Mujeres en Serie VII: Private Practice (Sin cita previa)



Os he oído. A todos. Ese gruñido de "nooooooo, una serie de chicaaaaaaas" que habéis soltado todos los que leéis este blog me ha llegado hasta el despacho, se ha colado por la ventana herméticamente cerrada y ha asustado hasta al gato. Los hombres no ven "Sin Cita Previa", es una serie de mujeres, pensáis. Habla de sentimientos, están todo el día con sus novios para arriba y para abajo, todo el mundo se acuesta con todo el mundo, no hay sangre, no hay tiros, ni siquiera hay tías en pelotas. Solo hay decisiones difíciles, mujeres y hombres teniendo que tomar caminos éticamente más bien oscuros porque a veces no queda otra, que dejan a la espectadora (y en este caso mi femenino no es tan neutro como suelo pretender que sea, lo sé) pensando que no está bien, que es ilegal y cuando menos amoral, pero que ella hubiera hecho lo mismo en una situación similar. Vamos, totalmente de mujeres, porque qué hombre quiere pensar cuando se pone delante de un televisor [modo sarcasmo OFF].

"Sin Cita Previa" ("Private Practice", que en realidad se traduce mejor como "clínica privada") es, para los que no la conozcáis, un spin-off de "Anatomía de Grey", que ésa seguro que la conocéis. Uno de los personajes dejó Seatle para irse a vivir a Santa Mónica y trabajar con unos amigos en una clínica privada, y así la actriz Kate Walsh consiguió ser protagonista de su propia serie (al principio, al menos). Como suele pasar en todo lo que toca Shonda Rhimes, la serie enseguida tomó un aire mucho más coral, con distintos niveles de protagonismo para los personajes dependiendo de qué tema se tratara en cada momento. A mí, personalmente, el personaje de Addison Montgomery me parece el más prescindible de todo el elenco, por muy de protagonista que vaya. Al principio quizás tuviera su gracia y su sentido que Addi estuviera buscando su sitio en el mundo, después de un divorcio y de enterarse de que no puede tener hijos, pero ahora se ha convertido en una mujer de cuarenta y tantos años que lucha por conseguir lo que quiere, por muy imposible que parezca, y una vez que lo tiene cambia de opinión y busca otra cosa. Todo el día protestando, preguntándose por qué no la quieren, por qué no puede tener hijos, por qué yo, por qué a mí... Cada vez que sale una escena con ella, gruño, a no ser que salga con Taye Diggs, que por lo menos está bueno (madre, qué hombre). Addison es un poco cansa. Solo un poco.

Hay dos personajes femeninos en esta serie que me fascinan, y ambas por razones completamente opuestas: Violet Turner (Amy Brenneman) y Charlotte King (KaDee Strickland). Para mí, estos dos personajes dan sopas con honda a la pesada de Addison por mil y una razones, y después de leer un poco sobre las actrices que las interpretan y llevar meses siguiéndolas en Twitter, me gustan mucho más porque parece ser que ambas ponen mucho de sí mismas en sus personajes. Y eso es bueno, porque Violet y Charlotte molan mazo.



Empecemos con Violet. Su personaje empezó la serie como la mosquita muerta que siempre hay en todos los trabajos. La terapeuta de la consulta, entró a trabajar allí gracias a su amigo Cooper, que, como suele pasar en las series de chicas, estaba locamente enamorado de ella pero ella no quería nada con él. Lo que mejor define, para mí, a este personaje, es su actitud ante la vida, completamente contraria a la de Addison Montgomery: ella no pide nada, pero se adapta a lo que le ocurre y siempre termina sacando algún tipo de beneficio de los hechos. Harta de analizar las cosas, un día decidió que iba a dejar de pensar y se lió con dos compañeros de trabajo al mismo tiempo, sin que, por supuesto, ninguno de los otros dos se enterara. Nada de culpabilidad, nada de relaciones, se decía ella, solo sexo, y ella cumplió y no se enamoró de ninguno de los otros dos. Pero, como es una serie de chicas, los otros dos sí se enamoraron de ella. Hasta que se enteraron del doble juego y solo el más feo y aquel con la autoestima más baja (no lo digo yo, lo dijo él) decidió que a él le daba igual, que se quedaba si le aceptaba. Pero ella no le aceptó. Se había quedado embarazada y no sabía de quién era. Decidió seguir adelante con el embarazo, dejándoles bien claro que no les pediría nada a ninguno de los dos, pero ellos protestaron. Querían ser padres. Y al final, como es una serie de chicas, Violet escogió al más macizo de todos y cruzó los dedos para que el niño fuera suyo. Que lo era. Recordad: es una serie de chicas.



