Leo, leo, leo y leo. Me pierdo entre libros. Leo por placer a veces, por "obligación" otras y una mezcla de ambas de vez en cuando. Mi último descubrimiento ha sido
White Teeth, de Zadie Smith, una autora nacida el mismo año que yo que escribió una obra de arte hace diez años. Y digo obra de arte, sí, no gran libro, no "algo entretenido", no una buena lectura. Una obra de arte que te hace reír, llorar (no tanto, solo si lees entre líneas) y sorprenderte a cada página. Uno de esos libros que lo cuenta todo sin aparentemente decir nada. Y es lectura obligatoria en una de mis asignaturas. Estoy agradecidísima a los profesores.
Octubre avanza, y noviembre se acerca. No iba a participar en el NaNoWriMo de este año, porque llevo casi diez meses sin escribir, pero estos días estoy notando que me falta algo. Me doy cuenta sobre todo los fines de semana, cuando me encuentro con horas y horas de tiempo libre que antes no tenía y me pregunto qué demonios hacía yo antes para estar siempre ocupada. Durante unas semanas las he llenado con el patchwork, pero no es lo mío, no es lo que siento que debería estar haciendo. El ordenador me sirve de pantalla de televisión, pero no lo uso para lo que debería; por favor, si ni siquiera actualizo el blog, y eso que me puse el escribir como excusa para hacer la inversión de un ordenador nuevo.
Debería volver a escribir. Debería. Sé por qué lo dejé, y no es un buen motivo. Si soy sincera conmigo misma, puedo encontrar el momento exacto. Alguien me dijo que escribir era un hobby bonito, pero claro, si no se tiene el talento innato que hace falta para ser escritor, el acto es baldío. Y como era una persona que tiene mucha influencia en mí (aunque nunca ha leído nada mío), me hizo pensar que tenía razón y que yo de talento, nada. Y dejé de escribir.
Soy débil. Escribir es lo único que me ha gustado desde que tengo memoria, pero me apoquino a la menor dificultad. No es justo. Se me da "bien". Lo suficientemente bien para sorprenderme a mí misma cuando leo algo escrito por mí al cabo de un tiempo. Y es una estupenda forma de escapismo, que es lo que necesito últimamente. Eso, o que me toque la lotería y poder cambiar de vida. Porque lo de echarle valor a la vida es más difícil.
Creo que lo he decidido. Voy a volver a escribir. El NaNo es la excusa perfecta, aunque no logre las cincuenta mil palabras, como el año pasado. Y este puente es tan bueno como cualquier otro momento para empezar.