Me acerco a la ventana con el café en la mano. El gato, como siempre, salta al radiador y reclama mi atención con un par de maullidos que, seguro, han despertado a algún vecino. Le acaricio mientras observo los edificios de enfrente. La torre de la iglesia sobresale sobre los tejados de las casas; soy atea convencida, pero me gusta esa imagen, tiene algo de protector aunque sepa que sólo está hecha de piedra y cemento. Otra paradoja que añadir a mi personalidad.
Son las ocho de la mañana de un domingo. Las calles están desiertas y el silencio es acogedor. No tengo nada que hacer hoy, nada que me haya obligado a levantarme tan temprano un día en el que ni siquiera puedo ir de compras, pero me daba cargo de conciencia quedarme en la cama con semejante día ahí fuera. No tengo que hacer nada. Sólo lo que yo quiera.
El cristal de la ventana está sucio. Lo lavaré cuando salga un día nublado, que será pronto (al fin y al cabo, esto es Vitoria, y aquí el buen tiempo dura menos que la alegría en casa del pobre); no puedo desaprovechar un cielo tan azul. Dejo la taza vacía en la fregadera, cojo a Sauron en brazos y le acaricio mientras sonrío a la calle vacía. Es domingo. Es verano. Sauron ronronea de placer.
Yo también lo haría, si fuera gata.
6 comentarios:
Como vitoriana "exiliada" voluntariamente de la ciudad desde hace años, debo agradecerte esa espléndida fotografía que me recuerda la belleza tranquila de las mañanas dominicales en Gasteiz. Siempre quise vivir en alguna casa desde la que se vieran las torres de San Miguel o San Pedro. Un saludo.
A mí también me encantan las torres de Vitoria. Desde pequeña he querido vivir en el centro y lo he conseguido (aunque sea en un piso demasiado viejo y con necesidad de demasiadas mejoras que no pagaré hasta que me jubile).
Bienvenida, espero verte más por aquí. Por cierto, me ha encantado tu blog.
¿¿Te levantas el domingo a las 8 de la mañana?? Te prometo un monumento en cuanto logre la alcaldía. ¿Que te parece en Cercas Bajas? He colgado mi primer video en Youtube... que ilusión :-D
Tu post me recuerda esos desayunos lentos y silenciosos que cada domingo compartimos María José y yo, entre periódicos y croissants recién hechos, con Canela a nuestros pies e Itziar en el salón con sus dibujos animados.
Yo disfruto enormemente con esas pequeñas y plácidas mañanas en las que la prisa está fuera en la puerta y no la dejas pasar...disfruto de los desayunos muchísimo...como he disfrutado con esta postal...gracias
besos
Yo sólo desayuno mientras hace frío. Tomo té, a veces alguna pasta.Pero madrugar madrugo siempre, cuando hace frío y cuando hace calor. Me encantan las mañanas para leer y sobre todo para escribir, es el momento del dia en el que estoy más concentrada o inspirada o lo que sea que sienta en ese momento. También tienes gato!! Me encantan!!Un besote para los dos :)
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