Contando


Me paso el día contando. Contando, sí, pero no historias, que parecía que de eso se trataba cuando me convertí en bloguera. Últimamente lo cuento todo: las horas de las que dispongo para estudiar; los temas que me quedan por estudiar; los días que me quedan hasta los exámenes (¿notáis algún tema recurrente?); los temas que me quedan por dar en clase antes de que mis monstruos (estos en minúscula) pasen a la ESO; niños y niñas (cada vez que salgo de excursión los cuento varias veces, no vaya a ser que me deje alguno); los minutos que puedo permitirme arañar al estudio y al dibujo para sentarme a escribir; y, como me parecía poco, ahora he empezado a contar calorías, que empiezo a parecerme al primo de Harry Potter, pero en chica. Y no veáis la de ellas (calorías, no primas) que tiene un puñado de galletas maría.
Pero sobre todo cuento tiempo. Debería escribir Tiempo, con la misma mayúscula que le doy al Monstruo, porque es algo que me obsesiona. Tengo la impresión, como ya dije en noviembre, de que empieza a quedar menos tiempo por delante del que queda por detrás. Vale, sí, soy una exagerada, quizás todavía no, pero no habéis visto la lista de cosas que me quedan por hacer, y, dado que he empezado muy tarde (porque hasta hace poco no sabía quién era yo, de qué voy a saber lo que quería ser de mayor), me da a mí que voy a andar justa de tiempo. Ah, que no os hacéis una idea. Pues tengo tela.
Mi objetivo así, general e insustancial, es ser millonaria. No a lo Paris Hilton, no nos pasemos, simplemente que llegar a fin de mes no sea un agobio, que mis criados me mantengan limpia la mansión en Armentia -los que no sois de por aquí cerca, ignorad la localización-, que el Ferrari y el Mercedes estén siempre en perfecto estado para poder llevar al gato al veterinario... Ese tipo de pequeñeces, vamos. Y, como soy así de tonta, quiero hacerlo de manera honrada (¿a que sí?, ¿a que estoy pirada?), y a poder ser aprovechando mis capacidades mentales en lugar de mi cuerpo (aclaro que considero la prostitución honrada, aunque no a algunos de sus clientes). Mis objetivos, ordenados según me llegan a la mente, son los de ser doctora en literatura inglesa (primer cuatrimestre, cinco de cinco parciales aprobados), traductora a inglés y euskera (y alemán y francés cuando los aprenda; porque, ¿os he dicho que también quiero ser políglota?), dibujante (no aspiro a artista) y, ah, sí, escritora. Vamos, que quiero escribir una obra en la que las influencias de Jane Austen y Henry James sean patentes -pero visiblemente original-, traducirla yo misma a cuantos idiomas me sea posible y, por supuesto, diseñar la portada. Todo esto en mi cuerpazo de talla treinta y ocho y con una piel morena que grite "fíjate qué bien escribo y qué poco me cuesta, que hasta vacaciones y todo he tenido".
¿Entendéis ahora mis prisas? ¡Que tengo treinta y dos años y estoy en primero de todo! ¡Que me gustaría recibir el Cervantes, el Planeta y el James Joyce antes de que alguien me tenga que quitar la baba cuando suba al escenario a recoger el premio! Que sí, que ya sé que soy muy ambiciosa, pero si me quedo a medio camino y sólo consigo ser doctora, o escribir una novela, o convertirme en una traductora decente, o dibujar un poco más decentemente aún, ya habré llegado más lejos de lo que estoy ahora. Y de eso se trata, de avanzar. ¿O no?
Uy, madre, mira qué hora es.
Adiós, que no llego.

10 comentarios:

jose.etxeberria dijo...

¡JOOOder!!! Y decías que el hiperactivo era tu hermano...

Ah, y ya no se lleva el moreno en los ricos. Mira, si no a Nicole Kidman.

Ruth dijo...

Uy, quita, quita, la pálida esa. Me da un repelús verla... Una cosa es no tomar el sol y otra quitárselo, que ríete tú de Michael Jackson.

Fontana dijo...

Sí, hay que ganarse el Planeta.

Leticia Zárate dijo...

Uff!! Hasta el post se sintió acelerado!! Pero vaya hombre, tranquila, deja un poco de sosiego para tu espíritu, él tiene que estar sereno para relajarse e inspirarte a crear.

Saludos.

Gemma dijo...

A mí me parece que hay que asumir, ya de entrada, que vamos a llegar tarde a todo.

Oye, que le zurzan al tiempo. Lo importante no es llegar deprisa, sino hacerlo bien y en condiciones...

Un saludo

Fernando Alcalá dijo...

A pesar de la evidente ironía con que nos has escrito la entrada de hoy no he podido evitar que el estómago me dé un bote a causa del evidente también gemelismo interestelar (o algo parecido) del que hablaba Leo el otro día.

Esta entrada bien podría haberla escrito yo.

De todos modos, para ir adelantando tiempo, si quieres te paso los currículums de mis futuros criados, para que vayas eligiendo.

¿LO bueno de ahora? Solo son las 9 de la mañana, Tiempo tenemos hoy por delante todavía.

leo dijo...

Ruth: va a ser que somos trillizos ;))
Preciosa, emocionante entrada, con la que me siento no identificada, vamos: retratada al pastel.
Deseo que tus minutos se estiren para que quepa todo eso que deseas. Pero, sobre todo, que sigas escribiendo.

Ruth dijo...

Seguiré, seguiré. El Monstruo se mantiene más o menos tranquilo y la semana que viene me paseo por tierra de Jane Austen para ver si me inspiro. A disfrutar de mi Tiempo sin prisas, vamos.
¡Qué guay! Ya soy familia numerosa...

leo dijo...

¿Vas a pasar por Pemberley? Si ves a Darcy dile que aquí le espero.
A mí también me entusiasma Jane Austen.
Ya nos contarás tu viaje, qué ilusión.
Un abrazote.

Tana dijo...

Estupendo post!! Ya estáis al completo o cabe una más? Hace tiempo que pienso que algún tipo de maldición me persigue, una que tiene que ver con que las horas se me escurran de las manos y, en cambio, la lista de todo lo que quisiera llegar a hacer... no deja de crecer :s
Ahh!! Jane Austen!! ^^ Apuntadme al club de fans!! Cuenta, cuenta, Ruth, please!! Achuchón grandote!!