Y es que una cosa es saber que está publicado y saber que la gente se lo puede descargar y otra cosa es tenerlo en tus manos, poder tocarlo, olerlo, hojearlo (con hache, porque tiene hojas, páginas físicas, numeradas y todo). La edición es simple pero de buena calidad, de tapa blanda pero no cutre (no te quedas con las páginas en las manos, como me ha pasado alguna vez con libros nuevos de editoriales serias comprados en librerías físicas), y, sobe todo, es la representación física de un sueño, algo que pensaba que no iba a ocurrir nunca. El domingo es mi cumpleaños, pero mi regalo ya ha llegado, y la ilusión que me ha hecho supera a cualquiera que haya recibido nunca.
Aunque, si he de ser sincera, lo que más ilusión me hace de todo el proceso es que alguien lo lea. En digital o papel, me da igual, lo que me encanta es recibir las opiniones de la gente (porque de momento son buenas, claro; cuando lleguen las malas otro gallo cantará). Saber que algo que empezó como una idea abstracta en mi cabeza ha tomado forma y se ha convertido en una historia que compartes y gusta es lo mejor que me ha pasado en la vida. No recuerdo haber estado tan emocionada como cuando recibí la primera reseña de alguien desconocido que dijo que le había gustado. Supongo que eso es señal de que he vivido una vida muy simple, o de que la simple soy yo y me emociono con cualquier cosa. Qué queréis, no me cambio por nadie, porque la felicidad que he sentido desde esa primera reseña bien merece el ser simplona.
Así que ya lo tenéis. Si sois de las personas que solo leen libros físicos o queréis hacer un regalo, el libro está disponible donde siempre, en Amazon, junto con la copia digital por si la queréis descargar también. Yo, de momento, ya he hecho un pedido tan grande que no sé si va a pasar la aduana. Entre los que quiero regalar y los que me ha pedido gente que no se fía de comprar en internet (os lo creáis o no, todavía existen), me van a durar un suspiro. Todo sea por la ilusión de tener lectores y lectoras. Todo sea por vosotros y vosotras.
Me voy a soñar despierta. Ah, no, que el sueño ya se ha cumplido; habrá que tener otro.

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