Sunday, October 31, 2010

Cuenta atrás



El NaNoWriMo empieza mañana, pero seamos sinceras, yo ya he empezado. Lo de menos este año es conseguir las cincuenta mil palabras; lo de más, volver a la rutina de escribir en cada momento libre y tener una historia y unos personajes rondándome por la cabeza. No sé si será bueno, no sé si será "leíble". Será mío, como todo lo que escribo, y espero que algún día la constancia dé sus frutos y lo que escriba sea también de los demás.

De momento, llevo mil y pico palabras, cinco personajes bien definidos y un montón de perrerías que han de ocurrir. Qué malo es el mundo para algunas personas, madre.

Saturday, October 23, 2010

Diario

Vitoria ha sido elegida como Capital Verde Europea de 2012. No sé lo que eso significa, porque Vitoria siempre ha sido capital, siempre ha sido verde y siempre ha sido europea, pero está bien que nos lo reconozcan, aunque no sea hasta el 2012. Los de la ETB parecen no haberse enterado, o les parece menos importante que el adoquín suelto junto al Gugenheim (es un decir; quien dice adoquín dice grava).

Un alcalde elegido democráticamente por hombres y mujeres, que encima es ginecólogo, se burla de manera soez de una mujer que ostenta un cargo de poder por encima del suyo y se va de rositas. Porque sí, le están poniendo a parir en todos los medios, pero sigue siendo alcalde y sigue siendo ginecólogo. Cosa que no me sorprende, no ahora, no en este país. Es un país machista, y me da igual que haya el mismo número de ministras que de ministros. Sigue siendo un país de pandereta.

El jueves me dijeron que era "digna". El contexto era muy específico y me sonó a piropo. Cuanto más pienso en esa palabra, más me la cuestiono. Me recuerda a "Lo que queda del día" y el concepto de dignidad que tiene el mayordomo protagonista. Es curioso, cómo todo en la vida está relacionado.

Hoy es sábado y esta es mi hora de escritura. Se supone que debería estar tecleando ideas para la historia que quiero escribir. Me he apuntado al NaNo, pero no tengo muy claro que lo vaya a seguir. Me limitaré a escribir a mi ritmo y leer los "pep-talks" que mandan una vez a la semana. Mi mente trabaja -poco, pero trabaja- aunque no escriba, y van surgiendo ideas. Tengo el principio y el final, y creo que tengo un posible momento climático que desencadena el final. Todo lo demás está por decidir. Debería ponerme en serio. Debería.

El gato, en mi regazo, me observa escribir. Creo que el movimiento de mis dedos sobre el teclado le acuna.

Tuesday, October 19, 2010

La SuperProfa




Voy a inventar un cacharro como lleva el VanDisel este para mi profesión. Me va a convertir en una SuperProfa, y, lo que más mola, en multimillonaria de la noche a la mañana, porque todas las profas van a querer ser SuperProfas. Sobre todo las de infantil.

Mi invento (el SuperProfa Maker, de momento -SPM para abreviar, no confundir con Su Puta Madre, o Síndrome Pre-Menstrual, aunque bien pensado también mola-) constaría, primero, de un cinturón similar al de la foto. Pero no llevaría biberones ni ositos de peluche, sino diferentes utensilios que esta semana he echado en falta cuando daba clase a los de cuatro y cinco años. A saber:

  • Pañuelos de papel en cantidades industriales, o, en su defecto, rollos de papel de los de Scotex, por eso de que son más suaves para sus naricillas.
  • Toallitas húmedas marca Eroski, que no estamos para derroches, para limpiar esos mocos que, a pesar de los pañuelos antes mencionados, tienen tendencia a quitarse con el dorso de la mano.
  • Jabón desinfectante del que no necesita agua. No, no es para ellos, esto es para mí. Para todos aquellos que te cogen de la mano después de haberse quitado los mocos de la manera arriba mencionada.
  • Caramelitos contra la tos. O, en su defecto, una mascarilla (de nuevo, para mí).
  • Silbato llama-bedeles, para esos momentos en los que un niño te pota en clase y tu estómago amenaza con seguir el ejemplo si no lo limpian pronto.
Mola, ¿eh? Pero muchas estaréis diciendo, "vaya kit de los cojones, si eso es lo que llevo yo en el bolso desde que nació mi primer hijo, con eso no te forras ni ná". Claro. Pero es que en esto he pensado hoy cuando me he dado cuenta de que entre toses y estornudos, me han dejado ronca y con un catarro del quince. Mi SPM empieza ahora:
  • Marioneta de fácil manejo con una sola mano que se pueda ajustar al cuerpo sin asfixiarte, y que hable inglés con el mismo acento que Hugh Grant.
  • Dosel para apoyar el libro grande de Petete que siempre llevo conmigo y que es muy difícil manejar cuando con la otra mano estás manejando la marioneta antes mencionada. Anótese que la SuperProfa es itinerante, vamos, que no tiene clase propia y se lleva los cacharros de punta a punta de la ikastola (que, para más inri, consta de dos edificios separados por toda una manzana de casas y dos cruces que te cagas).
  • Mano extra y extralarga para, según sujeta la marioneta y cuenta el cuento apuntando a cada personaje en el libro, poder poner el CD con la canción que viene a la mitad del cuento, teniendo en cuenta que el reproductor está en la otra punta de la clase porque al lado de la SuperProfa no hay enchufe.
  • Dos pares de ojos de más -no, gafas no valen, ya lo he probado- para vigilar que todos los niños y niñas hagan la ficha, en lugar de dedicarse a pintarse la cara con las pinturas de dedo.
  • Poderes mentales para detectar en qué momento determinado niño va a decidir que pinchar el dedo del compañero es mucho más divertido que terminar de cortar el círculo con el punzón.
Todo esto y mucho más iría en el SPM, pero, como comprenderéis, no lo voy a explicar todo porque algo tengo que guardarme para mí y que no me robéis el copyright. Cuando tenga el prototipo, me pondré en contacto con todas las profesoras de preescolar que visiten esta página interesadas en probarlo, a ver si he acertado con todas las necesidades que le puedan surgir a la profa moderna. Hasta entonces, seguiré trabajando en el proyecto.

