En defensa de la escuela pública

Trabajo en una escuela pública. Una ikastola pública, para más señas, un centro que empezó siendo de la diputación alavesa para luego pasar a manos del Gobierno Vasco cuando las ikastolas lograron la completa legalización. Está en un barrio de los llamados "bien" de la ciudad, de clase media alta y con un pírrico porcentaje de inmigrantes. No hay problemas de disciplina. Las clases son todo lo homogéneas que se puede esperar en una clase de veintipico niños y niñas.

El año pasado, los alumnos de cuarto tuvieron que hacer el examen diagnóstico, una prueba que el Gobierno Vasco (no sé si es estatal) utiliza para gradar los centros que se toma en cuarto de primaria y segundo de ESO. Se medían las competencias en castellano, euskera y matemáticas, y este año también conocimiento del medio (aunque esta última va a cambiar todos los años). Nos han llegado los resultados. Dado el nivel socieconómico del barrio y de los alumnos, la comparación entre centros (todos anónimos) se ha hecho teniendo en cuenta ese dato. Al tener nuestras familias un nivel socioeconómico muy alto, la comparación se ha hecho contrastando nuestros resultados con colegios privados y concertados de la comunidad, modelos A, B y D.

¿Los resultados? Les damos a todos sopas con honda.

La media del resto de colegios no es mala, en la gráfica quedaban a la mitad del nivel medio, pero nuestra ikastola pasaba con creces ese punto y entraba en la zona de "avanzados". La nota más baja, aunque aún muy por encima de la media, era en matemáticas, y hasta en conocimiento del medio han (hemos) arrasado. Tened en cuenta que estos niños son castellano parlantes e hicieron el examen en su lengua de acogida, no la materna. Había dudas, se creyó que lo harían mal. No hemos hecho trampa y hemos arrasado.

¿Qué conclusión saco? No, no es que el modelo D funciona (que lo defiendo a capa y espada, pero no es lo que respaldan estos datos); no, no es que los niños de ikastola son más listos, o que los profesores que hablan euskera están más preparados. La conclusión a la que llego, a pesar del título de la entrada, es que la escuela, pública o privada, es solo una mínima parte del cuadro, que poco podemos hacer nosotros (los profesores) en la educación de los niños a la hora de la verdad. La mayoría de nuestros alumnos tienen padres universitarios, algunos profesores, la mayoría bien educados. No tenemos ningún grupo marginal, ningún problema serio de disciplina, podemos emplear todo nuestro tiempo en enseñar. ¿Por qué otros colegios de la ciudad, a pesar de tener los mismos profesores (todos sacados de la misma lista, todos con la misma formación) se han quedado en la zona baja del gráfico? Porque no tienen nuestras familias, no tienen nuestra educación. Y sin esa materia prima, poco podemos hacer los profesores, ya sea en público o en privado.

Así que, padres y madres, andad al loro de lo que hacen vuestros hijos. Participad todo lo que podáis, enviad a los chavales bien educados, formales y respetuosos, que de las sumas y las restas ya nos encargamos nosotros. Y zorionak a todas las familias de los chavales de cuarto (este año quinto) de mi centro, porque nos han puesto a los profesores el ego por las nubes.

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