No es que no me guste decir mentiras -para qué nos vamos a engañar, de santa tengo poco-, pero a veces nunca está de más decir una verdad y encima poder probarla. Hace un par de entradas dije que este año iba a ser mi año por varias razones, y la primera ya se ha cumplido. He aprobado el examen de inglés que hice en diciembre, y con nota, así que ayer decidí hacerme un regalo y salí de compras.
Me fui de rebajas con una minilista de cosas que necesitaba comprar. Por supuesto, a estas alturas ya no quedan en las tiendas más que la talla treinta y cuatro y la cuarenta y ocho, con lo que, por más que busqué y me probé, no conseguí comprarme ni una mísera camiseta. Se iba adentrando la tarde y parecía que me iba a volver a casa con las manos vacías, hasta que delante de mí vi las luces de -¡oh, qué visión!- una librería. Allí que me metí. Todo el dinero que iba encaminado a ser gastado en ropa -no mucho, que la hipoteca se lleva tal mordisco de mi sueldo que no puedo comprar ni en rebajas- se convirtió en cuatro hermosos libros, edición de bolsillo, a los que no puedo esperar a echar el diente: uno de relatos cortos de Lucía Etxebarria (sí, ya sé que muchos le tenéis tirria, pero a mí me encanta), otro que me enganchó por el título, la sinópsis y un par de frases al azar que leí (Psiquiatras, psicólogos y otros enfermos, tiene pinta de ser muy divertido), Brooklyn Follies -en inglés- y uno de miedo que es la continuación de una serie que me gustaba leer en Estados Unidos, escrita por el binomio Preston-Child (también en inglés).
Y fue con este libro que me di cuenta de algo. La edición es exactamente la misma que yo compraba en Estados Unidos, tan barata que nunca salía de la librería con menos de cinco volúmenes bajo el brazo. Allí cuesta $7,99; aquí me ha costado €10,60. Teniendo en cuenta que el dólar está por los suelos, eso es casi el doble de lo que cuesta allí. Si encima pensamos que el nivel de vida de Estados Unidos es más alto que el de aquí, al ciudadano medio le sale mucho, pero mucho más barato leer allí que aquí.
Y muchos pensaréis: Ya, claro, pero es que el libro es de importación. Y yo contestó: Se publica en Nueva York. Si hablamos en kilómetros, hay casi la misma distancia de NY a San Francisco que de NY a Vitoria. ¿Tan caro les sale pasar la aduana? Yo he llegado a la conclusión que aquí nos engañan. Que, como somos menos habitantes y los que leemos somos aún menos, quieren sacar tajada de nosotros y se aprovechan, porque saben que algunos no podemos tirar de tarjetas de biblioteca y necesitamos saber que el libro que manoseamos es nuestro, tenga el precio que tenga. Con las ediciones de tapa dura pasa otro tanto; allí, cuando sale un libro "importante", las grandes superficies hacen una oferta de lanzamiento del cuarenta por ciento. Yo aquí nunca he visto rebajas en libros.
Es injusto. Lo único que sienta bien después de Navidad, por mucho que hayas engordado, es un buen libro. Y me revienta sobremanera que sólo rebajen aquellos volúmenes que no han leído ni los familiares de los escritores. Esta es una de las pocas cosas que se podían copiar de los estadounidenses.
7 comentarios:
... Creo que teniendo en cuenta que el señor invierno no se va a despedir hasta bien entrado Marzo... igual te arrepientes de no haber invertido en textil. ¿Has probado ir a Lenox? Hace esquina con la calle Francia/Paz, al lado del hospital. No es muy cara y tiene ropa muy chic... ahí se la compra María, lo cual no se si es casi mas un motivo para que no te pases pero... en fin. ¡Ale! ¡Ya te tengo enlazada! Mi blog lo tienes pulsando encima de mi nombre en azul subrayado. Agur!!
Por cierto, mi blog personal es EL INVIERNO CONTRA TU PRIMAVERA, no el otro... ese es un culebrón que en su día venderé a telecinco si lo acabo.
Ciao,
Lo primero felicitarte por tu nota! Me alegro que todo vaya según tus planes y lo segundo si me lo permites te aconsejo empezar YA el tercero de tus libros, una maravilla de Paul Auster, algo diferente a sus tramas habituales, pero que me encantó y encima en inglés. No lo dudes! Ya me contarás,
Un abrazo,
Tienes toda la razón. El otro día fui yo también de compras y me fui con un solo libro (Azafrán, de Jose Manuel García Marín) y quedé encargados siete y me sale por un ojo de la cara y parte del otro. No hay derecho, mucho apoyar la cultura pero luego... Si hubieran rebajas en libros ¡guau!
En fin, felicidades por el inglés.
Al parecer como bien dice mi querida Antonia, no hay rebajas en los libros...
por desgracias, y como tengo adicción ellos son mi ruina...
pero una sana ruina.
muy buen post.
felicidades por el inglés
saludos cordiales
Fantástica reflexión. Sin embargo, aquí en Madrid, si sabes buscar, puedes encontrar excelentes ofertas y diferencias de precios entre establecimientos que a veces resultan escandalosas. Y para economías ajustadas, siempre queda la socorrida y nunca bien ponderada solución de las bibliotecas (en SanSe numerosas y bien surtidas).
Abrazos, artista.
PD: ya estás enlazada en mi blog ;-) Bienvenida a casa.
Ummm
Si está editado en EEUU, la diferencia de precio es normal.
No solo has de contar con el transporte y aduanas, que las hay. También debes hacerlo con respecto al importador y, casi seguro, mayorista de rigor. Muchas manos para un libro, manos que de no existir, seguro no podrías comprarlo.
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