Yo he empezado el año optimista. Lo empecé en el extranjero, viendo las doce en una pantalla gigante con la puerta de Brandemburgo de fondo (en la pantalla del pub del hotel, se entiende; hacía demasiado frío y me daba una pereza inmensa aventurarme entre el millón de personas que abarrotaban la puerta). He empezado el año conociendo gente estupenda, haciendo lo que puede que sean amistades nuevas si mantenemos el contacto y la ilusión por conocernos; he empezado con ganas de viajar, de conocer mundo, de ver por fin en vivo esos sitios que solo veo en fotografías y que están en mi interminable lista de "sitios por visitar antes de morir" (porque después iba a ser más difícil). En resumen, he empezado bien el año. Yo. Porque el mundo parece que se ha descarrilado un poco de la vía de la fraternidad y la armonía y nos va a costar volver al camino. Espero que no sea mucho. Espero que sea un caso aislado. Espero que para cuando acabe el mes todos y todas volvamos a ser lo más felices posible en la tranquilidad de nuestra vida común y corriente. Espero.
Feliz año a todos y a todas. Urte berri on.

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