Nieve


Nieva en Vitoria. Como todos los años.

La nieve no es novedad, la falta de ella sí lo sería. Vitoria sin nieve es como un jardín sin flores, si no cae una buena nevada al menos una vez al año nos falta algo. Muchos años nos ha faltado algo, y no salimos en las noticias. Pero siempre que nieva, aparecemos en el telediario. La no-novedad es noticia.

Este año, la nevada ha sido quizás más copiosa que otras veces, aunque yo todavía recuerdo las que caían cuando yo era pequeña -y no tan pequeña- y soy incapaz de compararlas. Mi ikastola estaba al lado de un parque, así que, cuando nevaba, a veces nos llevaban al parque y nos pasábamos la hora del recreo haciendo ángeles en la nieve. Yo era una mocosa, tendría seis o siete años, y recuerdo que la nieve me llegaba por las rodillas. Ahora he crecido, mis rodillas están más altas. Quizás sea eso por lo que no me parece que ahora nieve tanto. Pero no, no es eso. Cuando hacía prácticas en la misma ikastola, intenté cruzar el parque después de una buena nevada. No pude. Me llegaba a mitad del muslo. Y desde entonces no he crecido más, así que sí, antes nevaba más que ahora.

Cuando nieva, me acuerdo de mi padre. Él siempre renegaba de la nieve. Decía que qué había de bonito en un paisaje completamente blanco, dónde estaba la gracia. El otoño sí que es espectacular, con su gama de colores, decía él, pero un paisaje todo blanco... Vamos, hombre, vaya porquería. Luego se ponía a enumerar los problemas que causaba la nieve, y mi hermano y yo le tachábamos de exagerado. Con lo divertido que es, le decíamos, mira cómo se lo pasan los críos.


Ahora he crecido, y creo que un poco del espíritu de mi padre habita en mí. Me gusta ver caer los copos desde la ventana de mi casa, con la calefacción a tope y la manta sobre el regazo, pero odio tener que salir a la calle. Me siento torpe andando con botas de monte, me patino por muy buen calzado que lleve, paso frío, me mojo... Me acuerdo del otoño, con el colorido de las hojas de los árboles, y deseo con todas mis fuerzas que acabe el maldito temporal. Quiero que deje de nevar. Quiero poder andar por la calle sin sentirme idiota.

Hoy he oído en televisión que un hombre que limpiaba la acera se ha resbalado y se ha matado con el golpe. Pienso en su familia, en el cuerpo que se te tiene que quedar cuando quien quiera que dé ese tipo de noticias se te plante en casa. "No, oiga, debe usted estar equivocado, mi marido está limpiando la acera". Estaba, oiga, estaba.

Nieva. Hace frío. El suelo reluce como si fuera de mentira. La noche es más clara cuando hay nieve.

5 comentarios:

hippie pirata dijo...

Nada está escrito.
A la familia de este hombre no va a gustarle nunca más la nieve. Igual que la calor, a las que perderán alguien durante el verano, por la ola que nos espera.
Las ciudades es lo que tienen. El microclima en que se ven envueltas impide, cada vez más, que la nieve cuaje o llegue de la misma manera que antes.
Ahora dicen que es el invierno más frío de... pero yo recuerdo las fuentes de Barcelona heladas hace 25 años y, aún más, mucho antes patinar con los amigos en las calles heladas; algo que ahora se nos antoja imposible.

dsdmona dijo...

Aquí lo raro es que nieve vaya.. y si lo hiciera como hace unos nueva años se formaría tal caos que lo estaríamos pagando días y días... es la "ventaja" de estar al lado del mar.

D.

Anónimo dijo...

¡Hola!

Pues sin querer he venido a dar con otra vitoriana, y encima, escritora, como yo.

Desde luego este año la nieve ha hecho una entrada triunfal. Para colmo ya no es nieve sino hielo, y otra vez hemos salido en el telediario gracias a los -10º de anoche. Supongo que es el día perfecto para estar en casa, como bien dices, manta en mano y bien cerquita de la calefacción.

Me ha gustado mucho tu entrada. Espero pasar más veces por aquí.

Un saludo,

naTTs

Tanhäuser dijo...

Vente al Mediterráneo. Aquí no nieva ni aunque estemos a 20 bajo cero. La contaminación ya se encarga de ello.
Besos y paciencia.

Max Estrella dijo...

Yo llevo dos años en donde vivo ahora y cuatro nevazos de los gordos....pero me gusta...lo único malo de donde vivía antes era la falta absoluta de estaciones...en Vitoria tenéis dos,¿no? El invierno y la de Renfe...;)
Por cierto que en el pueblo de mi mujer a otro tipo le pasó lo mismo...y cayó a un pozo...