Vacaciones

Vacaciones. Dos semanas de asueto me contemplan.

Perdonaréis que lo restriegue, pero es que lo necesitaba. Estar de vacaciones, quiero decir, no restregarlo.

Aunque que nadie crea que estoy haciendo el vago: madrugo, escribo, estudio, corro (me he puesto a régimen, ¿a que se nota?, hasta las letras me salen más delgaditas) y me encargo de los recados que nadie quiere en casa de mis padres. Eso sí, también hay tiempo para siestas, para ver "Las chicas Gilmore" en VO (gracias, Kina, por recordarme que existen, estoy enganchadísima) y releer Tomates Verdes Fritos después de haber visto la película por octava vez (y no me canso). Qué historia más bonita, madre.

Así las cosas, no me da tiempo a nada. Si no fuera porque es lo que me da de comer, tendría que dejar de trabajar para poder dedicarme a mis aficiones. Una lata, oye, sobre todo la de escribir; ya no puedo leer nada, ni ver ninguna película o serie, sin pensar "¿cómo se le habrá ocurrido esa frase?, ¿habrá modelado a ese personaje de la nada?, qué bueno, darle una adicción al café a una mujer que habla a trescientas palabras por segundo, ¿lo escribiría así en el primer borrador?". Estoy obsesionada, y yo me obsesiono con facilidad pasmosa. Esta semana no hago más que contar calorías (¿he dicho ya que estoy a dieta?) y hasta he empezado un diario donde apunto todo lo que como. Leí en algún sitio que ser consciente de lo que te metes al cuerpo te evita caer en excesos, por eso de tener que dar cuentas a alguien, aunque sea a ti misma.

Hoy, en un periódico, he visto escrito , con tilde. Me han dado ganas de mandar una carta al director.

Y también he hablado con una mujer que se mondaba los dientes de la dentadura postiza con un palillo mientras me decía lo guapa que estaba y lo mona que era yo de pequeñita. Joder, qué asco.

Odio los hospitales. No sé si eso lo había dicho antes. Aunque parezca completamente fuera de lugar, la mujer del mondadientes estaba en un hospital. Por eso la conexión de ideas.

Y ahora me voy a desvariar a otro lado, que ya os he dado bastante la vara. ¿No es impresionante, lo mucho que descansa la mente cuando estás de (pseudo) vacaciones? Hasta para desvariar da, oyes.

Tenían que darme más a menudo. Más vacaciones, quiero decir, no desvaríos.

No sé si me explico.

Espero que alguien me entienda.

6 comentarios:

dsdmona dijo...

Yo te entiendo y además te envidio, a mi me quedan dos días horribles antes de 5 dias de vacaciones que voy a dedicar a estar con mi chica, pasear, leer y pensar en alguna historia, que ya toca volver a escribir algo..

No te obsesiones con la comida, acostumbra a termniar mal la cosa

D.

Max Estrella dijo...

Yo me voy a Murcia a pasar diez días en la playita que ya hace bueno para ello,leer,escribir a ver si puedo sacar alguna historia que tengo aparcada y hacer algo de deporte,vamos lo de siempre...
Lleva cuidado con las dietas,yo soy partidario de quemar con ejercicio pues disfruto con la comida...
No te atropelles e intentes hacer más cosas de las que puedes...a mi me da mal resultado...
besos
felices vacaciones...

Óscar Martín Hoy dijo...

Es para irse de vacaciones a una isla desierta. Y no una semana o cuatro días contados: un año o el tiempo que sea, hasta que esto vuelva a ser soportable.

Óscar dijo...

Es bueno tener vacaciones, siempre que el cuerpo no sufra las consecuencias desmesuradas de la aplicación del psicoanálisis a nuestra existencia.

Saludos. Llego por primera vez a este planeta desde Scriptoria.

:-)

Sebastián Puig dijo...

Jajaja, me encantan tus desvaríos... Que usted lo escriba bien, cariño.

Tana dijo...

^^ Un beso