Todas las mañanas amanece a la misma hora, o al menos lo hace para mí, porque qué me importa a mí que el sol salga antes de que yo me despierte si lo que a mí me interesa es no ir de noche a trabajar, y de momento puedo. A las ocho y diez en punto, mis pies tocan la calle y las caras de todos los días empiezan a desfilar ante mí. El grupito de púberes camino al instituto. La señora con el cuaderno debajo del brazo que parece ir a algún euskaltegi a desempolvar el euskera. El chaval con el que fui a la ikastola y a quien todavía hoy me niego a saludar por más que pase codo con codo a mi lado. Las señoras que limpian los portales. Las bicicletas. Los autobuses. La marabunta diaria de coches.
Pero hay una mujer que me llama la atención todas las mañanas, y todas las mañanas la sigo con la mirada, girando la cabeza ciento ochenta grados y arriesgándome a que un día se dé la vuelta y me diga algo. Es poco mayor que yo, andará lejos de los cuarenta; viste de punta en blanco, faldita pulcramente planchada y blusa cara, y unos zapatos con diez centímetros de tacón con los que apenas roza el metro sesenta. O quizás mida más, pero va tan encorvada que es difícil calcularlo. Anda siempre con la mirada fija en el suelo, el gesto vencido, los hombros caídos y la espalda completamente arqueada. El año pasado solía verla con gafas de sol a las ocho de la mañana en pleno invierno, cuando las farolas no daban luz suficiente para alumbrar la calle, aún oscura. Ahora al menos lleva la cara al descubierto. Y no puedo evitar pensar en qué tragedia asediará a una mujer tan joven para que se haya puesto, sin quizás darse cuenta, más de veinte años sobre los hombros y al menos cuarenta en la mirada.
Todas las mañanas la veo perderse entre las calles. Y todas las mañanas camino yo un poco más erguida, sonrisa en los labios y paso alegre
9 comentarios:
Tu escrito de hoy parece sacado de una peli de Kieslowski. Interesante.
Me interesan esas vidas con las que te cruzas, ¿serán importantes para tu futuro? o lo han sido para tu pasado?
me quedo imaginando...
A mí me pasaba ésto cuando vivía en Lavapiés ... tantas cosas en la mirada de la gente, tanta distancia...
Una vez, en un MacDonalds de Madrid, vi a una mujer que podría tener la edad de mi madre comiendo sola. No era excéntrica, ni llevaba gafas de sol, ni nada que llamara la atención. Pero su soledad me golpeó en el rostro como una bofetada; me imaginé a mi madre comiendo sola en un MacDonalds y os juro, aunque no me creáis, que me puse a llorar como una imbécil. Allí, en medio del MAcDonalds (yo también comía sola).
Me has hecho recordar aquel momento.
Un abrazo.
Tenía ganas de que volvieras a afinar tu mirada... Últimamente estabas muy centrada en ti misma (y no es crítica, eh). Un besazo.
(Mira que palabro de verificación tan chulo me ha pedido Blogger para tu post: pikie)
Rhytmduel, sí, llevaba mucho tiempo sin darle al blog el uso para el que fue concebido, a ver si vuelve a sus orígenes ahora que voy volviendo a la normalidad. Palabro chulo, sí señor, no como aldsk o xdrer, que es lo que me suele tocar a mí y nunca lo pongo bien.
Maritormes, ya siento haberte hecho revivir algo desagradable. Me encanta fijarme en la gente y crear historias sobre ellos/as, imaginar de dónde vienen y a dónde van. Nunca acierto, pero es divertido.
Maripuchi, hay tanta gente interesante por el mundo... Deberíamos fijarnos más.
Cosaco, no sé quién es Kieslowski -bueno, ahora sí porque lo he buscado-, pero no veas la ilusión que me hace que me compares con alguien que sale en la Wikipedia. Todo el mundo deja un poso en nosotros, incluso los que nos cruzamos sin apenas mirar. Y todos los caminos están entrecruzados, eso está claro.
He colocado en mi sección "Ojos y Oídos" un vídeo que seguramente te encantará. Un saludo.
Que la vida te acompañe para poder seguir yendo erguida y alegre por la calle. Desconocemos la historia de esos seres que parecen vencidos por la vida. Ojalá que eso no nos pase y podamos mantener el tipo. Sólo eso. Has conseguido un retrato muy vivo y eficaz.
Precioso, aunque triste. Me encantan tus descripciones! Un besote!!
Hay un Paraiso aquí mismo, en esa vida; pero también hay un infierno en ella
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