Oui, ç'est moi


Esta semana he empezado en clase de francés. Lo que yo realmente quería era seguir con el alemán, pero por cuestión de horarios en la escuela de idiomas no he podido, así que empiezo con idioma nuevo. El primer día llegué todo contenta a clase, con mi cuaderno sin estrenar, mis libros nuevecitos, mi estuche con dos bolis de cada color por si uno falla y no pinta, y me senté en primera fila, al lado de la mesa de la profe porque soy dura de oído y no veo bien de lejos (y soy una puñetera empollona, sí, qué pasa). Ella nos saludó en la puerta con un “bonjour” que me sorprendió, porque ya eran las seis de la tarde y, aunque sé poco (nada) de francés, yo “sabía” que “bonjour” era para las mañanas. Una vez nos sentamos, ella empezó a hablarnos. En francés. A gran velocidad. Sin ninguna seña. Y solo paró cuando se dio cuenta de que la estábamos escuchando más con los ojos que con los oídos, porque la clase entera la miraba ojiplática, que parecía que se nos iban a escapar los ojos de las órbitas. Entonces pasó al castellano y nos explicó las normas de la escuela, la metodología, etc. Dimos poca clase el primer día, pero bastó para abrir boca. En el segundo apenas nos dio un respiro. Se acabó lo de hablar en castellano, fue todo en francés. Salí hasta mareada, pero pensando en francés (aunque la simpleza de mis pensamientos en esos momentos hubieran tumbado a cualquiera; solo sé decir “me llamo Ruth” y “cómo estás, yo bien, y tú”). Es lo que tiene la inmersión total.
Y entonces me vino un pensamiento (este ya en castellano, claro): ¿¡QUÉ LES ESTOY HACIENDO YO A MIS POBRES ALUMNOS Y ALUMNAS!? ¿Cómo no van a poner cara de susto cada vez que me dirijo a ellos y ellas en inglés? La sensación de impotencia, de no entender nada, de no ser capaz de valerte por ti misma en clase… ¿Eso es lo que sienten? ¿Es eso lo que transmito? Porque no es que vaya a cambiar mi metodología, un idioma se aprende mejor al ser oído y cuando te obligan a hablarlo, pero ¡ay, madre!, lo que cuesta y lo poco que nos damos cuenta. Es la primera vez en mi vida adulta que me enfrento a un idioma desconocido en una clase presencial (di mis primeros pinitos en alemán online, cuando fui a una clase presencial ya entendía lo más básico), y la experiencia, aunque muy positiva, me ha abierto los ojos. No es fácil manejarse en un idioma desconocido. Mi profesora es estupenda y se hace entender, igual que yo me hago entender en clase a base de dibujitos en la pizarra y hacer el pino puente con las orejas, pero se requiere un esfuerzo del que las profesoras de idiomas quizás no seamos conscientes. Aprender un idioma desde cero cuando el idioma de la clase es ese en el que te están hablando es muy difícil. Es la única manera de aprenderlo bien, sí, pero es muy difícil.
Espero que la ilusión con el francés no se evapore y me dé por seguir con el idioma (y encontrar la manera de no perder el alemán). Espero seguir aprendiendo, no solo para defenderme en francés sino para ser mejor profesora. Debería ser obligatorio aprender un idioma nuevo para las profesoras de lengua. Darnos cuenta de lo mucho que cuesta. La empatía siempre es importante, pero es difícil llegar a ella cuando ya se te ha olvidado lo que significa aprender algo nuevo. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

http://forum.wordreference.com/showthread.php?t=286374&langid=24

Y tranquila, las profes de la EOI son estupendas ;)