Hoy hemos hecho un sociograma en clase. Para el que no lo sepa, se trata de dar a los chavales una tanda de cuatro preguntas sobre sus relaciones con los demás compañeros, del tipo de "con quién te gustaría sentarte en clase y con quien no", "a quién elegirías para trabajar en grupo en clase y a quién no", "con quién formarías equipo en gimnasia y con quién no", etc. Los resultados sirven para hacerse una idea de quién es el alumno que está marginado en clase -si es que hay alguno-, quién es el más popular, a quién consideran los demás un buen estudiante, etc. Una manera estupenda de entender las dinámicas de clase y poder trabajar para mejorarla (¡por fin he encontrado algo que hacer en la optativa a religión!).
Como siempre, la sinceridad de los chavales la deja a una anonadada. He confirmado que uno de mis alumnos es impopular (seamos políticamente correctos), pero también he descubierto una oveja negra de la cual no tenía conocimiento. Una niña ha elegido en el equipo de gimnasia a nuestra alumna de educación especial porque "nadie la elige por ser diferente". Los chicos prefieren jugar con los chicos porque las chicas no saben jugar a fútbol o no se esfuerzan lo suficiente, y las chicas no quieren jugar con los chicos porque se pican con facilidad y siempre les están gritando y diciendo lo que tienen que hacer. A un chico le cae mal la mitad de la clase, y, por supuesto, él también cae mal a esa misma mitad. Un niño ha tenido serios problemas a la hora de elegir aquellos con los que no le gustaría trabajar, y se ha esmerado en especificar razones técnicas (tiene mala letra), apuntillando entre paréntesis que "es muy majo y me cae muy bien". Casualmente, es el niño al que todos quieren en sus equipos y con quien todos quieren sentarse. Pero la mejor ha sido una de las niñas más populares de la clase (según el sociograma y a ojos vista): no me sentaría con x porque estuve sentada con él el año pasado y pega mocos debajo de la mesa.
Nunca había hecho un sociograma, y la verdad es que me ha encantado la experiencia. Estoy deseando ver los resultados "oficiales" para poder ponerme a trabajar en ello. Una de las cosas que más ilusión me ha hecho: el niño que siempre juega con las niñas, el más afeminado y el más sentido es uno de los mejor aceptados en la clase (menos en deporte, que es "muy malo jugando al fútbol y no se esfuerza lo suficiente").
Me gusta mi clase de este año, sí señor.
1 comentario:
Qué genial. A mí también me sorprenden un montón los sociogramas aparte de que es cierto que me ayudan mucho.
Este año, gracias a mis alumnos, he vuelto a recuperar la fe en el futuro. El año pasado podría querer mucho a mis alumnos, sí, pero desde luego no eran los candidatos en cuyas manos yo quería dejar el mundo, por muy mal que suene.
(Y yo tampoco quería sentarme con Quique cuando tenía 10 años por la misma razón, pegaba mocos bajo el pupitre y me daban ganas de "gomitá")
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