Miro ojiplática la pantalla y veo cómo un grupo de gobernantes, en su gran mayoría hombres, deciden lo que yo puedo o no puedo hacer con mi cuerpo. Por su cuenta y riesgo legislan que mi cuerpo no es mío y que el mayor cambio que se puede dar en la vida de una mujer queda en manos de terceros, unos desconocidos que no tienen ni idea de las circunstancias personales de cada mujer que se queda embarazada o decide no hacerlo. Ellos deciden cuándo es sano que yo tenga hijos, toman el control de mi útero y me obligan, en el peor de los casos, a tener hijos con terribles enfermedades que jamás van a tener una vida digna y a quienes se les obliga a existir. Pienso en mujeres a las que se les rompió el condón y tendrán que cargar con una criatura para el resto de su vida (porque no nos engañemos, son ellas las que cargan, lo han sido siempre). Pienso en todas aquellas que no tienen para dar de comer a su prole y van a tener que cargar con una boca más porque a un equipo de “expertos” que ganan miles de euros al mes se les ha antojado que así debe ser. Pienso en las que no quieren ser madres. Pienso en las que no deben ser madres. Pienso en mujeres maltratadas atrapadas en una relación a la que tienen que traer un bebé indefenso por dictado papal. Pienso en las mujeres desesperadas y en esas historias que creíamos antiguas sobre perchas desgarrando úteros, abortos clandestinos que fueron mal y acabaron con la vida de las embarazadas. Pienso en cuántas pesadillas se van a convertir en realidad.
Y pienso también en aquellas que quieren tener hijos sin un hombre de por medio y tampoco pueden. Los mismos legisladores que obligan a ser madres a quienes no quieren arrebatan el derecho de la inseminación artificial a las que no tienen un hombre en su vida pero desean parir. Hombres legislando úteros. Hombres metiendo manos donde no deben. Hombres, como siempre, marcando el camino que nosotras hemos de seguir. Y mujeres, por desgracia, que apoyan a esos hombres (que no son todos, lo sé) y les ceden su derecho más básico, su característica más íntima. Mujeres que legislan sobre otras mujeres y toman decisiones por las demás.
Legislación sobre el derecho a ser madre. Carteles de protesta que me retrotraen a cuando yo era pequeña. Aquello de “nosotras parimos, nosotras decidimos” más actual que nunca. Cásate y sé sumisa, no abortes, no tengas hijos sin un hombre… Estoy esperando que en cualquier momento exijan a las mujeres permiso del padre/marido/hermano para viajar al extranjero. No andará muy lejos.


2 comentarios:
Totalmente de acuerdo; he tenido tiempo de estudiar la reforma y se hace prácticamente imposible abortar con la cantidad de requisitos que imponen...pero aún hay más porque no comentas la reducción en las ayudas a la dependencia de esos hijos de futura vida indigna...y no mencionas el permiso paterno o judicial para abortar o no...y no mencionas la elevación de la edad para mantener relaciones sexuales CONSENTIDAS, o la de emanciparse...volvemos a los años 50 y todo el mundo parece que lo ve correcto...es flagrante si no fuera doloroso...dentro de poco el suicidio volverá a ser delito...si no al tiempo
Lo que a mí me faltaba por decir lo has dicho tú, tienes toda la razón. Me da mucho miedo hacia dónde nos estamos encaminando, la verdad. Lo peor es que tengo la seguridad de que, en las próximas elecciones, van a volver a ganar los mismos. Al final será ilegal salir de casa sin velo.
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