¿Y tú qué a qué te dedicas?

El otro día me dio por entrar en una de esas páginas de Internet que tanto abundan últimamente con consejos de todo tipo. Esta en particular era "consejos para ser feliz", y, aunque una no está lo que se dice depre en este momento, terminé leyéndola para ver si estaba haciendo las cosas bien (léase con ironía) o tenían algún consejo de esos que te encuentras en el lugar menos insospechado y te hace decir "ostrás" (léase sin tanta ironía). He de reconocer que, de los diez consejos que daba, solo me acuerdo de dos: haz ejercicio (eso ya lo sabía, pero de la teoría a la práctica va un mundo) y, cuando te describas, no te identifiques con tu trabajo. "Eres más que tu trabajo", decía el artículo. Y ahí me paré en seco.

Hace ya meses que lo leí, pero ayer, viendo un capítulo antiguo de una serie que me encanta, lo volví a oír. La protagonista de turno le decía a su marido que ella era psiquiatra, que era lo que le definía, y él le contestaba que no, que era también madre y esposa. Ella insistía y al final los dos se iban enfadados, y yo le gritaba a la tele que ella tenía razón. No porque piense que definirse como madre y esposa sea algo malo (aunque son calificativos que dependen de otra persona, y definirte en referencia a tus relaciones no me parece muy positivo), sino porque yo pienso igual que ella: si hay algo que me defina, es mi trabajo. Soy profesora. Cuando alguien me pregunta "¿y tú qué haces?", no le doy una lista de mis muchos hobbies, o le digo que soy hija, hermana y amiga. Les digo que soy profesora, y enseguida empiezo a dar detalles de mi asignatura, de mi colegio, de mis obligaciones y pasiones. El artículo decía que no era buena idea definirse por el trabajo, pero ¿qué otra cosa habla tanto de mí como lo que hago?

Tengo la grandísima suerte de trabajar en lo que me gusta desde los diez años, cuando enseñé a leer a mi hermano. No todos los días me doy cuenta de esto, pero en cuanto hablo con gente que está a disgusto en el trabajo me doy cuenta de lo afortunada que soy. Estoy a gusto en el colegio en el que trabajo, y eso lo estoy notando en mi nivel de energía: no me importa meter más horas, no me importa preparar cosas en casa, no me importa llegar veinte minutos antes un lunes por la mañana. Busco maneras de ser mejor en lo mío todos los días. Los ojos se me van a los artículos de educación, a las charlas de expertos pedagogos, a los vídeos de Youtube en los que sale Ken Robinson (grande, muy grande). No soy maestra seis horas al día, lo soy siempre. Tengo grandísimas amigas que me aguantan las chapas que les suelto cuando algo me ha salido bien o mal, cuando tengo un mal día o uno excepcionalmente bueno. Ser maestra me define, como me define el saber inglés a un nivel alto o haber vivido parte de mi vida en extranjero. Y todo esto está relacionado con mi trabajo. No hablaría inglés como lo hablo si no me hubiera ido fuera a mejorarlo, y jamás habría tenido la oportunidad de hacerlo si no llego a ser maestra de inglés. Cuando me preguntan "¿qué eres?", mi primera respuesta es siempre maestra. Podría decir mujer, podría decir filóloga. No. Digo maestra. Porque es lo que me define.

No sé si el artículo tiene razón con más gente, pero desde luego conmigo no. A mí mi trabajo me hace feliz. Son incontables los días que he llegado a casa pensando que he disfrutado tanto en clase que lo hubiera hecho gratis (también son muchos, aunque no tantos, los días que pienso que igual en la mina de carbón se sufre menos, así que lo comido por lo servido). Hoy, sábado después del día del trabajo, estoy más convencida que nunca de que la única opción por la que cambiaría mi profesión sería por la de millonaria, y a ver quién es el guapo o la guapa que me dice que no. Eso sí, me escaparía de vez en cuando al cole (lo tengo aquí al lado) para preparar algún proyecto o un teatro con los pequeños, porque la alegría que me dan los niños (cuando están majos) no creo que me la vayan a dar los millones que voy a ganar en la lotería. O igual sí, vaya usted a saber. Os mantendré informadas/os. Cuando me toque.

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