Plantar un árbol

Plantó un árbol, pero una tormenta se lo llevó a los dos meses. Nunca llegó a ser un árbol adulto.

Tuvo un hijo que la llenó de alegría, pero el niño murió a los diez años a causa de un macabro accidente con un enchufe mal pelado. Ya era demasiado mayor para tener más hijos.

Escribió un libro y lo publicó, pero lo leyeron diez personas. Nunca vio su nombre impreso en la sección de novedades literarias de ningún periódico.

Intentó suicidarse, y eso le salió bien a la primera. Por fin algo de lo que sentirse orgullosa.

4 comentarios:

Francisco Ortiz dijo...

Lamentablemente a veces se acierta en lo peor, sí. Qué triste historia.

kina dijo...

ke post mas negro para un lunes, txikita,
me has puesto los pelos de punta...

Pau dijo...

Pobre...
Y por qué la pintas en femenino?

Ruth dijo...

¿Y por qué no, Pau?