J.K. Rowling ha dicho alguna vez que no le gusta cómo son tratados los adolescentes en su país, como si fueran criminales en potencia o lo único que tuvieran en mente fuera joder al personal. Siempre he estado de acuerdo con ella, pero con excepciones; creo que hay adolescentes que realmente son criminales en potencia, y con algunos hay muy poco que hacer. Igual me paso de pesimista, pero es que he visto a verdaderos bárbaros de ocho años que ya me daban miedo a esa edad.
Hoy, sin embargo, estoy más de acuerdo con la Rowling que nunca. Ayer pedí permiso en la ikastola para acompañar a mi padre a hacerse unas pruebas médicas en Bilbao, que el hombre es peor que Alfredo Landa y si le sueltas solo en el metro la puede liar. Mis alumnos se quedaron a cargo de las profesoras que tenían guardia en ese momento y con tarea asignada: tenían que escribir unos bertsos en parejas y luego escribir una redacción. Les dije, con intención de facilitar las cosas a mis compañeras, que ya sabían lo que tenían que hacer y que no necesitaban que nadie les pusiera a trabajar, lo hacían ellos y listo.
Craso error. La primera hora fue bien, todos trabajaron y no hubo mayor problema. Cuando llegó la segunda profesora, por tanto, ya estaban todos sentados en parejas, con el aumento de ruido que eso suele conllevar. Ella intentó que se sentara cada uno en su silla, y ellos le dijeron (toda la clase, hasta los más benditos que nunca mienten, me aseguran que sin faltarle al respeto) que estaban haciendo lo que yo les había dicho que hicieran. Pero la profesora empezó a decir que ahí mandaba ella, así que que cada uno volvía a su sitio porque ella lo decía y listo. Una niña que jamás, JAMÁS, ha llevado la contraria a ninguna profesora y que es la favorita de todos los profes que pasan por esa clase, le indicó que yo había dejado escrito lo que tenían que hacer. Ella castigó a la cría a quedarse después de clase, ignoró mi nota y les hizo sacar el libro de matemáticas. Lo abrió por la última hoja del último tema y les obligó a "hacer" los ejercicios. Todo aquel que le dijo que no habíamos dado ese tema fue castigado; todo aquel que le preguntó porque no podían seguir con lo que habían estado haciendo fue castigado. Una de mis alumnas, probablemente la más brillante de todas, fue castigada "por chula, porque a mí nadie me habla así" (palabras textuales que me ha dicho la profesora esta mañana). Resulta que la profesora le preguntó "Qué pasa, ¿te quieres quedar castigada a la una y media?", y la niña no respondió. "Pues te quedas. ¿Te quieres quedar mañana también?", a lo que la niña, viendo que el silencio no era respuesta adecuada, contestó que no. "¡Pues te quedas también!"
Así que hoy vengo lívida, furiosa, rabiosa, encabritada, cabreada y todos los sinónimos que estas palabras conllevan. Porque no se puede juzgar a un niño o a una niña a primera vista; porque no se puede abusar del poder; porque no es justo castigar a alguien por responder a una pregunta que no tiene respuesta adecuada. Y, sobre todo, porque no se puede castigar a chavales de doce años sin avisar en sus casas de que van a llegar tarde. Cuatro padres llamaron ayer para quejarse, y uno ha venido hoy a hablar conmigo en persona.
Esa profesora se ha dedicado a decirle a todo el que se ha parado a escucharla que mi clase es un nido de víboras, de seres maleducados, de chulos y de respondones. Menos mal que todo el mundo conoce mi clase de otros años y saben que no es así; menos mal que la jefa de estudios tiene a su hija en mi clase y sabe que no es así.
Menos mal, ¡menos mal!, que me queda menos de un mes en esta ikastola y no voy a volver a ver a la pedazo de bruja esta.
14 comentarios:
¡JOOOODER! Me están entrando ganas de darle una paliza a la bruja esa...
Exactamente, dime cómo les tratas y te diré en qué se convierten. Nunca mejor empleado.
¿Pero qué me estás contando, Ruth? Dios, si es que, o sea, no me extraña que a veces los profes tengamos tan mala fama. Me he deprimido, en serio, con tu entrada.
Y la mala hostia que me he pillado yo... Imagino que te haces una idea.
Será víbora... sinceramente no me extraña lo más mínimo. Esa mujer lo más seguro es que tenga hijos, y un marido. Y muy probablemente dichos "seres" no hagan más que ningunearla. En casa será la última mona y todos los miembros de su famliia la tomarán por el pito de un sereno. Al final esta gente tiene que recuperar su dignidad de alguna manera, y que mejor forma que con aquellos sobre los que tienen el poder. Es la historia mil veces contada del gigante con pies de barro.
