Ya sé que no hay conocimientos inútiles, bien dice el refrán que el saber no ocupa lugar (aunque mi madre discrepe, ahora que está haciendo limpieza y hay varios cientos de libros con los que no sabe qué hacer), pero digamos que hay conocimientos más útiles que otros, saberes que nos llevan más lejos que otros. Quien estudia ingeniería tiene su mente puesta en avanzar, en crear, en innovar, igual que un arquitecto, o un informático, o un científico de la clase que sea. Ellos miran al futuro; analizan los datos presentes para formular nuevas teorías con los que encontrar datos nuevos.
Yo no soy de esas personas. A mí me van los conocimientos, digamos, menos útiles. Me gustan los datos que no van a ayudar a nadie a erradicar la pobreza, que no van a curar el SIDA o encontrar una vacuna contra el cáncer. Yo soy de LETRAS, con mayúscula, anclada en el pasado y en los hechos que explican por qué somos como somos ahora, sin una mirada ni de refilón al cómo seremos el año que viene.
¿De qué me sirve saber que la uve no se pronuncia en castellano, a diferencia de otros idiomas latinos, por influencia del euskera? ¿Qué me aporta el conocimiento de que la palabra Hispania viene del fenicio y significa "tierra de conejos"? ¿Me es realmente indispensable saber que, antes de que el latín se convirtiera en lengua única en la península, había varios idiomas muy parecidos al euskera en toda la cornisa cantábrica? ¿O que la palabra "vascón" viene de un idioma paracelta y significa "hombre de las montañas" o, en sentido figurado, "hombre altivo"?
Mucha gente dirá que algo así no sirve para nada (aunque, Maritormes, yo sé que tú me entiendes). Yo discrepo. Sirve para entender qué soy, por qué soy como soy, de dónde vengo -aunque no tenga ni idea de a dónde voy- y, sobre todo, por qué los demás son como son. Me sirve para respetar y admirar culturas a las que ahora miramos por encima del hombro (¿qué sería de nosotros sin aceite, almohadas, alfombras y alhajas, por no mencionar una lista interminable de descubrimientos que no tendríamos sin la cultura musulmana?), para entender culturas que quiero hacer mías (¿sabíais que el poema inglés equivalente al "Cantar del mío Cid" es en realidad danés?), para sentirme orgullosa de ser la amalgama de culturas que soy.
Y, entre otras cosas, para poder explicárselo a mis alumnos y contribuir a que abran un poco más sus mentecillas.
5 comentarios:
Conocer los cimientos imprime firmeza a los edificios ficticios de nuestra forma de ser. Hace tiempo que escuché que el Arte era inútil, pero sirve para cambiar el mundo.
Salud!!
Todos estamos hechos a base de múltiples capas de identidades que se amalgaman de diversa manera en lo que somos. No existe lo puro, lo límpido y sin contaminación. Hasta aquellos hombres altivos que citas, han de reconocer que también poseen otras identidades que la que creen ser única. Ser español es como cualquier otro país, un poti poti cultural. Es bueno que lo sepan y es mejor poder hablar de ello.
Si no fuera por los que nos hemos dedicado a los conocimientos inútiles en esta vida, andaríamos todavía todos subidos a los árboles arrojando plátanos al suelo. No sé si me explico.
Un besito.
En esos pequeños conocimientos y curiosidades está la mitad de la vida. Sin eso no seríamos mucho más que una vaca pastando.
Dí que sí, Ruth. El conocimiento de "lo pasado" es tan fundamental como la mejor vacuna para el SIDA. Una cosa no se entiende sin la otra.
Yo también "soy" de letras ;)
Besos
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