Es curioso el vuelco que da tu vida cuando te acostumbras a hacer algo y de repente lo acabas. Estás satisfecha con el resultado, sí, y ya no hay más que hacer, pero de repente en tu día quedan un montón de horas por llenar y no consigues recordar qué hacías antes de embarcarte en tu proyecto. ¿Existía la vida antes del proyecto? ¿Era yo la misma que soy ahora o he evolucionado en el camino?
Es el momento de plantearse una nueva etapa. Se cierra una carpeta, objetivo cumplido, y ahora hay que buscar cosas nuevas. Metas nuevas. Yo, la experta en ponerse metas, podría llenar hojas y hojas de buenos propósitos, pero el problema, como siempre, es el tiempo. Tanto que hacer y tan pocas horas libres al día. Sigo pensando que si fuera millonaria aprovecharía mis horas de asueto mejor que nadie. Qué gran rica con ideas se ha perdido el mundo.
Los exámenes bien, gracias (al menos aquellos que contenían preguntas que entraban en el temario). Ahora vuelve la rutina, que tras la rutina del estudio será bienvenida. Hay que trabajar.
3 comentarios:
¿Y por qué no sales por ahí a ligar?
De lo que yo recuerdo era divertido...
Hombre, un lunes a las seis de la tarde no sé, como que fácil no es... ;-)
^^ espero que tengas un buen aterrizaje de nuevo en la rutina. Fijo que te rondan esas ideas que tuviste que dejar aparcadas. Para cuando se sabrán las notas?
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