Mujeres en serie: House of Lies
Llega el verano, llega el sol y la jornada de mañana, llega la sequía imaginativa y el cansancio de fin de curso, y yo me pongo delante de la tele con el cerebro en off y las manos doloridas de tanto coser (por tenerlas ocupadas mientras veo la tele, así no como compulsivamente) y me trago series enteras desde el primer capítulo. Por suerte (o desgracia, depende), las de este año están siendo cortitas porque solo tienen una o dos temporadas, y encima no sé qué he hecho que he elegido las que solo tienen trece capítulos por temporada. No veáis lo que me ha dolido terminar alguna de ellas.
Una de las que mayor mono me ha causado ha sido House of Lies. Empecé a verla porque, cómo no, mi queridísima Veronica Mars estaba en ella, pero ya en el primer capítulo me di cuenta de que esta serie poco tenía que ver con aquella detective adolescente, por más que Kristen Bell no haya cambiado un ápice. Esta serie habla de un equipo de consultores cuyo trabajo consiste en hacer que las empresas que les contraten aumenten beneficios. Ellos analizan sus necesidades y les dicen qué tienen que cambiar para conseguir mejorar, en un mundo en el que el perro grande se come al chico y el que más dinero gana es el más cabrón de todos. El sexo juega un importante papel en todas las negociaciones, hasta el punto de ser una moneda de cambio más y que muchas de las transacciones dependan de quién ata a quién en la cama. O sea, una serie corporativa de cable americano más.
Pero quien hace grande a esta serie es su personaje principal, Marty Kaan, personificado por un Don Cheadle al que servidora nunca había prestado mucha atención pero que ahora se ha convertido en uno de mis actores favoritos. Marty no tiene escrúpulos, es un negociador nato, vendería a su padre y a su hijo por un buen trato (o eso parece), se acuesta con todo lo que se menea (y no precisamente porque su trabajo se lo exija), se lleva por delante todo lo que se ponga entre él y su objetivo. Por supuesto, es el personaje del que te enamoras desde el primer capítulo, porque qué gracia tendría la serie si no te gustara el protagonista. Su hijo de doce años consigue mostrar su lado más humano y familiar (el mejor actor de toda la serie, mundial el niño, impresionante), y su padre, terapeuta, trata de ayudar en lo que puede y que el suicidio de su mujer cuando Marty era pequeño no afecte a su hijo como sabe que le afecta. Junto a Marty, Clyde y Doug son el alivio cómico de un equipo que pasa más horas trabajando que con sus familias. Y luego está Jeanie (Kristen Bell), la mujer simbólica, el contrapunto de Marty. O no.
(Mi escena favorita. Impresionante.)
Cuando empecé a ver la serie, como ya he dicho, mi flechazo con Marty fue instantáneo. Su exmujer me parecía una zorra inhumana, mala pécora y putón berbenero, y todo aquel que fuera contra Marty merecía lo peor que los guionistas pudieran idear para él o ella. Marty se pasa la serie haciendo daño a diestro y siniestro, incluida a una novia a quien su hijo adora y el espectador no menos, pero "es porque no puede evitarlo", "su trabajo se lo exige", "sí, podría prestar un poco más de atención a su hijo, pero él es un profesional y su carrera es importante", "parece malo pero en el fondo tiene un corazón de oro, si ella hubiera esperado, si le hubiera escuchado, si hubiera sido paciente..." Y entonces me di cuenta del golazo que me habían metido. El cliché más antiguo del mundo de nuevo en acción y yo picando como una pichona: el chico malo al que todas queremos cambiar y que esperamos que nos diga lo mucho que nos quiere. Ruth 0, guionistas 1.
Junto a él, Jeanie va a aprendiendo de su mentor. Guarda su relación con un poderoso heredero en secreto para que sus compañeros no lo asusten, incluso después de haber aceptado casarse con él. Tiene líos de una noche para parar un tren y termina acostándose con su jefe, quien le promete el oro y el moro (igualito que las poderosas que se acuestan con Marty le prometen a él). Y aquí la menda, en su infinita estulticia, pensó: qué pendón, la Jeanie, ya le vale, mira que acostarse con todos, pobre novio, vaya fresca, a ver si sienta la cabeza... Hasta que me di cuenta de que Jeanie era exactamente igual que Marty en versión femenina y que me habían vuelto a colar otro golazo: el doble rasero. Ruth 0, guionistas 2. Y no solo con Jeanie, sino con la ex de Marty, a quien una odia desde el principio por ser egoísta, ególatra, agresiva, drogadicta, competitiva... Exactamente igual que Marty. Ruth 0, guionistas 3. Goleada.
House of Lies se convirtió en una de mis series favoritas casi desde el primer capítulo, y no solo por unos personajes muy bien delineados, sino por la estética y la producción de cada capítulo. Los planos en los que todo está quieto menos Marty hablando a la cámara son una pequeña obra de arte (¿cómo coño lo hacen?) y, no nos engañemos, el hecho de que el culo desnudo de Don Cheadle aparezca en casi cada capítulo también ayuda. Ha conseguido sacarme los colores y darme cuenta de que incluso yo, que voy de feminista y de igualdad entre géneros y bla, bla, reblá, también caigo como una tonta cuando me venden la moto del hombre poderoso con el corazón escondido. Y no tengo a nadie a quien culpar, más que a mí misma.
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1 comentario:
Me gusta esta serie y creo que tiene personajes muy graciosos, me gusta el de Kristen Bell1 porque como dices se supone que es la contraparte de Marty pero en realidad también es de lo peor jaja
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