"Peaso" de educador

Para los que no lo sepáís ya, soy profesora sustituta, que se parece mucho a otra profesión que también termina por -tituta porque voy donde me manden y hago lo que me pidan a cambio de un sueldo a fin de mes. Normalmente doy inglés, y normalmente también, dado mi perfil lingüístico, en ikastolas -escuelas vascas- o colegios de modelos B o D (inciso: en Euskadi hay tres modelos educativos: A, donde sólo se da el euskera como asignatura y los niños acaban no aprendiendo nada, como pasa con el inglés; B, donde lengua y matemáticas se dan en castellano y dos o más del resto de asignaturas en euskera; y D, donde todo, excepto lengua, se da en euskera). Esta semana, como soy -tituta (añádase lo que se quiera), me ha tocado una sustitución en un colegio con modelo A al lado del casco viejo de la ciudad, "usease", donde viven todos los inmigrantes de la zona. Mi clase -porque se me ha acabado el chollo del inglés, ahora tengo que apechugar con ellos todas las horas, soy tutora- está compuesta de ecuatorianos, peruanos, colombianos, ucranianos, rumanos, argelinos y marroquíes, y los que son de aquí vienen de otras provincias de España, con lo que "conocimiento del medio" se ha convertido en una asignatura de lo más participativa. Los chiquillos son, por llamarlo de alguna manera, moviditos, y en el colegio se han ganado muy mala fama -tanto que los otros profesores me piden autógrafos por los pasillos por llevar aguantándoles una semana, estos no vieron mi clase en California-; claro que, vista la perspectiva educativa que tienen algunos, lo que me extraña es que no les hayan condenado a todos al exilio permanente o les hayan echado del colegio.
Reunión de ciclo. Comparamos los resultados de aprobados del colegio con los de la provincia y la comunidad autónoma. Las clases de modelo B bajan un poco de la media, pero más o menos se mantienen; las clases de modelo A rozan el ridículo. Alguien apunta que esos números no son válidos si no se explica la situación del colegio -niños que llegan sin haber sido escolarizados nunca a mitad de curso, etc.-, y empieza el debate que me pasé siete años escuchando en California sobre los inmigrantes y lo mucho que bajan la media. Yo callada como una muerta, mirando la mesa, analizando mis uñas... Hasta que uno suelta: "Y no son sólo los inmigrantes, que aquí tenemos muchos gitanos. Y cuando te llega un inmigrante, hay posibilidades de que te salga bueno o malo, pero cuando te llega un gitano, sabes que es un suspenso seguro. Si tienes veinte gitanos, veinte suspensos. Y no lo digo por racismo, ojo, pero es que es verdad, no tienen ningún interés por la educación y eso se nota".
Tela. Un profesor.
Y aquí lo dejo, porque no se me ocurre ninguna frase elocuente con la que cerrar el post, como no se me ocurrió en su momento para cerrarle la boca al que dijo semejante barbaridad.

7 comentarios:

Sebastián Puig dijo...

Vocación se le ve al elemento... Qué tristeza. Si te sirve de consuelo, yo tampoco hubiera sabido qué decir. Buenas noches.

PD: chica, migra a Blogger beta...

Tanhäuser dijo...

buffff. Tela marinera. Menudo pájaro.
Oye, te deseo mucha suerte en esta etapa, pero no por los alumnos, que no discuto que te provocarán algún que otro dolor de cabeza, sino por tener que compartir aventuras con tan rancios compañeros de viaje.
Abrazos

Antonia Romero dijo...

Suerte en tu tarea, tiene mucho valor y no es un trabajo inútil, como tantos.

Un saludo

CAROLINA MENESES COLUMBIÉ dijo...

¡Qué desafío el tuyo!

Besos

Portarosa dijo...

Por fin encuentro tu blog; tus comentarios no llevaban a tu perfil.

Muy interesante, lo que cuentas.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Pasar este rato contigo ha sido como escuchar las confidencias de mi hermana pequeña. Misma profesión, misma situación, misma queja.
Lo mismo que a ella, te deseo un destino fijo y cercano donde te sientas feliz con tus compañeros y, sobre todo, con tus alumnos

Anónimo dijo...

Vaya, vaya, una eduKadora de verdad, qué interesante!
A ese tipejo es al que muchos debemos nuestra escasa formación. Tal vez sea por pocos educadores como tú a quienes tenemos que agradecer nuestra pequeña porción de filosofía.
Seguiré leyendo con atención!
Salud!