Aún no he dado inglés. Para un año que tengo ganas de empezar, el comienzo se dilata hasta el infinito. No sé a quién engaño, la verdad es que todos los años tengo ganas de empezar. Este igual un poco más. No sé por qué. Llevo dos días ayudando en las clases de preescolar y estoy deseando empezar con los míos.
Diez de la mañana del martes, 7 de septiembre. Padres y madres agolpados en la puerta con los niños y niñas de tres años en distintos estados de emoción. Avistamos las primeras cámaras de televisión. Hay fotógrafos. Las profesoras empezamos a coger a los niños, de uno en uno o de dos en dos, y a llevarlos a sus clases. Cuando ven que papá y mamá no les siguen, empiezan a llorar. Algunos berrean. Otros simplemente sollozan y se dejan acompañar. La mayoría dejará de llorar en breve; unos pocos se pasarán toda la mañana en un mar de lágrimas.
Hoy voy a la ikastola y me doy cuenta de que no tengo dinero suelto para el café. Me paro en un kiosco para comprar algo y cambiar, y de paso ojeo los periódicos. Mi vista se detiene en El Diario de Noticias de Álava, porque viene una foto de la ikastola en primer plano. Llego a clase. Alguien ha comprado El Correo (edición Álava, por supuesto), y me encuentro con una bata que me suena mucho en la portada, junto a un niño desconsolado. No hay duda, la andereño que da la mano soy yo. Aunque no salga mi cabeza.
Hoy he sido portada en el periódico. Por desgracia, sólo lo sabemos yo y mis compañeras.
1 comentario:
y yo, y yo!!
la proxima portada cuando ganes el Premio Planeta, seguro! ;-)
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