Miedo

El miedo es libre. Y el miedo a la muerte, más que ninguno.

El otro día acompañé a mi padre a la consulta con la oncóloga. No suele ser una visita que me deprima en exceso; la mayoría de las veces hay que hacer cábalas para saber quién de los presentes está enfermo y quién es solo el acompañante, los que están más graves no pasean a sus anchas por las consultas. El martes, sin embargo, vi llegar a dos monjas mayores a la consulta y supe inmediatamente cuál de las dos estaba enferma. Se sentó jadeando, le faltaba el aliento y no hacía más que toser en un pañuelo de papel. Cuando apartó el pañuelo de la boca me pareció ver esputos de sangre en él. Y en la cara de la monja no había resignación, ni valentía, ni ningún sentimiento que pudiera una esperarse en alguien con línea directa con Dios. Había miedo. Había dolor. Había ojos clavados en el suelo, muy abiertos, y los puños cerrados sobre el regazo.

Si ellas (las monjas) o ellos (los curas), que tienen la cabeza llena de las beldades de la otra vida, no pueden evitar sentirse amenazados por una enfermedad, ¿qué se espera de los demás? ¿Qué hacer con tanta palabra vacía, tanto concepto baldío? ¿Quién nos consuela, cuando no se consuelan ni ellos? Nunca he sido religiosa, pero lo que menos he entendido nunca es por qué los cristianos más creyentes lloran en los funerales. ¿No se supone que están en un mundo mejor? Si ni ellos se lo creen, ¿cómo me lo voy a creer yo? La muerte es el final. Punto. No hay más.

Si fuera religiosa, rezaría por la monja de la consulta. Como no lo soy, le mando mis mejores vibraciones, a ella y a todos los que estaban a su alrededor. Pero, sobre todo, mando vibraciones a los que me rodean, a mi padre, a mi familia, a mis amigos y amigas, porque, aunque sea poco cristiano, me importan más que los desconocidos.

Si ya digo yo que voy a ir derechita al infierno, donde está la fiesta...

8 comentarios:

dsdmona dijo...

De alguna cosa deben vivir, saben que siempre habrá alguien que necesite abrazarse a algo que no se ve ni muchas veces se entiende, en un mensaje que está a años luz de la realidad... pero a la vez que intentan ser "celestiales" son sobretodo humanos y tienen miedo a lo que el resto de los mortales tenemos... y no te sientas mal por desear buenas vibraciones a las persona de tu alrededor, es de lo más humano.
Y ya lo creo que en el infierno es donde está la marcha, jajaja

D.

Sir John More dijo...

A mí me han dicho que en el cielo no tienen ni un mal tocadiscos... Así que nos veremos en el infierno. A ver si el camino se nos hace lindo...

Besos.

Luis Vea dijo...

Al final somos todos carne.

NiñoVaho dijo...

A mi parecer el sufrimiento es algo normal tanto para una persona como para un cristiano, según los cristianos jesus también sufrió a pesar de saber que estaba protegido...
Si se llora en los funerales, no es porque no se crea en que haya una vida después, sino porque se ha ido una persona a la que quieres,a la que exarás de menos...
Yo tengo el miedo que cualquiera puede tener, el creer en el algo no quiere decir que tengas ganas de dejar esta tierra:D
Felicitaciones x tu blog, mola:D

pau dijo...

Pienso que en estas cosas, ser cristiano no tiene nada que ver.
Los tuyos, tu entorno... siempre es lo más importante.
El miedo es visceral; proviene del cerebro, claro, pero es puro instinto.
La naturaleza nos hizo así, básicamente para perpetuar la especie, sino más de uno a la mínima se quitaría la vida.
La gacela corre como alma que ve al diablo, cuando lo que ve es la muerte en forma de guepardo... Nosotros somos más "inteligentes" y pensamos en ella, sobre todo cuando la vemos por el resquicio de la puerta.
Mi padre también es muy religioso, tanto que pensé que no temía la muerte. Ahora tiene 88 y un cerebro que más lo quisiera uno de 40. No sé si es bueno. Creo que la naturaleza nos atonta en la vejez para que no pensemos demasiado. Lo cierto es que no para de hablar de ella, de lo cercana que la ve y lo jodido que es.

Un abrazo.

Francisco Ortiz dijo...

Planteas un tema muy interesante: el miedo a la muerte, que al parecer nos iguala a todos. Tu texto es muy sencillo, muy sincero, y me gusta porque es además espontáneo, directo y, como decirlo, real, muy real. No importa que yo sí crea (soy unamuniano en mis creencias, eso sí), que no sea exactamente igual que tú: nos une esa mirada compasiva. Un saludo y gracias por venir a mi blog y por dejarme tu felicitación.

Tana dijo...

Pues yo como en eso del cielo no creo... casi que me apunto a la otra alternativa. Dsdmona,lleva el cd de Garbage, please, yo llevo a Maroon 5, y ya haremos colección entre todos, que por lo que veo, nos apuntamos unos cuantos! jajaja

Jon dijo...

Joder, no me habías contado lo de la monja...

Yo cada vez pienso más en el tema y cada vez me agobio más. Me pasa cuando no encuentro respuestas, ó dichas respuestas me asustan más que el mero hecho de que no las haya. En esta vida no nos vamos a quedar ninguno, y tanto pensar que hay algo desconocido después que posiblemente dure la eternidad completa, como pensar que no hay absolutamente nada (De esa opinión soy yo), resulta verdaderamente escalofriante. Y ante dicho destino, no hay creencia que nos ampare.

Sinceramente, creo que esa monja lo que tenía era miedo al sufrimiento; no tanto a la muerte. Y digo "tenía" porque con ese cuadro sintomático... dudo que siga entre nosotros.

Y por lo del infierno tranquila... ya sabes que las chicas buenas van al cielo. Las malas... a todas partes.