La literatura que más se vende parece llevar siempre el sanbenito de mala. Todo aquel libro que venda más de X copias es acusado de seguir un patrón, un "one size fits all" que a muchos les parece denigrante y nocivo para la literatura. Se acusa a la mayoría de la gente de no tener gusto leyendo, de elegir libros facilones, libros que yo llamo de "encefalograma plano". Pero, ¿hasta qué punto tiene la culpa el consumidor?
Para empezar, los libros no son baratos. Cuando una persona con presupuesto ajustado va a comprar un libro, se basa en las experiencias de otros que hayan leído ese libro, porque no se va a lanzar a la aventura y gastarse veinte eurazos en un completo desconocido. Si hay mucha gente que lo ha comprado y de esa gente un pequeño porcentaje le da buenas críticas, adquirir ese libro parece una inversión segura. Quizás no sea una obra de arte, pero con que no nos obligue a cerrarlo por la mitad nos conformamos; es como ir al cine y quedarte dormido viendo una película muda japonesa con la que te atreves por probar algo nuevo (aquí la menda, que se las da de friki pero no lo es tanto), en lugar de tragarte una comedia romántica que no te convierte en un lumbrera pero te entretiene un rato. Porque para eso leemos (o, al menos, para eso leo yo), para entretenernos, aunque supongo que alguno habrá que lea para poder decir que ha descubierto a tal o cual autor, al que conocen solo en su pueblo a la hora de comer pero que nos hace quedar muy bien.
Y luego está la distribución de esos libros. Yo, lo confieso, me dejo llevar por las portadas, los títulos y la síntesis de las contraportadas, pero sobre todo me llama la atención la colocación del libro. Si tengo que girar el cuello para buscar un título en una estantería repleta de volúmenes tan ajustados que es difícil sacar uno sin tirar tres, seguramente no lo compre. Si me lo presentan en una mesa, con un cartel bien grande que llame mi atención, sin envoltura que valga y con una pegatina que proclama "20% de descuento" (aunque sea mentira), hay más posibilidades de que lo adquiera. Qué le vamos a hacer, me gusta ojear en las librerías, pero ando justa de tiempo y no me gusta cansarme. Soy vaga. Me va lo fácil. Y como yo, cientos de miles de personas.
Las editoriales con poder adquisitivo colocan sus libros en las mesas y las que no lo tienen, en las estanterías. El rico se hace más rico y el pobre se queda como estaba. Los bestsellers venden más porque se ven más, no necesariamente porque la gente no sepa distinguir entre lo bueno y lo malo. La distribución lo es todo. Saber vender lo es todo. Y yo, lo siento mucho, seguiré leyendo bestsellers y colando algún experimento -que, por cierto, suelen salirme rana-, porque si el próximo libro que me compro se parece lo más mínimo a Mil Soles espléndidos o Middlesex, me merecerá la pena. Que alguno hay también que se escapa y nos alegra el día a los lectores más remolones.
3 comentarios:
Mucho hay que decir al respecto. Resumirlo sería harto complicado. Sólo un par de pinceladas. Mi editor tuvo la mala suerte de que su distribuidora quebrara. Mucho le costó encontrar nueva distribuidora porque la editorial "es demasiado pequeña" y vende libros "demasiado elitistas". Eso es lo que tuvo que aguantar el editor hasta encontrar un nuevo distribuidor.
En lo de que los libros son caros no estoy de acuerdo. CAra es una entrada en el Bernabeu y siempre está lleno. Es lo que llaman la ley de la oferta y la demanda (para nuestra gracia o desgracia eso es determinante).Siempre está la posibilidad de comprar libros de segunda mano. Os aconsejo a todos que visitéis la página www.todocoleccion.net. Libros bastante más baratos que en las librerías. Unos usados y otros nuevos. Muchas veces se encuentran libros acabados de salir bastante más baratos y el destino te depara muchas sorpresas. Hay libros hasta por un euro.
Un saludo a todos.
Yo leo de casi todo, he leido bestsellers infumables y bestsellers inolvidables, lo mismo que he leído libros poco comerciales que han valido mucho la pena y otros que no he conseguido pasar de la página 5. Está claro que compramos por la vista y que nos llama mucho más la atención una portada colorista que una en blanco y negro, una con grandes letras anunciándolo que uno que está en un rincón. A mi, por eso, me gusta, a veces, remover en los rincones, encuentras cosas que no esperas. Aún así continuaré comprando sin demasiado criterio, pasando de las críticas o que sea de tal o cual editorial.
D.
Tú ya sabes, Ruth, que estoy de acuerdo contigo.
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