A lo largo de la historia, el énfasis de una narración se ha puesto en uno u otro aspecto. Aristóteles defendía que la fábula era lo más importante, la historia, el argumento. Los personajes tenían que ser consecuentes con el principio del relato y no mutar, llegar al final sólo con su suerte cambiada, no con su personalidad. Cervantes fue, probablemente, el primero en saltarse esa norma a la torera. Sus personajes mutan, aprenden, se adaptan a las circunstancias. A partir del siglo dieciocho, las novelas dan prioridad a los personajes y lo que importa es la suerte y la redención del protagonista. Si una no consigue emocionarse con las desventuras de Jane Eyre o Huckleberry Finn es que el libro no ha conseguido su objetivo: unirnos al personaje.
Hace unos meses, a un autor de thrillers le preguntaron qué era lo más importante para él en un libro, la historia o los personajes. Él dijo, sin dudarlo, que la historia; el personaje más fascinante del mundo dormiría a todo el mundo si estuviera sentado en una cafetería tomándose un café. Obviamente, para él, que escribe libros de acción, la novela que no tenga una persecución a cien kilómetros por hora en una autopista no merecerá la pena, pero yo no puedo estar más en desacuerdo con él. No creo que yo sea la única que alguna vez se haya fijado en una persona aparentemente corriente y se ha quedado prendada por alguna cualidad. Quien es interesante, lo es hasta durmiendo, y todo su ser modifica la acción.

Últimamente me ha dado por las series "Héroes" y "Las chicas Gilmore", y todo por el actor de la fotografía, que no dudo que será bueno en lo que hace, pero les debe todo a los guionistas. Jess, de "Las Chicas Gilmore", es el típico chaval problemático que nadie quiere tener cerca, que no va a clase, que roba lo que puede. Pero también es un chaval que devora libros, al que le encanta hablar de literatura y tiene una cultura que para sí la querrían muchos. Por supuesto, se lía con la prota, que resulta ser la mejor estudiante y la niña más formal, y así puede verse su lado dulce y esas ganas que tiene de ser querido. Jess no es sólo un chico malo, es algo más. Es un personaje que yo considero complejo, porque no se desvela en un sólo capítulo.
Siguiendo a mi querido Jess (mi último crush, para qué engañarnos), encontré a Peter Petrelli en la segunda serie. "Héroes" no tiene una historia que destaque por su originalidad, pero sí tiene un elenco de personajes que llaman la atención. El poder que pueda tener cada uno es lo de menos, es lo que hacen con ese poder lo que cuenta. El japonés perdido en una rutina asfixiante que quiere ser diferente y convertirse en un héroe. El hermano pequeño que quiere probar a su familia que él es especial. El policía inseguro que sólo quiere ayudar. Cada uno utiliza lo que tiene como puede, tratando de olvidarse de una vida que es todo menos perfecta para poder echar una mano o asesinar a todo el que se ponga por delante, según el caso. Desde el primer capítulo se nos demuestra que no es oro todo lo que reluce, y que no debemos fiarnos de lo que vemos a primera vista.
Los personajes hacen la historia. Un personaje es suficiente para contar su vida. Depende de la escritora, del guionista, que ese personaje atrape la atención de los lectores o los espectadores. Pero sin personajes no hay historia. Una persecución a cien por hora no es historia. Por mucho que sean los que más libros vendan y los que más taquilla hagan.
1 comentario:
has visto mad men?
A mi me encanta
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