-Padre, quiero confesarme. Creo que he pecado.
-¿Crees? Hija, pecar es como estar embarazada o pitar un penalti, se peca o no se peca. A ver, ¿qué has hecho?
-He leído a James Salter.
-Salter, Salter,… Sí, me suena. Pero no está en la lista de libros prohibidos, ¿no? Hasta donde yo sé, es un gran escritor.
-Ay, padre, que no me ha dejado usted acabar. He leído a James Salter… y no me ha gustado.
-¿Cómo que no…? Pero hija, eso es imposible, a todo el mundo le gusta Salter.
-A mí no. Y eso tiene que ser pecado, ¿no? He tenido que incumplir algún mandamiento.
-Ninguno de los diez mandamientos dice nada de amar a Salter por encima de todas las cosas, hija.
-Pues si usted lo dice será verdad. Yo soy atea, así que ni idea.
-Si eres atea, ¿por qué has venido a confesar algo que ni siquiera es pecado?
-Que sí que lo es, padre, que yo lo sé. Todo el mundo pone a Salter por las nubes, su gran dominio de la palabra, su agudeza a la hora de utilizar las expresiones justas, las imágenes perfectas, las descripciones exactas…
-Y tú no opinas lo mismo.
-No, si en eso estoy de acuerdo, pero es que…
-¿En qué quedamos? ¿Te ha gustado o no te ha gustado?
-Me han gustado sus descripciones, sí, y estoy de acuerdo en que nadie dice tanto en tan poco espacio, recrea unas imágenes tan vívidas que parece que tengas al personaje frente a ti, pero…
-¿Pero?
-Pues que me ha dejado tal como estaba cuando cogí el libro. No me he identificado con ningún personaje, no me ha hecho suspirar al final de cada historia, no he sentido nada especial con sus relatos. Y con la mitad de ellos me he perdido, padre.
-¿Cómo te puedes perder con un libro? ¿Es que te ha obligado a pecar? A pecar de verdad, digo.
-No, padre, no, que me he perdido, que no sabía de lo que me estaba hablando. Cambiaba de un punto de vista a otro sin explicaciones, mezclaba tiempos, hablaba al mismo tiempo de algo que estaba ocurriendo en el momento y de algo que había ocurrido años antes… Padre, que me he tenido que leer párrafos enteros dos veces para enterarme de lo que estaba leyendo. Que eso no me había pasado nunca.
-Bueno, hija, no creo que sea para tanto. Igual era demasiado para ti, deberías empezar leyendo cosas más sencillitas…
-Pero me leí Anna Karenina a los trece años, padre, y lo entendí. Con quince ya me había leído todas las obras universales que les regalaron a mis padres como regalo de bodas, y a los dieciocho podía recitar párrafos enteros de La Regenta y Crimen y Castigo. ¿Será que con los años me he vuelto un poco tonta? ¿Un poco vaga? Tanto Harry Potter y códigos secretos no pueden ser buenos…
-¡Cómo! ¿Has leído Harry Potter? ¿Y el Código DaVinci?
-Sí, padre, como todo el mundo.
-¡Pues eso sí que es pecado! ¿O no has visto como queman los estadounidenses los libros del puñetero mago ese?
-¿Usted puede decir puñetero?
-¡Yo puedo decir lo que quiera, que tengo línea directa con Dios para confesarme! Hala, reza tres ave marías y cuatro padre nuestros como penitencia.
-¿Por no gustarme Salter?
-No, por venir a dar el coñazo y hacer que la cola de la confesión llegue hasta la puerta de la iglesia.
-¿Padre?
-Qué, hija.
-Es que… Yo soy atea. ¿Le importa si hago la penitencia poniéndome a régimen?
-Haz lo que quieras, hija. Ve con Dios.
-Vale, padre, pero si no le importa, mejor me voy a la piscina
4 comentarios:
Más pecado hubiera sido tragarse los programas del corazón o lo que es mucho peor, ver, sin pestañear, uno de los programas de Sánchez-Dragó.
Besotes, cacho simpática
Pues yo..., me lo he apuntado en mi lista de cumpleaños!! ;)Una manera muy original de hacer el comentario a una lectura!! Saludos!!!!
Acabo de leer el post, pues he andado bastante liado...
¡Excomunión! ¡Quince Dan Browns y doce Tom Clancy de penitencia!
(Eso lo diría un tarado que no comprende que cada uno tiene sus gustos, aunque yo le recomendaría, querida Ruth, que lo releyera un año más tarde)
Un besazo, siento que no te atrapara la magia Salteriana.
Ja, ja!! Tranquilo, Rhytmduel, que el libro es mío, no de la biblioteca, y se quedará en mi estantería hasta que me decida a rescatarlo; creo que tanto bestseller me está aguando el cerebro, quizás la licenciatura que me planteo hacer el año que viene me reanime las neuronas.
Gracias a todos por los comentarios.
Publicar un comentario