Con mucho cariño, se despide de ustedes

La SuperProfa Maker Maker.

Monday, October 18, 2010

Diario

Empieza semana nueva. El lunes, por ser lunes, duro. Y si le añadimos domingo de resaca, más todavía.

Estamos dando los colores en clase de cinco años. Yo digo "touch something black", y el niño se levanta para tocarle la cabeza al niño de al lado, que es negro. Me reí, claro. A ningún adulto se le hubiera ocurrido hacerlo. Pero al mismo tiempo me pregunté quién le habría dicho que su compañero era negro, porque ellos lo ven marrón. Que es lo que es.

Escribo, pero poco. Esto es como ir al gimnasio, poco a poco. Intento buscar momentos sueltos en el día, pero no tengo. Quince minutos aquí, diez allá, en la ducha, de paseo. Porque todavía estoy en la fase de idealización de la historia, todavía no he escrito ni una palabra. Ya llegará. Si llega.

Aunque lea todos los minutos que me quedan libres el resto de mi vida, nunca conseguiré leer todo lo que quiero. Cada día aparece algo nuevo que añadir a la lista. Ya no tengo sitio en casa. Bueno, sitio siempre se puede hacer, pero no tengo fondos. Económicos, me refiero. Ni de armario.

Me he apuntado a teatro -porque siete asignaturas de filología inglesa no son suficientes-. Tenemos que aprendernos una poesía cortita. He elegido una de García Lorca que todavía no he memorizado. No quiero viciarla. Es bonita. Simple, sencilla, pero bonita. A ver qué nos mandan hacer con ella. Prefiero no preguntarme para qué es el corcho que nos han pedido que llevemos.

Hace frío. Dicen que hoy va a helar.

Saturday, October 09, 2010

¿Hora de volver?

Leo, leo, leo y leo. Me pierdo entre libros. Leo por placer a veces, por "obligación" otras y una mezcla de ambas de vez en cuando. Mi último descubrimiento ha sido White Teeth, de Zadie Smith, una autora nacida el mismo año que yo que escribió una obra de arte hace diez años. Y digo obra de arte, sí, no gran libro, no "algo entretenido", no una buena lectura. Una obra de arte que te hace reír, llorar (no tanto, solo si lees entre líneas) y sorprenderte a cada página. Uno de esos libros que lo cuenta todo sin aparentemente decir nada. Y es lectura obligatoria en una de mis asignaturas. Estoy agradecidísima a los profesores.

Octubre avanza, y noviembre se acerca. No iba a participar en el NaNoWriMo de este año, porque llevo casi diez meses sin escribir, pero estos días estoy notando que me falta algo. Me doy cuenta sobre todo los fines de semana, cuando me encuentro con horas y horas de tiempo libre que antes no tenía y me pregunto qué demonios hacía yo antes para estar siempre ocupada. Durante unas semanas las he llenado con el patchwork, pero no es lo mío, no es lo que siento que debería estar haciendo. El ordenador me sirve de pantalla de televisión, pero no lo uso para lo que debería; por favor, si ni siquiera actualizo el blog, y eso que me puse el escribir como excusa para hacer la inversión de un ordenador nuevo.

Debería volver a escribir. Debería. Sé por qué lo dejé, y no es un buen motivo. Si soy sincera conmigo misma, puedo encontrar el momento exacto. Alguien me dijo que escribir era un hobby bonito, pero claro, si no se tiene el talento innato que hace falta para ser escritor, el acto es baldío. Y como era una persona que tiene mucha influencia en mí (aunque nunca ha leído nada mío), me hizo pensar que tenía razón y que yo de talento, nada. Y dejé de escribir.

Soy débil. Escribir es lo único que me ha gustado desde que tengo memoria, pero me apoquino a la menor dificultad. No es justo. Se me da "bien". Lo suficientemente bien para sorprenderme a mí misma cuando leo algo escrito por mí al cabo de un tiempo. Y es una estupenda forma de escapismo, que es lo que necesito últimamente. Eso, o que me toque la lotería y poder cambiar de vida. Porque lo de echarle valor a la vida es más difícil.

Creo que lo he decidido. Voy a volver a escribir. El NaNo es la excusa perfecta, aunque no logre las cincuenta mil palabras, como el año pasado. Y este puente es tan bueno como cualquier otro momento para empezar.