Desde mi ventana


Hace semanas que no tengo cortinas en la sala porque Sauron les ha hecho un agujero del tamaño de Australia. No le he regañado demasiado, son cosas de gatos, y también me da la impresión de que es mejor así, el salón parece más grande y la escasa luz que da en esa habitación entra sin cortapisas. Me pongo de pie frente a la ventana. Sauron se acomoda en el radiador. Le acaricio mientras observo a la gente que pasa bajo mi ventana y me siento poderosa, una mujer sola en su casa acariciando a su gato y controlando la vida de la gente desde las alturas. Si lo analizo sé que es una tontería, pero ahora mismo no quiero hacerlo. Me gusta observar sin ser observada. Si tuviera poderes paranormales, les haría hacer cosas que ellos no quisieran. Pero no los tengo. Una pena.
Una señora pasa con el paraguas abierto a pesar de que ya no llueve. Va mirando para todos los lados, fijándose en la cara de la gente y en los escaparates. Aunque camina a buen ritmo, es obvio que no lleva prisa, o quizás la curiosidad por el mundo pueda con ella. Yo siempre ando como si me hubieran puesto orejeras, sólo miro hacia adelante y me obceco en mi destino, sin fijarme alrededor. A veces siento envidia de la gente que disfruta con el paseo.
Un grupo de adolescentes va hablando a grito pelado. Les oigo, a pesar de vivir en un segundo piso y tener la ventana cerrada. Una de ellas lleva un móvil pegado en la oreja y va gritando más que los demás. "Tía, qué fuerte, estaba ahí apoyado, ¿sabes?, y yo no sabía que decirle, y entonces, o sea, qué pasada, me dice hola y eso, qué tal, y yo, hostia, y digo, hola, pero no sabes, tía, qué pasada..." El resto del grupo la ignora, no sé si es una historia que ya se saben o que no les interesa. Me pregunto si yo en mis tiempos también hablaba así. Me alegro de haber pasado esa etapa sin secuelas graves.
Uno de los hombres más feos que he visto en mi vida se para en mitad de la calle y enciende su pipa. Lleva gafas, melena, perilla y unas patillas que hubieran enorgullecido a Curro Jimenez. Supongo que cuando eres así de feo tienes que ser estrafalario para que la gente no hable de "el feo", sino de "el de las patillas, el que fuma en pipa, el melenudo, el poeta". Sí, no lo lleva escrito encima, pero tiene toda la pinta. Con ese aspecto sólo puede ser filósofo o escritor.
Empieza a hacer frío. El goteo de gente es cada vez más escaso. Me aparto del radiador, Sauron salta detrás de mí. Voy a mi despacho, enciendo el ordenador y empiezo a escribir. Me gusta observar a la gente desde mi ventana. Me dan ideas. Me hacen sentir importante.
Sauron se ha dormido en mi regazo. No me puedo levantar.

9 comentarios:

CAROLINA MENESES COLUMBIÉ dijo...

Qué buen texto, fue un gusto leerlo, tiene reflexiones muy acertadas. Pero la verdad es que te admiro por soportar a ese gato destructor.

Besos

Dani González dijo...

Yo tengo una gatita, "coockiee", lleva ya ocho años conmigo, la cogí de un descampado recien nacida, es europea atigrada. Mi suerte es que no me hace ese tipo de destrozos. tengo la suerte de que es muy buena.
Me gustó tu forma de narrar y hacer al lector reflexionar.

Saludos cordiales

Anónimo dijo...

¿Es posible ser observador y observado al mismo tiempo?

Gracias mil por tu visita :)

Axé.

JoseMSGamboa dijo...

Hacía tiempo que no pasaba por aquí, Ruth (perdona). Veo que sigues en buena forma y tu estilo me sigue atrapando. Me alegra ver que tus crisis cada vez son más cortas.

Un abrazo.

PD: Me encanta el nombre de tu gato.

JML dijo...

Los gatos conocen el secreto del umbral entre los mundos. Cuídelo. Y déjese cuidar por él.

Anónimo dijo...

Harías las delicias de un ciego, Ruth, qué bien relatas lo que ves desde tu ventana.
Y qué bonita relación con sauron.

princesadehojalata dijo...

Hace dos semanas que tengo a Sugar conmigo y debo decir que pocas cosas me inspiran tanta ternura como acariciarle cuando está dormida en mi regazo. Un beso también desde el norte.

Tanhäuser dijo...

A lo mejor le tendrás que pedir ayuda a tu gato para... tachán, continuar el meme que te he dejado en mi blog.
Lo siento, tuve que hacerlo. No te enfades, OK?

Max Estrella dijo...

yo creo que todos tenemos algo de voyeurs...de hecho yo tenía una postal sobre lo mismo o si no algo muy parecido...creo que algo hay del poder que otorga la mirada sobre el otro...algo hay de poético en todo ello
besos