La culpa es de Ikea

Lo más fácil del mundo es echarle la culpa a algo para no escribir. Ya sea a Ikea y el vicio que supone montar muebles ajenos, ya sea el buen tiempo, las pocas ganas de escribir, el dolor de cuello o el hecho de darme cuenta de que lo que estoy escribiendo es una pérdida de tiempo. La cosa es que no escribo. Sólo me he pedido una hora al día, pero siempre encuentro algo mejor que hacer. Y luego sueño con ser el próximo Premio Planeta. Sin escribir.
Quizás cuando vuelva a la normalidad vuelva a escribir. O quizás debiera dedicarme a otra cosa, ya que obviamente esto no me motiva lo bastante.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ni se te ocurra dejar de escribir. Lo poco que he leído tuyo me gusta y estoy seguro de que hay más gente que opina lo mismo. No te lo impongas, escribe cuando te apetezca, cuando tengas algo que explicar. Una historia, una anécdota, una sensación.. Cualquier cosa que despierte la necesidad en ti de hacérselo saber a los demás. Verás como la escritura fluye libre y los comentarios en tu blog aumentan en nº. Pasito a pasito, el Planeta será tuyo (joder, suena a invasión extraterrestre).

Un abrazo.