a leer el libro que tengo que terminar para el siguiente tema. Una bolsa de pipas y A passage to India. Todavía queda mucho día.

Y he empezado la novela (que no era una historia corta lo que me daba miedo empezar, sino un pedazo de historia, un novelón, un dramón), aunque todavía con algo de susto en el cuerpo. Pero he hablado muy seriamente conmigo misma y me he dicho que basta de tonterías, que hay que seguir en la brecha, que cómo sabré si valgo si no me lanzo a la piscina. Así que hoy he madrugado y he escrito cuatro páginas. Ayer cayeron otras cuatro. Voy avanzando.

Gracias a todos por los ánimos. Me han venido de perlas, de verdad. Espero poder seguir trabajando un poco más en este día lleno de tiempo.

Wednesday, October 14, 2009

Miedo


Tengo una historia en la cabeza. Una historia que me ronda, que se cuela en mis pensamientos cuando menos lo espero, que se va formando y va creciendo a medida que pasan los días y le dedico tiempo. Lleva años ahí, pero nunca le he hecho demasiado caso. Ahora ella pide paso. Tengo que escribirla.

Y me siento incapaz. No me atrevo. He descrito a los personajes (que ya tienen más vida que yo misma, y vaya vida), he delineado la historia (pobres, qué futuro les espera), he buscado información en internet sobre todos los puntos que tengo que tener claros, pero aún no he puesto la primera palabra de la historia en el papel. Demasiada presión. Demasiada información. La historia es demasiado buena y tengo miedo a cagarla y convertirla en una porquería.

No sé si conseguiré vencer mi miedo y escribirla al fin. Sería una pena que no lo hiciera y se quedara solo en mi cabeza, porque es una buena historia, pero nunca podré hacerle justicia y nunca podrá ser tan buena como lo que está en mi interior. Pero claro, si ni siquiera soy capaz de que este post tenga el aspecto que había imaginado antes de escribirlo, ¿qué puedo esperar de una novela?

Y aún así, no me queda otra que intentarlo, porque me está volviendo loca. No puedo concentrarme en el trabajo, utilizo mis horas libres para buscar información en internet, no puedo estudiar, el mundo exterior ha perdido su encanto... Sin embargo, cuando me siento frente a la pantalla en blanco, los dedos se me paralizan. Soy incapaz. Y no es bloqueo de escritor. Es miedo.

Estoy aterrorizada. Y no me gusta nada esa sensación.

Tuesday, October 13, 2009

Caperucita Roja

Caperucita cogió la cesta que su madre le tendía.
-Llévasela a tu abuela y no te entretengas por el camino.
-O sea, que nada de coger flores.
-No, ni se te ocurra.
-¿Puedo perseguir un rato a las mariposas?
-Eso entraría en la categoría de entretenerse, cariño.
-¿Puedo tomar el camino largo y pasar por el río a ver a los ciervos bebiendo?
-No. Ve directa a casa de tu abuela y vuelve enseguida.
-Vale. Entonces iré por el atajo.
-¡No! -gritó su madre, tan fuerte que Caperucita estuvo a punto de dejar caer la cestita-. ¿Pero es que no te acuerdas de lo que pasó la última vez? No te salgas del camino, pero espabila.
-Vale, mamá.
Caperucita salió de la casa y saludó con la mano a su madre mientras se alejaba. En cuanto la perdió de vista, torció a la derecha y tomó el camino al bar El Leñador. Se sentó en una banqueta junto al Lobo Malo y pidió una cerveza helada.
-Dios, qué harta estoy de mi madre -dijo, mientras se quitaba la caperuza y una melena rubia le caía por la espalda. Encendió un cigarro-. Treinta y cinco años mandándome hacer el mismo puto viaje todos los viernes por la noche, oye. Tengo unas ganas de que me toque el piso de protección oficial...
El Lobo Malo se fijó en la cestita y sonrió.
-¿Otro botellón?
Caperucita asintió.
-Esa vieja nos entierra a todos. Que se ha quedado corta de ginebra, dice. Con lo alto que tiene el azúcar.
El Lobo Malo soltó una carcajada y apuró su pinta.
-Anda, vamos, que tengo el todoterreno aparcado aquí enfrente. Te llevo.
-Gracias, macho, te debo una, no sabes lo que pesa la puta cesta.

Saturday, October 10, 2009

Otra de peluquerías

Ayer fui a la pelu (y esta vez no cogí el Cosmopolitan, ya estoy escarmentada), y salí pareciéndome a esta (excepto en lo de la cara de mala hostia):



No me quejo, me gusta el look, pero ahora voy a tener que cambiar el Mii de la Wii...

Monday, October 05, 2009

Hugh se sincera



Cariño mío, corazón, pichoncito mío de mis entretelas, ¿a estas alturas de la película (romántica, por supuesto) te me vienes a confesar? Pues toma mi hombro, tesoro mío, cielín, y llora, llora, que ya estoy aquí yo para aguantarte por muy cabrón que te hayas dado cuenta que eres.

Que la fama le ha vuelto un hombre creído, orgulloso y consentido, dice. Que el dinero le ha convertido en un monstruo. Que paga a la gente para que se ría de sus bromas, aunque yo más bien creo que lo hace para poder creer que no se ríen de él, sino con él. Dice que tiene que tomar una copa de champán (del bueno, claro) para enfrentarse a los periodistas cuando va de promoción. Si ya decía yo que tenía cara de tímido. Si se le ve a lo lejos que en realidad él es muy cortado, un hombre normal y corriente, que sale con mujeres espectaculares por puro márketing, pero él en realidad todavía alberga sentimientos por la chica que le gustaba en el instituto y a quien nunca le dijo nada por no atreverse. Dice ahora que no le gusta en lo que se ha convertido, un hombre maniático e insoportable. Chico, con lo fácil que lo tienes: dona tu fortuna a la caridad, y verás qué rápido se te endulza el carácter. Te lo dicen millones de mileuristas (o milibristas, que ya sabemos que vosotros los británicos sois muy vuestros).



Ahora, lo que no te perdono es eso de que necesitas que te laven las fundas de las almohadas siete veces con detergente no biodegradable. ¿Qué te ha hecho el planeta? ¿Y qué te ha hecho el pobre que trabaja en la lavandería del set de rodaje, que vaya paliza se tiene que dar como tenga dos como tú? Lo de lavar la funda del edredón todos los días lo entiendo más, porque conociéndote... Ay, Hughín, cariño mío, quién te pillara para ponerte firme... Te iba yo a quitar la grandeza en dos días.

(Y creo que este año sale peli suya. Con Sarah Jessica Parker, nada más y nada menos. Que no me la pierdo, vaya.)