Curso final

Se ha acabado el curso (para los niños, para mí todavía no). Se acaba con un regusto agridulce, ganas de terminar con una clase de gallitos y a su vez pena por no volver a verlos. No creo que el año que viene siga en el centro. Me alegro de no tenerlos en sexto, pero me da pena dejar a mis compañeros de trabajo. En dos años se hacen muy buenas migas.

Hoy han venido a la ikastola los del año pasado, esos a los que me gustaría no haber tenido que decir adiós. Uno de ellos estaba tan alto y tan cambiado que me ha costado reconocerlo, pero en cuanto ha abierto la boca y me ha dicho con voz de barítono que les avise a qué centro voy el año que viene, me ha demostrado que por dentro sigue siendo el mismo osito de peluche (con aspecto de fiero león, eso sí). Una antigua alumna puede que repita curso (conmigo iba justa, por más que se esforzara) y los demás han aprobado todo. Dicen que les ha parecido más fácil que el año pasado. Es que yo meto mucha caña (palabras suyas, no mías).

El año que viene espero dar inglés, aunque lo veo difícil. Estoy cansada de ser tutora, de todo lo que implica tener una clase a tu cargo. Cuando das inglés sólo te encargas de tu clase en el momento de dar clase; si eres tutora, son tuyos a todas horas, hasta cuando están con los específicos. Estoy harta de padres. Estoy harta de notas y de actas varias. Quiero divertirme en clase. Quiero cantar y ser la profa guay que les da un respiro de la pesada de la andereño.

Ahora, a disfrutar del verano y del solete que asoma estos días. Las notas aún no han llegado y no me pienso poner a estudiar sin saber seguro que he suspendido, pero me temo que me espera una amarga sorpresa. Me da igual. Ya (casi) todo me da igual. Voy a disfrutar de todo cuanto pueda. Estoy cansada. Necesito cargar pilas para meterme tanta caña como este año en septiembre. Estoy contenta con todo lo que he hecho, pero se ha llevado una parte de mí. Ahora, a disfrutar.

Que ya toca.

2 comentarios:

desencanto dijo...

Felicidades, ser maestra es de una responsabilidad tremenda, van camino de la eso y ahí ya no tienen tanta protección y el clima empieza a veces a ser duro. Soy profesora, y me siento fustrada y engañada con el sistema, dos años en un ies donde el 98% son de la misma etnia, todos junt@s, así no molestan a nadie, que mentiras se cuentan y nos creemos, en fin que descanses, que cargues pilas y tengas unas buenas vacaciones. Yo tampoco quiero seguir en el mismo centro, no lo he pedido, ya veremos donde nos toca. Saludos.

Tana dijo...

Ánimo, Ruth! Ahora, tal cual dices... a disfrutar! Por cierto, tienes un premio en mi blog ^^
Me hubiera encantado tener una profesora como tú entre los 11 y los 13... me hizo falta. Un besazo