¿Cómo puede una volver sin haber dicho antes que se iba? Pues sí, así soy yo, una "malqueda", que decía alguien de mi pasado (no recuerdo quién). Me he ido quince días a repetir las vacaciones de hace tres años, a ver a viejos amigos y a asistir a una boda oficiada por Elvis (que sigue vivo). Fotos y comentarios en próximos posts.
Los viajes largos te recuerdan, por si te habías olvidado, que los años no pasan en balde. Antes hacía este viaje tres veces al año, y tan tranquila, oiga. Hoy me he levantado a las dos de la tarde -tras 23 horas de viaje y llegar a casa a las cinco de la mañana- y todavía no sé si debo desayunar, comer, merendar o meterme otra vez a la cama. Aparte de que tengo los tobillos como botas y me duele hasta respirar. Qué duro es hacerse mayor.
El gato bien, gracias.
1 comentario:
Mmmmm qué bien suena ese viaje y cómo prometen los posts que vas a escribir sobre él.
Bienvenida a casa.
Besos
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