Este curso que empieza, los niños de cuatro años son mucho más formales que los de cinco, y los de primero son unos benditos. Los de segundo también, pero esos no cuentan, a mí me ha tocado la clase buena. Voy a tener un buen año académico, pero voy a terminar muy cansada. Muchas horas -para una maestra, nada comparado a un minero- y muchas responsabilidades -para una maestra, nada comparado con una alcaldesa. O quizás sí-.
He ido a la delegación de educación para rellenar el Anexo I. Nadie sabe qué es eso, por mucho que me llamaran ellos por teléfono el quince de julio y yo oyera el mensaje este lunes. Mañana me llamarán al móvil. Espero. Si no, me quedo sin trienios.
De camino a casa, he oído a un chaval de unos diez años tratar de explicar a su abuela lo que era una peonza. La señora le ha cortado de cuajo: "Sí, sí, pero ¿quién era ese chico con el que estabas jugando?" Amistades peligrosas. Todo lo que se puede hacer con una peonza, madre.
Ya estoy estudiando. Tenía ganas de empezar, aunque las asignaturas de este año no son tan fantásticas como me esperaba. Novela inglesa contemporánea es mi asignatura favorita (de momento). Shakespeare está bien. Traducción, también. Literatura irlandesa en castellano con examen en inglés, no tiene sentido. Y mi libro de "Computer Assisted Language Learning" fue publicado en el '97. Creo que está un poco obsoleto. Me da a mí.
Y mañana dicen que empeora el tiempo, y yo sin ropa de temporada...
2 comentarios:
buena temporada,pues...y si el TAU (pues siempre va a ser el TAU) ha hecho buenos fichajes...y sales de compras a por ropa,pues todo perfecto...o casi...
besos
agur
Sin ropa de temporada, que no es lo mismo que sin ropa. Of course!!
Pues bajas, bajas y bajas, que eso son las re-bajas.
H1-H2-H3-H4-H5-H6-H7-H8-...
(¿paro ya, o hay que contarlas en English?)
Publicar un comentario