Lunes con sabor a miércoles (me dan las vacaciones el miércoles a mediodía), me alegra haber vuelto a la normalidad después de un fin de semana de tres días. Cuando no tengo nada que hacer, me obsesiono. Me pongo a escribir por obligación, y me siento culpable si no escribo siete horas seguidas. Y normalmente no las escribo, porque si estoy de vacaciones hago menos que en un día normal. Y nada de lo que escribo me gusta. Demasiado tiempo para editar.
Pero esta semana tengo tres días de relativa normalidad, de escribir una horita, ir al gimnasio, educar a estos hijos de mejicanos que han tenido la mala suerte de nacer en Estados Unidos y soñar con qué haría si tuviera todo el dinero del mundo o mi hipoteca ya estuviera pagada. Nunca pensé que me alegraría de volver al trabajo. Qué cosas tiene la vida.
Para los que no sois de blogger, creo que he cambiado mis opciones para que cualquiera pueda hacer comentarios, pero como esto no es lo mío, no estoy segura.
Un besazo para todos, seáis o no de blogger.
No hay comentarios:
Publicar un comentario