
Mi cabeza trabaja sin descanso (runrún, runrún, runrún), sopesando posibilidades, planeando pasos que dar. Tengo decisiones que tomar: seguir como hasta ahora o cambio radical. Tirarme a la piscina. Empezar de cero. Muchas cosas que hacer, mucho que pensar (runrún, runrún, runrún), ni siquiera duermo bien. No puedo echar la siesta y no es por el café, es porque tengo que decidirme. Sé que ya me he decidido, pero ahora, ¿qué? ¿Cuál es el siguiente paso? Mucho que hacer, poco tiempo, ¿saldrá bien? ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Por qué siempre me pongo en lo peor? Mira que soy. Qué le vamos a hacer, esa soy yo.
Runrún, runrún, runrún, cerebro a toda máquina. Vacaciones. Cinco días en Londres para seguir pensando. Cinco días que sólo van a servir para convencerme aún más.
2 comentarios:
Ummmm???
Me deja usted en ascuas...mucho,mucho....
Sea lo que sea y tras mucho meditar seguro que será para bien...
Besos
Por qué será que me recuerda tanto a algo tan conocido..ese runrún-rún-que suena a eterno traqueteo de tren. Menos mal que incluso aquellos trenes siempre hay un destino al que llegar, excepto esas épocas en las que parece que te has subido al circular.....ayss, gages de la imaginación, sí.
Buena suerte...con el destino final.
Publicar un comentario