Quizás y gracias
Y fue solo un segundo, pero me miraste, y sonreíste, un segundo, quizás dos, tal vez cinco, porque la mantuviste, tus ojos y tu sonrisa, y yo tonta de mí boba sosa pavisiesa, miré para otro lado, y qué hubiera sido de mí si te hubiera sonreído también. Ya no importa, ha llovido mucho, y sé que es mejor no saber qué significaba aquella sonrisa, porque dentro de mí me queda la seguridad de que, si te hubiera sonreído, tú y yo, quizás, quién sabe, pero si lo supiera, si me dijeras que solo fueron cosas mías, mi yo de quince años de entonces se daría de bruces contra el suelo. Y quizás, quién sabe, lo que son las cosas, es esa mirada y es esa sonrisa que no contesté y que yo creo que significó lo que puede que no significara lo que me dio alas para volar y convertirme en yo hoy y ahora. Y hoy y ahora me quiero mucho. Así que, gracias. Te devolveré la sonrisa la próxima vez que te vea.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
Esto me recuerda tanto a una experiencia mía a los 15 años...
Ruth, me encanta tu blog. Te sigo desde hace más de una año, pero nunca te había comentado (soy una mala fan, pero incondicional, eso si).Me identifico contigo en muchos aspectos. Y me encantan esos relatos cortos que sueles escribir. En serio, seria la primera en comprar una novela tuya.
Un abrazo, ¡te leo!
Hasta roja me he puesto.
No tienes ni idea de la ilusión que me ha hecho tu comentario. Muchas gracias.
Yo también esquivé alguna mirada así, y más de alguna sonrisa también, y seguí mi camino. Ay del pasado, ¿No?
Muy buen blog, lo he venido siguiendo hace unas semanas, te agradezco por eso.
Publicar un comentario