Tuesday, January 18, 2011

De sueños que prometen ser cochinos y al final no lo son



Hoy he soñado con Mathew Fox. Curioso, porque hace meses y meses que no me acuerdo de él. Y no es que no esté bueno, que lo está, o que no me guste, que me encanta, es que, simplemente, le tenía olvidado. Mi subconsciente me lo ha vuelto a recordar, y de una forma extraña.

Mat y yo (permitidme el diminutivo, es que después de la pechada de "Perdidos" que me pegué este verano es como de la casa) estábamos en la cama, pero ni desnudos ni solos. Era una cama tipo autobús, aquello estaba lleno de gente, y nosotros dos, que no éramos pareja (no me preguntéis cómo lo sé, simplemente lo sé) andábamos por ahí, charlando con los demás. En una de estas, yo me apoyé sobre un codo para hablar con ¿Josh Holloway (Sawyer)?, que estaba allí con su mujer, y Mat asomó por encima de mi hombro y me abrazó por la espalda mientras los cuatro hablábamos del último episodio de Perdidos y Mat y yo admitíamos haber llorado. Luego me llevaba en una moto extraña, en la que había que ir prácticamente tumbado, mientras seguíamos hablando de la serie. Y entonces me he despertado, con la cabeza llena de escenas de Perdidos y una sensación de absoluta paz conmigo misma. Lo más curioso es que todos hablaban castellano, y yo jamás he oído las voces dobladas de Josh y Mathew. Era su voz americana, pero hablando en castellano. Sin acento.

He llegado a varias conclusiones, algunas de ellas contradictorias.

1. Mis sueños eróticos son una mierda. De soñar con Mathew Fox, prefiero que sea algo que no pueda poner en el blog. Y al lado Josh Holloway, y yo hablando con su mujer.
2. Mi cerebro necesita un reajuste. Mi libido otro (léase 1.).
3. Mi subconsciente me está intentando decir algo, y no puede ser que me gusta Jack Shepard porque eso ya lo sabía.
4. Es un sueño premonitorio que me dice que voy a conocer a Mat aunque no va a haber rollito "entre nos".
5. Es un sueño realista que me indica que Josh Holloway está felizmente casado.
6. Mi subconsciente me está diciendo que quiero que Mathew Fox me achuche en una cama repleta de gente, a poder ser de sexo masculino y que estén igual (o mejor) de buenos que él.

Pa' mí que va a ser el seis...

Saturday, January 15, 2011

Diario

El año ha empezado raro. Entre temas familiares y agobios personales, el uno de enero empezó como los cohetes que lo anunciaron, ruidoso y con mucha marcha. No tiene por qué ser malo. Pero los cambios siempre te desequilibran.

Ayer una niña de cuatro años me dijo: mi madre sabe más inglés que tú. Me sentó como una patada en el culo y le contesté que no. La niña se quedó planchada. Me tuve que concentrar muy mucho en el hecho de que la renacuaja sólo tiene cuatro años y sabe de inglés lo que yo de francés (Lulú, güi, se muá) y que para ella su madre es el centro del universo. Habrase visto, mi ego...

He leído un libro sobre cómo conseguir un millón de euros (legalmente, no a lo Correa y cía.). Habla de ahorrar un tanto por ciento de tu sueldo todos los meses y ponerlo a un interés del seis por ciento (que digo yo, dónde consigue este un interés asegurado del seis por ciento, porque a mí el banco sólo me da uno y medio). Habla de no gastar en cosas innecesarias y comprar ropa de segunda mano, compartir la conexión wifi con los vecinos y las suscripciones de las revistas con los amigos. Habla, en fin, de vivir para ahorrar y que, cuando ya no necesites el dinero porque te habrás convertido en la versión humana del tío Gilito, tengas un millón de euros en el banco y mueras la persona más rica del cementerio. Me ha chocado sobre todo una frase, en referencia a invertir el dinero: si tengo que elegir entre estar ansioso por mis ahorros y ser pobre, prefiero estar ansioso. Lo que me demuestra que yo no tengo alma de inversora, porque yo prefiero ser pobre.

Los exámenes están a la vuelta de la esquina y yo no he hecho nada en las fiestas de Navidad. Esta primera semana de vuelta al cole me ha dado el canguelo y me he encerrado en casa con los libros. El miércoles batí un récord de estudio entre semana: cuatro horas. Me encanta Shakespeare, pero me temo que voy a tener que tomarme un año sabático y leer sus obras con más tranquilidad, antes de que me dé un derrame cerebral. Hoy descanso; mañana, a estudiar, que, por si fuera poco, también se avecinan las oposiciones. Sarna con gusto no pica, pero jode y mortifica.

Hace sol y una temperatura no heladora. Me temo que lo vamos a pagar caro esta primavera, nevará en mayo. Tengo que ir de rebajas, pero no me apetece. Necesito zapatos para una boda y he fichado unos sin tacón, quince euros, una ganga. Me duele la cabeza de tanto dormir y me niego a tomar un analgésico porque mi cerebro es idiota, como dice el doctor Arturo Goicoechea, y dormir no representa ningún peligro para mis neuronas, si acaso lo contrario. Y la vida sigue, y son dos días, y mañana es domingo...