El nacimiento de su hijo, sin embargo, no fue nada sencillo. Una de las pacientes de Violet, con serios problemas mentales agravados por la pérdida del bebé que esperaba, la atacó en su casa y consiguió hacerle una cesárea para sacar al niño, al que le quedaban ya pocos días para salir. Violet estuvo a punto de morir desangrada, pero sobrevivió. Cuando volvió a su vida normal, sin embargo, el shock post-traumático la tenía paralizada y ni siquiera podía abrir la puerta de su casa sin esconderse en el armario. Decidió (a mi juicio, muy sabiamente) dejar a su hijo recién nacido con su padre y marcharse para recuperarse, pero cuando volvió se encontró con que todos se habían vuelto contra ella, la acusaban de haber abandonado a su familia y nadie entendía que hubiera podido irse de aquella manera. El único momento en el que Violet luchó -y no le sirvió de nada, porque perdió- fue para tratar de recuperar la custodia de su hijo, pero al final solo la buena voluntad del padre del niño le permitió hacerlo. Parece ser que ningún juez entiende que una mujer que tiene que vivir dentro de un armario (literalmente), paralizada por el miedo, pueda dejar a su hijo en las mejores manos posibles y tratar de recuperar su vida para poder volver a ser persona. Ya, es una serie de chicas. El juez era un hombre.



Charlotte King es el personaje más opuesto a Violet Turner que se pueda una encontrar en esta serie. La enemistad entre ambas (Charlotte termina casada con Cooper, el amigo de Violet, y a esta última no le gusta nada) se utiliza al principio de la serie como hilo conductor de más de un argumento, y es cierto que en la primera temporada yo odiaba a esta mujer con todas mis fuerzas. Cabezona, peleona, luchadora, no cede ni ante un tren en marcha aunque se tenga que llevar por delante incluso a quien más quiere por conseguir lo que se le antoja. Pero es uno de esos personajes que han ido evolucionando con la serie, y de ser odiosa y contraria a todo y a todos ha pasado a ser una mujer con carácter, pero no una víbora. De hecho, diría que se han pasado un pelo al aguarla, porque ha perdido un poco de su carácter sureño y guerrero, pero aún así sigue siendo, con creces, mi personaje favorito.



La escena más fuerte que vivió este personaje fue una violación en el despacho del hospital que ella dirige. Acostumbrada como estoy a escenas de violación en televisión (diría que se abusa no poco de ellas, ¿no os parece?), no me esperaba ver algo así en esta serie, y mucho menos ocurriéndole a Charlotte King. Chapó a la actriz, chapó al equipo de maquilladores que le dio ese aspecto de haber recibido una brutal paliza y chapó a los guionistas; cuando Cooper la está ayudando a salir del hospital (no quiere ver la cara de las enfermeras que la atienden, no quiere que nadie la mire con pena), ella les suelta a todos los que la miran un "¿no tenéis nada mejor que hacer?" que los espanta, a la vez que susurra a su marido "no me dejes caer, Coop" que me pone los pelos de punta (no soy capaz ni de volver a ver el vídeo que os he puesto aquí. Decir desagradable es quedarse corta). No quiere admitir que ha sido violada, no quiere ser víctima. Ni siquiera toma calmantes para el dolor porque fue adicta a esos medicamentos allá por el pleistoceno, pero sabe que es vulnerable a caer de nuevo. Yo, que creía haber visto a la mejor Charlotte cuando tuvo que desconectar a su padre del ventilador, la más sensible, la más humana, me quedé de piedra con este capítulo. A diferencia de Violet, ella no se marchó para curarse ni se escondió en armarios. Se enfrentó a todos sus miedos y ganó. Charlotte salió victoriosa, como todas sabíamos que lo haría, porque si no Shonda Rhimes nos habría engañado de mala manera. Y Shonda Rhimes engaña con muchas cosas, pero nunca deja morir a una mujer fuerte.

Hay más mujeres en esta serie, más historias, y cada una merecería su post individual, pero lo voy a dejar en Charlotte y Violet porque podría pasarme un mes hablando solo sobre esta serie. Los que sigáis pensando que no os merece la pena verla, allá vosotros; los que tengáis dos dedos de frente (o una pareja que os "obligue" a ver la serie), habréis podido disfrutar de un elenco de personajes complejos que evolucionan en cada capítulo. No seré yo quien juzgue a nadie. Vosotros os lo perdéis.

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