Como digo, la serie está ambientada en el Londres del siglo diecinueve (finales, parece ser, porque acaba de morir Tennyson), y solo podría ser más oscura y lóbrega si estuviera grabada en blanco y negro. Utilizan el imaginario colectivo para pintar una ciudad triste, ruidosa, siempre oscura, con escenarios acordes con el clima (casas enormes donde no hay ni un ápice de luz, paredes pintadas de negro, todo gris, todo triste), y aprovechan semejante entorno para meter demonios, brujas y bichos varios que más de una vez me han hecho dar un brinco. Lo que más me engancha de la serie es el uso que hacen de los monstruos literarios de la época. Desde el principio hemos conocido a Dorian Gray, ese joven que no envejece ni muestra en su aspecto la más mínima pista sobre los pecados y atrocidades que comete; también está Victor Frankestein, con su monstruo, por supuesto (en la serie crea más de uno), y un hombre lobo americano que, la verdad, creo que solo está ahí puesto porque necesitaban un héroe muy masculino y porque, qué demonios, es Josh Hartnett. Esta temporada se han incorporado otros dos mitos: Drácula y el doctor Jekyll, al que caracterizan como un mulato de Calcuta. Solo con los nombres ya imaginas lo que va a pasar en el futuro, y eso le da un toque a la serie que no había visto en ninguna otra.
Y es que la época era propicia para crear monstruos, más aún en Inglaterra. Desde aquel verano que no hizo sol por culpa de una erupción volcánica hasta la contaminación de una ciudades más industrializadas del mundo, Inglaterra era oscura, era inhóspita, triste, con paredes empapadas de ceniza y cielos cubiertos por nubes artificiales, por no hablar de la constante lluvia y esa humedad que se cuela hasta en los huesos. La oscuridad llama a los monstruos, ¿cómo si no iban a aparecer tantos en tan poco tiempo? ¿O es que acaso el gótico salió de la nada? Yo creo que no, que el entorno inspiró a Wilde, Shelley, Stocker y Stevenson. Dicen que el monstruo de Frankenstein surgió de una reunión de amigos en aquel verano sin sol, y estoy convencida de que el resto de los monstruos salió de la desesperación de la oscuridad, del frío, del bajón emocional que nos trae el invierno a los que nos gusta el sol. Porque el entorno condiciona, igual que nos condicionan nuestras experiencias, pensamientos, creencias. Habrá quien consiga librarse de las influencias, por supuesto, pero son unos pocos. Ni los grandes autores y autoras lo consiguen a veces.
Lo dicho: si te gustan las historias en las que things go bump in the night, te recomiendo Penny Dreadful. Si eres de las personas a las que les da miedo el sonido de su propia respiración por la noche, igual mejor Anatomía de Grey. Estás advertida/o.

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