
Este es Sauron, mi gato, adoptado en un momento de soledad hace tres meses. En cuanto lo vi, decidí que tenía cara de malo, de ahí el nombre, pero aún así me ganó su mirada felina y sus maullidos cariñosos. Me lo llevé a casa para que me hiciera compañía. Y compañía me hace, pero a qué precio.
A simple vista, es un bendito. Se queja un poco cuando le llevo a la veterinaria, pero una vez en la clínica no dice ni miau, se deja hacer cualquier cosa y ni siquiera protesta cuando le ponen las vacunas. Cuando estoy con él en casa, se sienta en mi regazo y ve conmigo la tele, o duerme mientras leo un libro; a veces araña un poco el sofá -pero qué gato no lo hace-, juega con las bolitas del árbol de navidad o intenta tirarme el móvil al suelo. Cosas de michinos.
Lo malo es cuando no le hago caso, ya sea porque no estoy o porque estoy haciendo algo que me aleja de él -como escribir-. Su venganza es tan simple y animal como efectiva: se mea por todas las esquinas. En las cortinas que me traje de California, en la mantita que le hice para que no pasara frío por la noche, en el rascador que le compré para que dejara en paz el sofá, en la bandeja que guardo en lo más alto de la cocina, y, sobre todo, en las bolsas de plástico. Yo me creía muy lista guardándolas bajo la fregadera, pero el muy sinvergüenza ha encontrado un recoveco por el que colarse y ayer encontré la razón de que las piedras de su caja estuvieran tan limpias: debía llevar semanas usando mi cajón de los productos de limpieza como baño.
La razón por la que encontré su guarida no fue otra que la de andar buscando un plástico para cubrir la caldera. Ahora al minino le ha dado por subirse encima, y el jueves dejó de funcionar. Llamé al técnico, que investigó por la parte de arriba de la caldera y me miró sorprendido. "¿Ha andado alguien por aquí?", me preguntó. "Sí, el gato". "Pues ten cuidado, porque te ha sacado el cable del contacto y mordido el resto". Lo que faltaba. Sin agua caliente ni calefacción por culpa del bicho.
Y lo peor es que ya es demasiado tarde para mandarlo a la protectora de animales , que es donde a punto estuve de mandarlo ayer. Le he cogido cariño; echaría de menos hasta sus llantos a las cinco de la mañana rogándome que le deje entrar en mi cuarto -para que me pueda mear las cortinas cuando yo no miro-, y me moriría de angustia pensando que ninguna familia lo fuese a querer adoptar. Pero no entiendo por qué me ha tenido que tocar a mí el gato más guarro de la historia de los gatos. Yo quería un animalito que me hiciera compañía y me entretuviera mientras veía los bodrios que ponen en televisión, no un bicho que me pusiera nerviosa e hiciera que mi casa oliera a orín de gato. Cada uno tiene lo que se merece. Supongo.
Si alguien sabe algún remedio para hacerle volver a la caja con sus piedras, por favor, que me lo explique. Podréis decir orgullosos que habéis salvado la vida de un animal (casi) inocente.
11 comentarios:
Verás, el problema es que te equivocaste de sexo. Si hubieras adoptado una gata tendrías solamente el problema de los sillones arañados y de los ataques de celos cuando no le haces caso. Las gatas son más limpias y siempre hacen en su caja. Los gatos se mean por todas partes porque marcan su territorio, son más pendencieros y truculentos.
Te aconsejo tomar medidas drásticas pero efectivas. Esterilízalo, es la única manera de tranquilizar a los gatos machos "guarros".
Por cierto, yo tengo una gata.
Es un cielo tu gato. En lo único que te ayuda es darte material para un buen relato.
Saludos
No te preocupes, igual es mi gata y es hembra. Mira, te sugiero lo siguiente: cuando la pesques que se va a orinar en un lugar adonde no debe, dile fuerte (jamás golpes, esto ademas de terrible es retrógrada): "¡no!" y ve y señálale adonde si debe de hacer. Esto amerita tiempo, pero se logra. Y le falta que la dfejes salir o la saques un poco, todos los días, necesita salir.
El buen trato puede mucho más que lo contrario, pero un "no" constante cuando se orina en donde no, es excelente.
Suyerte
Saludos
¿Cómo te ha ido con el minino?
