Respuesta a mi gran pregunta



Washington Irving (1783-1859) fue el primer escritor americano en vivir de sus escritos, y vivió bastante bien (aclaro que uso el término "americano" para referirme a las colonias inglesas en América; él nació justo el año en el que se acabó la Guerra de la Independencia, así que no tendría mucho mérito que fuera el primer autor estadounidense). Viajó por toda Europa y basó gran parte de sus historias en leyendas y tradiciones europeas, sobre todo alemanas y españolas. Su libros -colecciones de cuentos cortos, nunca escribió una novela- eran el equivalente actual a best sellers; llegó a convertirse en uno de los autores más populares de su época, aunque criticado, cómo no, por ser demasiado europeísta. Los literatos de su época tenían otra crítica: no era más que un escritor de historias populares deseoso de agradar a su audiencia con relatos extranjeros contados en un tono más que ligero. La respuesta de Irving fue tajante y comedida: "Si mis escritos valen algo, sobrevivirán a la crítica contemporánea; si no, no merece la pena perder el tiempo hablando de ellos".
Lo que me lleva a la conclusión de que es imposible juzgar las obras de hoy en día sin la distancia que dan el tiempo y los cambios de moda. Lo que hoy nos parece malo quizás sea recordado mañana como la obra que creó estilo, que comenzó un movimiento nuevo; de igual manera, las maravillas de hoy pueden ser consideradas plagios o aburridas monsergas más adelante. Así que me rindo: no voy a buscar definiciones y voy a disfrutar de la literatura porque sí, sin etiquetas.
Por cierto: ¿Quién no conoce "La leyenda de Sleepy Hollow"? ¿Habéis oído hablar de "Rip Van Winkle"? ¿"Los cuentos de La Alhambra"?
Sí, señor: Washington Irving.

7 comentarios:

Max Estrella dijo...

abriste un debate muy interesante y a la vez muy complicado.Porque una cosa es crear un estilo,un nuevo movimiento y otra que eso sea bueno.Lo que puede dar la distancia es una confirmación de lo que en el tiempo actual se vislumbra.Me refiero a que en la actualidad se sabe que una cosa es buena o mala y lo que da el tiempo es mayor valor a nuestra apreciación.No porque mucha gente lo lea es bueno.Ej.(enseguida lo comprenderás)Harry Potter,no es buena literatura pero tiene otros encantos,hacer leer a millones de niños,incentivar la imaginación de muchos mayores,crear magia con las letras...son innegables aspectos positivos pero no hacen esas obras comparables con el Quijote o con Pedro Páramo.
Alatriste,están bien escritas,han reinaugurado el género de aventura y han hecho que muchas personas se vuelvan a interesar por la historia,en general son buenas,quizás por eso perduren,pero siguen sin ser comparables con libros de Valle Inclán o Ana Maria Matute...
Son distintos baremos,no se puede comparar al del Código da Vinci(lo siento no recuerdo el nombre)con Truman Capote o Jonh Dos Passos...
Por ejemplo,no me explico el éxito de La Sombra del Viento,es un libro malo y sin embargo lleva tiradas impresionantes,no es buena literatura,si bien quizá pueda ser valorado por otras cosas,pero eso es otra cosa...
Quizá lo mejor no etiquetar como dices pero te das cuenta de lo que es bueno y lo que no en el momento en que lo lees,el tiempo como todo coloca cada cosa en su sitio...
uyyy,perdón por la extensión...
besos

Ruth dijo...

Estoy de acuerdo, Max; es cierto que enseguida te das cuenta de lo que es buena literatura, aunque no me atrevería a calificar un libro de "malo" porque no es bueno, no sé si me explico.
Soy muy consciente de que J.K. Rowling no le llega ni a la suela del zapato a, digamos, Tolkien, a quien yo no he podido tragar, en calidad literaria. Pero tiene otros valores, como tú dices: algo bueno ha tenido que hacer cuando ha cautivado a tanta gente. Eso, aunque no sea calidad literaria, para mí la hace entrar en el saco de, digamos, "libros que merecen los veinte euros que te has gastado en ellos". Cuando terminaba de leer un Harry Potter, me quedaba el regusto en la boca; me acordaba de la historia, buscaba respuestas, me enfadaba con los personajes o pensaba que yo habría actuado de otras maneras... Y me daba por buscar las bases mitológicas de donde había bebido la Rowling. Me dejaba buen cuerpo y me hacía pensar, que es lo que, para mí, debe hacer la literatura.
Sin embargo, como bien apuntas, La Sombra del Viento me dejó vacía, de hecho ahora no podría decirte de qué trataba; cuando decía que no me había dicho nada -no que fuera malo, sino que no me había transmitido- y que prefería al Potter, la gente me miraba como las vacas al tren pensando que yo era medio lela.
Me gusta cualquier libro que me aporte algo, aunque la gente lo catalogue de "malo". Me acabo de terminar el último de Ken Follet y, para mi desmayo, no me ha gustado nada, ni me ha hecho pensar, ni me ha entretenido -yo seguía leyendo con la esperanza de que mejorara, pero no lo ha hecho y he terminado muy mosca después de 1200 páginas, que se dice pronto-; no lo calificaría como "malo", porque no soy yo quién para dar semejante etiqueta, pero no me ha gustado.
Me gustan las novelas históricas, que la gente tanto critica porque ni son historia ni son novelas; me gustan las de misterio (¡me apasionan!), que tan mala fama tienen ante los puristas por más que algunas sean obras de arte; me gustan Steinbeck y Jeffrey Eugenides, y Gabriel García Marquez, y otros muchos... Pero también la he gozado con Lucía Etxebarria (Maritormes, no me mates), aunque al final terminara empalagada. Me gusta pensar, y cualquier cosa que me invite a pensar es bienvenida a mi biblioteca.
Creo que la literatura es tan personal como los perfumes, y es muy difícil juzgar qué olor es bueno y cuál es malo. A nadie le gusta el olor a mierda, pero yo no soporto la vainilla y para algunos es su olor favorito.
Toma chapa...

Luis Vea dijo...

Siento interrumpir, pasaba por aquí sólo para desearos felices fiestas....

Javier Vizcaíno dijo...

¿Has leído 1200 páginas para concluir que no te han gustado? ¡Eso es de premio!
Me conforta ver que hay quien tampoco le ha visto nada a "La sombra del viento", aunque mi ilusión es encontrar una persona a la que no le haya gustado "El niño con el pijama a rayas". Se lo han regalado al colega Kanif. Él es mi esperanza...

Anónimo dijo...

Bueno, Ruth, igual te has pasado un poco. Claro que podemos decir lo que nos parece de las obras actuales, sin esperar a que pasen un par de siglos. Entre otras cosas, porque estaremos muertitos, jeje.
Mira, yo tengo mis prejuicios contra los "clásicos" y no te digo con los "bestsellers". Entre otras cosas, es una faena para el autor, cuyo mérito nunca podría ser reconocido en vida, jajaja

JoseMSGamboa dijo...

A mí me encanta Harry Potter y no entro en el debate de si es buena o mala. En su día cumplió lo que buscaba: mantenerme intrigado, divertido, perdido en la fantasía, que me evadiera de la realidad... A cada uno cada novela le sirve (o no) de algo y olé por tu entrada.

¡Ah! ¡Feliz Navidad!

Un abrazo.

AdR dijo...

Sí, señora: Washington Irving. ;P
Ya he leido varias cosas de el, y es apasionante y apasionado