Cómo crecen

La semana pasada me encontré con algunas de mis alumnas del año pasado. Me saludaron con dos besos, como si fuéramos amigas, y hablamos apenas unos segundos. Yo no podía dejar de fijarme en sus caras; algunas llevaban aparato en los dientes, otras se habían cortado el pelo a la última moda, un par de ellas iban maquilladas. Han crecido. Ya no son mis niñitas del año pasado. Las conocí con once años y muchas de ellas ya tienen trece. Ni siquiera sabía de qué hablar con ellas. Odio eso de "qué tal van los estudios", es demasiado típico. Me hizo ilusión que me pararan para charlar conmigo. Son un grupo que nunca olvidaré.

Sé que los alumnos que tengo este año van a pasar por el mismo proceso, y que dentro de cuatro o cinco años estarán irreconocibles. Ahora son inocentes, juguetones, aunque ya muestran su personalidad -y la de algunos no es lo que se dice idílica-, pero dentro de unos años cambiarán, entrarán en la pubertad y la adolescencia y todo se irá al garete. A veces les observo y trato de imaginar cómo serán dentro de diez años, o quizás veinte. No sé lo que estoy mirando, puede que delante de mí esté el próximo lehendakari, o la médica que descubra la vacuna contra el cáncer, o un maltratador que termine matando a su mujer a cuchilladas. Tienen toda la vida por delante para hacer de ella lo que ellos quieran y lo que los demás les permitan. Franco y Hitler también fueron niños. También lo fueron Einstein y Nelson Mandela. Da miedo pensar en lo que se pueden convertir.

2 comentarios:

Sir John More dijo...

No, no, no estoy de acuerdo: ni Franco ni Hitler pudieron ser niños. ¡Qué disparate!

Besos y mucho ánimo con esos enanos.

jose.etxeberria dijo...

Miedo, o alegría...
y tú puedes sentirte orgullosa de haber contribuido en algo a su desarrollo.