Cambié la dirección de mi blog, ahora es:
http://ficcionesirrelevantes.blogspot.com/
Actualízalo en tus links.
Besos
Pues lo siento, Laura Elena, pero aquí el bicho parece que aprende a base de huntarle el morro en su propio pis y recibiendo un par de cachetadas en el culo (es que nunca le pillo con las manos en la masa, siempre es cuando el mal ya está hecho y un "no" no lo entendería). Parece que ya se controla más, su caja está más sucia, aunque aún me sigo encontrando con la esporádica meadilla en los papeles de propaganda que dejo olvidados por ahí. Y no puedo sacarlo a pasear porque vivo en un piso y tengo miedo a que no vuelva.
Lurdena, recibido y cambiado.
Un beso a todas.
La mejor solución, y no te lo pienses porque el problema irá a mayores, es esterilizarlo. Yo he tenido tres gatos machos. Los tres vivieron juntos. Ahora sólo viven dos. Tenían competiciones de meadas. Aquí y allí, limpiabas una de uno y había otra de otro al lado. Desde que los esterilicé cambiaron completamente. Se volvieron más tranquilos, dejaron de pelearse y se han vuelto más cariñosos. La operación la hacen en media hora y te lo puedes llevar a casa. No hace falta quitar puntos. Es facilísimo. Si te lo vas a quedar, y veo que sí, házlo.No te arrepentirás. Y empezará en tu vida una aventura increíble. Yo no la cambio. Uno de los míos tiene casi 17 años, el pobre lo está pasando ahora mal pero entiende todo lo que le digo y se hace entender él también. El otro ya va para los 16 y medio. Es super mimoso. El tercero tuvo menos suerte y murió de un tumor hace tres años. Insisto, vale la pena que lo operes. A partir de ese momento dejarán de ser tan traviesos y meones. Por cierto, no es una cuestión de que sean guarros. La gata de mis padres también meaba. Sólo marcan su zona. Mear mean en su sitio.
Por cierto, tu gato tiene una carita preciosa.
Sauron! serás friki! jaja
pero no lo castres.. qué menos que educarlo, no? y más siendo tú!
salud!
Tu gato es satanas jajaja, a mi me paso lo mismo pero yo adopte a un perro, al principio era super tranquilo y pensaba que era el mejor del mundo, pero despues empezo a hechar a perder mis muebles recien comprados porque se hacia pipi en todas partes, en el comedor, en mi edredon, en el baño, en las esquinas de la sala, en las alfombras... resulto ser el perro del terror. Trate de todo, lo regañaba, periodicazos, le hablaba bonito, nalgadas y nada funciono. Hasta que entendi que el perro es el que no piensa,yo era la que tenia que cambiar y dejar el perro afuera de la casa, pero me daba mucha cosa porque solo veia su carita bonita y lloraba y ya lo metia. Pero entendi que el perro no me podia ganar. Cada vez que hacia lo regañaba y le daba nalgadas y lo sacaba al patio y dormia afuera. Lo empece a ignorar y regañar. Obviamente todo esto lo hacen para llamar la atencion. Pero no puedes dejar que un gato te gane, tiene que saber quien es el que manda y que le va a pasar si hace esas cosas. Con el tiempo empiezan a entender y te sera mas facil la convivencia. Pero debes de entender que es un animal y el problema es que uno los quiere tratar como seres humanos.
pd. tambien lo esterilice, pero no hubo cambio alguno, seguia igual que siempre o peor. La esterilizacion es mas que nada para que no sigan regando hijos por las calles.
MIRA YO TENGO 4 GATOS Y TODOSS¡¡¡ ME MEAN EN LA FREGADERA DE LA COCINA, AGGG ME TIENEN... ENTONCES MUCHAS VECES ME LO HACEN PORQUE QUIEREN QUE LE HABRA LA PUERTA DE LA CALLE PARA SALIR UN RATO, Y COMO NO LES DEJE SE MEAN, SON MUY LISTOS LOS MUY PILLOS¡¡¡ YA NO SE QUE HACER, SON TANTOS, INTENTO REÑIRLES Y ENSEÑARLES DONDE DEBEN HACERLO, PERO UFF A VER QUE PASA, SUERTE¡¡¡
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