A tus alumnos les vendrá bien. Cuanto antes vean lo injusta que puede ser la vida con ellos, antes aprenderán a defenderse ante la misma.
Pues no, Jon, este es el caso contrario. No sé si en su fuero interno se sentirá una desgraciadilla o qué, pero he visto cómo trata al marido, cómo trata a la hija y cómo trata a sus compañeros, y no es el caso. A esta tía no le digas que tiene que hacer X para mañana, porque si no le da la gana, te lo dice y no lo hace. No, yo creo que es así en todos los ámbitos de su vida, que está acostumbrada a que todo el mundo le tenga miedo y no rechiste ante lo que dice, y mis alumnos le plantaron cara.
A ver cómo la miro yo a la cara hoy...
¡Que fuerte! Quizás nadie haya sabido plantarle cara hasta el día de hoy, y obviamente ya es demasiado tarde. ¿Has pensado en hablar con ella?
¿Para lo que me queda? Quita, quita...
Hoy me ha dicho la de inglés (me desahogo con todo el que pillo, y ella conoce a mi clase y ha flipado en colores) que estaban practicando un día el "I'm afraid of..." en su clase y uno de los críos dijo: I'm afraid of my teacher.
Lo resume todo.
Triste, pero cierto. Algunos profesores siguen siendo "de la vieja escuela", de "porque yo lo digo y punto" y al que abre la boca, aunque sea para pedir permiso para ir al baño, le cae un castigo.
Cuando mis cachorros pasaron al instituto -y ahora lo hacen con 12 años- me sorprendió que una de las primeras cosas que les leyeran fueran esas normas, cual código penal, en el que explican: si rompes la ventana, si pintas en las paredes, si estropeas la mesa... Parece que dieran por hecho que lo van a hacer, y así les va. Cierto que hay que informar, pero que sin conocer a unos alumnos que te llegan de un colegio de primaria y los cuales no han roto un plato en su mayoría, les trates como potenciales cacos... no me parece bien. Y que te encargues de una clase que no es la tuya y te pongas a ningunear a unos alumnos que ya tienen su tarea programada, tampoco.
Y cómo es que nadie ha podido poner a esa señora en su sitio???? Oo
La soberbia y la violencia son producto de la inseguridad y el miedo. Me da pena (se va a tener que aguantar a ella misma toda la eternidad), pero como me cruce con ella la mando a tomar por culo sin demasiada educación.
hasta se me han puesto los pelos de punta!! ke miedo me ha entrado!!
ESO no es una profesora, ni educadora, ni na...
si sigue acumulando tanto mal karma a su alrededor... no me gustaria estar en su piel, en la siguiente reencarnacion, le tocara, lo menos, burro de carga...
Yo, con tal de que en su próxima vida no sea profesora, me conformo. Bicho es, la jodida. No puedo mirarla a la cara, oye.
hola. he pasado por tu blog algunas veces, pero en esta no he podido dejar de comentar.
yo he dado clases a chicos de bachillerato o preparatoria en dos escuelas y lo que me sorprende y que que pone mal es que en cuanto llegas lo primero que hacen en la dirección es darte un mamotreto de hojas con miles de reglas, o mejor dicho, de prohibiciones, de cosas que los chicos no pueden hacer: en el salón de clases no se puede hacer esto, y tampoco esto y lo otro, y queda extrictamente prohibido hacer aquello... y así se van las cincuenta y tantas páginas. y uno se pregunta: bueno, ¿y qué sí pueden hacer los chicos en el salón de clases? ¿qué derechos tienen cómo alumnos?
lo bueno es que me he pasado muchas reglas por los hue&%$ y otras las hemos comentado en clase y negociado. vamos, es que piensan que los chicos son mongoles y no personas pensantes o seres humanos.
varios profesores cuando recién llegué me hablaron pestes de ciertos alumnos " es que a este debes de tratarlo así por es un hijoep#&%, y a este así" y tal. y resulta que con sólo ponerles un poco de atención y escuchar sus razonamientos te dabas cuenta que los peores (en la clase de otros profesores) eran de los mejores y más pensantes en la mia.
yo no sé quién le ha dicho a algunos profesores que son educadores.
en fin, lo he sacado ya.
por cierto, me gusta tu blog.
Hay demasiadas personas que no deberían estar en la enseñanza.
Te contaría historias del profesorado de mi pequeño país, pero supongo que ya has andado mucho para eso.
Solo puedo decirte que cuando veo a mis hijos, a sus amigos... pienso que los padres no lo hemos hecho tan mal, porque si su educación hubiese dependido del profesorado, aviados íbamos. Y después dicen que el problema es que los padres no nos implicamos.
Leía que en España solo sobresalen arquitectura y medicina, y no en toda la nación, claro; en biología aprobamos, en derecho somos de lo peor; y en el resto estamos por debajo de la media... mundial.
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