Treinta y nueve y medio de fiebre. Tiritona incontrolable que no consigue eliminar ningún analgésico. Visita a urgencias, donde somos atendidos sin que nos hagan esperar porque la fiebre asusta. Médica majísima que no tarda ni cinco minutos en ponerle a mi hermano un chute de todo para que le baje la inflamación de la garganta y la fiebre, y paseo por el ambulatorio para coger la baja para este fin de semana.
Y es aquí donde una amable funcionaria nos da una charla sobre no usar urgencias por unas simples anginas. Por más que mi hermano y yo tratemos de explicar a la buena mujer que si la médica ha decidido no hacerle esperar será porque a ella también le ha parecido urgente, la enfermera no se apea. "Porque los médicos de aquí no son tontos; si tú llegas con un dolor en el brazo, el médico te hace un electro y llama a una ambulancia si hace falta, que para eso está el ambulatorio, no hay que colapsar urgencias".
Pues ya sabéis: la próxima vez que creáis que os está dando un infarto, id a la consulta de vuestro médico de cabecera para que os haga un electro y llame a una ambulancia. Que vuestro cadáver sirva de estoico ejemplo a todos esos inhumanos que colapsan las urgencias.
(Yo, aún a riesgo de que una enfermera que tiene la osadía de llamar a un tío de veintisiete años "chico grandote" me eche la bronca, seguiré acudiendo a urgencias si mi temperatura pasa de treinta y nueve y no consigo bajarla con analgésicos. Pero yo siempre he sido rara.)
1 comentario:
Yo passsssssso... Si me parece urgente, uso urgencias... y si no, pues no...
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