¿Que he hecho yo para merecer esto?

Estoy que no quepo en mí de gozo, no sé cómo consigo estar sentada y escribiendo tranquilamente cuando debería estar pegando saltos de alegría y dándome besos a mí misma. No uno, sino dos, DOS premios he recibido esta semana, ¿qué más se puede pedir? La blogosfera debe estar escasita de gente, porque esto no es normal.



El primero es de Maritormes, que me otorga el Thinking Award. Nunca pensé que el mío fuera un blog que hiciera pensar, esto surgió como una manera de desahogar mi ego y publicar lo poco que escribo, aunque luego mi profesión fue ocupando el lugar lentamente, pero me alegro de que alguien pueda sacar algo de provecho de esto. Se supone que debo señalar a otros cinco que me hagan pensar a mí, pero siento decir que me es imposible: todos, absolutamente todos los blogs que visito, hasta los que me encuentro por casualidad, me hacen pensar, o reír, o llorar, y para el caso todo vale. Así que visitad cualquiera de los links que veréis a la derecha de la pantalla si queréis sufrir alguna de estas emociones; no están todos los que son, pero sí son todos los que están.



El segundo, el Premio solidario, me viene de Lludria, que me ha dejado clavada al asiento. ¿Solidaria, yo? ¡Si me paso el día sentada en el sofá sin mover un dedo por nadie! ¡Se me va la fuerza por la boca! De nuevo se me pide que elija siete blogs solidarios, y de nuevo me siento incapaz. Aparte, me parece un poco difícil decidir quién es solidario y quién no guiándome por lo que alguien ha escrito; yo, por ejemplo, en realidad tengo a tres chachas ilegales a las que pago una mierda trabajando para mí, sólo compro ropa hecha con pieles de animales en extinción y no puedo ver a un moro ni de lejos. Pero en el blog doy el pego, ¿a que sí?

Muchas gracias a todos y a todas. Un besazo.

2 comentarios:

Sebastián Puig dijo...

Chica, píntate el ojo y ponte reguapa, que nos toca desfilar por la alfombra roja... ¿Quieres ser mi acompañante? Estoy para comerme con mi Armani alquilado.

Joselu dijo...

Estos premios son una forma de transmitir calor a los que nos dedicamos a dar forma a nuestros pensamientos o contarnos historias. Sin duda, proyectamos una imagen mejor de lo que somos en realidad. Mi alter ego Joselu es un profesor entregado a su profesión y lleno de entusiasmo. Dista mucho del profesor que lucha cada día con su desencanto y su nostalgia de otros tiempos más favorables a la literatura. Sin embargo, el personaje creado, a veces cobra tanta entidad que termina por influir al real que somos y nos hace mejores y quizás más solidarios.