Nuestro lento descenso hacia el sur nos hizo pasar el día en Santa Bárbara, ciudad pija donde las haya. Todo está diseñado para la foto, hasta las palmeras hacen los dibujos exactos contra el cielo de la ciudad. Es un lugar ñoño, no encuentro otra palabra para definirlo, y hasta la gente que pasea por sus calles parece demasiado perfecta para ser verdad (exceptuando los turistas, claro).
Pero hasta Santa Bárbara es California, y California es, probablemente, el estado más de izquierdas de todo Estados Unidos, lo que no es decir mucho pero algo es algo (sí, ya sé que tienen a Swatzchenegger de gobernador -¿aprenderé a escribir su nombre algún día?-, pero si a vosotros os dieran a elegir entre una actriz porno, el enano de Webster o Terminator, ¿a quién elegiríais?). Ahí, en mitad de la playa, a vista de todo el que paseaba por el dique de las tiendas y los bares, había una impactante protesta contra la guerra, un cementerio en miniatura con todos los soldados caídos en la guerra de Irak. Quizás esta ciudad no sea tan de cuento de hadas, después de todo.
Lo mejor de bajar al sur es coger la Highway 1 (Pacific Coast Highway, se menciona en muchas canciones) e ir despacito, disfrutando de las vistas de los acantilados. Yo conducía y no pude mirar mucho, pero aún así lo gocé: era como si el rabillo de mis ojos supiera exactamente dónde mirar, y sabía cuándo iban Marta y Javi a soltar una expresión de admiración. Se nos cayó la baba viendo las casitas de Malibú -e imaginando cómo serían esas que no podíamos ver- y paramos a tomar la obligatoria foto de la caseta de los vigilantes de la playa, aunque primero tuvimos que ponernos las chaquetas porque hacía un frío del carajo. California. Ven a pasar calor.
Pasamos la noche en Santa Mónica, a donde llegamos ya tarde y de la que sólo disfrutamos la calle tercera, que, para mí, es lo único que merece la pena de toda esa ciudad/barrio dormitorio de Los Ángeles. A Marta y a mí nos encantaron las tiendas -cerradas, una pena, pero volvimos al día siguiente-, el ambiente, los grupos tocando en la calle, la gente bailando salsa y tango... A Javi le gustó algo bien distinto, algo que no había visto en su vida: ¡HOOTERS!
Marta y yo salimos con complejo de todo de aquel bar (y yo con el susto en el cuerpo porque me di cuenta, al sacar el pasaporte para demostrar mi mayoría de edad y poder trincarme una jarra de cerveza, que había perdido la tarjetita de inmigración que me habían dado en la aduana), pero hasta a nosotras nos gustó. Si alguna vez tenéis la oportunidad de ir a uno, seáis hombre o mujer, os lo recomiendo. Muy americano, merece la pena.
Y, por fin, para dar por finalizada nuestra gira al sur de California y antes de emprender el camino hacia Las Vegas (ya temblaba la visa en la cartera, sabiendo la paliza que le iba a dar), hicimos la obligatoria parada en Hollywood y Rodeo Drive. Para los que no hayáis estado nunca, os diré que Hollywood es el lugar más cutre sobre la faz de la tierra, con vagabundos por todas las esquinas, las calles sucias, sexshops y tienduchas de souvenirs peleando por un hueco de acera frente al teatro chino... Javi y Marta pusieron la misma cara que debí poner yo cuando lo vi por primera vez, por más que fueran avisados.
Como veis, les impactó tanto mi llegada que me pusieron una estrella (el apellido estaba mal escrito, pero ya se sabe, a estos americanos les das una eñe y se pierden) y me llevé la sorpresa del viaje y la foto que hizo merecer aún más la pena la excursión: nos estábamos yendo ya cuando Marta se adentró en un corro de gente que sacaba fotos como si se les fuera a escapar a cierta colección de huellas. Los actores de Harry Potter habían estado allí hacía apenas un mes, y yo, YO, conseguí mi foto con ellos.
Y digo yo: ¿Para cuándo las huellas del VERDADERO Harry?
6 comentarios:
Aviso: las fotos son un poco más pequeñitas de lo normal porque quería poner muchas, pero si pincháis en ellas se verán en todo su explendor de 5 megapíxeles.
Espero que os gusten...
Hay que ver lo bien que te lo pasas... qué envidia me das...
saludos,
janet.
¡Qué envidia! Iba a decirte que lo disfrutes, pero me da a mí que no hace falta.
Saludos
Estoy en la Batalla de Hogwarts... Por Dios, que estrés...
¡Estás casi en mi parte favorita! The Prince's Tale... Lo leería una y otra vez...
Disfruta, te queda la mejor parte (aunque yo podría haber pasado sin el epílogo).
Joooo... y yo tendré que esperar a que salga en castellano para enterarme del final!!!! :s
Las fotos, estupendas, Ruth!!! :)
Por cierto, cuando el libro llegue a mis manos..., aunque sea regalo para mi hijo, no lo suelto hasta terminarlo ^^
Se sabe para cuándo...?
Besote!!!
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