Mujeres en Serie III: Las Chicas Gilmore



Ya os veo las caras, sobre todo a los tíos. Buaj, estáis pensando, la ñoñada esa de la madre y la hija, esta serie tiene que ser lo más antifeminista en la historia de la televisión. Líos de novios, un amor pseudo imposible entre Luke y Lorelai, la niña pija más insoportable de la televisión… Ejemplo de una serie antifeminista a ultranza, ¿verdad?

Pues no. Para mí, una de las series más feministas que han echado nunca, que sale a relucir en cuanto urgas un poco en el argumento. Aparte de que me encanta lo rápido que hablan y que yo quiero ser Lorelai cuando me haga mayor. Ah, no, que ya tengo tres años más de los que tenía ella al principio de la serie. Cachis. Cómo pasa el tiempo.

Lorelai Gilmore se quedó embarazada a los dieciséis años. Hija de una pareja muy acaudalada de Conneticut, sus padres insistieron en que se casara con el padre de la criatura, pero Lorelai supo darse cuenta de que él tenía mucha menos cabeza que ella y que el matrimonio sería un error para los dos. Poco después de dar a luz a Rory (diminutivo de Lorelai; fue un arranque feminista de su madre, porque en Estados Unidos no es común que las hijas lleven el nombre de su madre), y harta de que sus padres siguieran insistiendo con el matrimonio y la trataran como a una decepción, Lorelai se fue de casa a intentar ganarse la vida para sí misma y para su hija. Empezó trabajando en un hotel como asistenta, para terminar siendo dueña de su propio hotel al final de la serie. Nunca recibió ayuda de nadie, hasta que quiso llevar a Rory a una elitista escuela privada y se vio obligada a pedir dinero prestado a sus padres. Ahí empieza la serie y las cenas de los viernes con los Gilmore. Ahí conocimos a Richard y Emily, y les odiamos a los dos, para luego terminar queriéndoles un poquito, como también hizo la propia Lorelai (pero sólo un poquito, ¿eh?, porque a Emily hay que echarle de comer aparte).



Quizás como contrapeso a la propia Lorelai esté Sookie, su mejor amiga y mejor chef del estado. Ella es un poco más ñoña, quizás, más madre, más… No sé, pero lo cierto es que compagina muy bien con Lorelai y los momentos entre ellas son mucho más ricos que el típico “jo, ese chico de ahí no te quita ojo”. Hablan de sus negocios, de sus problemas, de sus dudas; y sí, claro, también hablan de chicos, pero no son el centro de sus vidas. Utilizando una metáfora culinaria, Suki sería el dulce y Lorelai el salado. La mejor combinación posible.



Rory es, sin duda, el personaje más ñoño de la serie, pero creo también que es un excelente modelo a seguir para las adolescentes. Es una chavala que tiene claro que, si quiere llegar a algo, va a tener que luchar igual que luchó su madre. A pesar de que junto a ella desfilan unos cuantos novios, su objetivo es licenciarse en Yale, no casarse ni tener hijos. Por cierto, que uno de esos novios, Jess, es para mí otro gran ejemplo para cualquier adolescente: marrullero, liante, poco menos que delincuente callejero que, con el paso de los años, termina escribiendo un libro y regentando una librería indie. Los dos, Jess y Rory, desmitifican un poco el concepto de “gafapasta”; no hay personaje en televisión más gafapasta que ella, y él va de lector compulsivo, y dudo mucho que encontréis alguna actriz más guapa que Alexis Bledel o un tío con más pinta de duro que Milo Ventimiglia para interpretarlos. Durante algunos capítulos de la última temporada llegué a temerme lo peor, cuando se la veía enamoradísima del novio que menos me gustó de todos los que tuvo y a punto estuvo de mudarse a San Francisco solo para seguirle a él; pero en el último momento reaccionó, y en lugar de aceptar su proposición de matrimonio decidió seguir su sueño de convertirse en periodista y seguir nada menos que al congresista Obama en su campaña por la presidencia. Cualquier otro final para este personaje me hubiera defraudado mucho.



No sólo los personajes femeninos son geniales en esta serie (habría que hacer otro post para hablar de Paris y Lane, me temo). Luke Danes es, sin duda, el hombre por excelencia en la historia, el que nos enamora a todas, por quien babeé durante siete temporadas. Es probablemente la antítesis del héroe: nunca ha salido del pueblo, es un cascarrabias, no participa en ninguna actividad, se lleva mal con todo el mundo… Y tiene un corazón más grande que el palacio del obispo. Adora a Lorelai desde que la conoció, pero por supuesto no se atreve a decírselo. Hace de padre adoptivo de Rory, acoge a su sobrino Jess y ejerce de tutor con un adolescente que no le da más que disgustos, y, aunque no hace más que quejarse de él, sabemos que le daría su vida si pudiera. Vemos cómo Lorelai y él pasan de la amistad al amor, y luego rompen, y luego vuelven, y luego vaya usted a saber qué pasa porque no queda nada claro. Pero es una relación de igual a igual, sin grandes gestos pero con grandes momentos, como cualquiera de sus conversaciones en las que una está pensando “dios, no sé quién quiero que gane”.



Las Chicas Gilmore es un ejemplo de superación personal, de lo que una persona puede hacer cuando se encuentra con todas las puertas cerradas y ninguna ayuda en el mundo. Lorelai se ha hecho a sí misma, y lo que es más, ha hecho a su hija, que, aunque pueda parecer la niña más ñoña de la televisión, también se sabe sacar las castañas del fuego cuando lo necesita. Esto no significa, ni mucho menos, que me guste todo en esta serie; esa relación perfecta entre madre e hija que nos hace suspirar a más de una es, simplemente, imposible e irreal, pero bueno, es una serie de la WB, qué le vamos a hacer. Por no hablar de lo humanos que nos parecen los padres de Lorelai al final de la serie, todo olvidado, cuando a mi entender se merecen el fuego eterno del infierno por cómo trataron a su única hija durante años y años (y aún siguen haciéndolo, prácticamente hasta el último capítulo). Aún así, he de decir que me da rabia que esta serie estuviera enfocada a las mujeres, porque creo que hay muchas lecciones en ella que tanto hombres como mujeres pueden aprender y estupendos personajes masculinos a los que imitar. Pero claro, ya se sabe que, cuando la protagonista principal es mujer, es muy difícil que el público no sea femenino. Todavía queda mucho camino que recorrer, me temo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Se ha hecho a si misma, pero pide dinero para el cole supercaro de la hija.
Creo que es una serie clasista, que aunque tengan coqueteos con la plebe (Luke,la madre, Dean la hija) la final la madre con el padre de la niña (familia pastosa) y la nena con Logan (familia pastosa) que al fin y al cabo es lo que quieren los clasistas de los abuelos