Metas

Estos últimos meses (quizás debería decir el último año) he estado aprendiendo a ponerme metas. Antes creía que sabía hacerlo, que era lo más fácil del mundo, pero no hace mucho tiempo me di cuenta de que no tenía ni idea. Yo podía decir algo así como "quiero ser escritora", y después sentarme a imaginar cómo debe ser eso de ser escritora, sólo los lados positivos, claro, y sólo el punto de vista de los super ventas. Me veía como una Stephen King, firmando autógrafos nada más salir de casa. Pero no me ponía a escribir, a hacer algo por conseguir esa meta.

Ahora mis metas son en sí mismas pequeños pasos para alcanzar una meta más grande. Ya no pienso "quiero ser escritora", sino que pienso "quiero escribir". Así dicho parece lo más fácil del mundo, pero luego llega la vida, como dijo una alumna mía el año pasado, y todo se tuerce. Hay que trabajar. Hay que estudiar (porque otra de mis metas es ser licenciada, o de ahí para arriba). Hay que dibujar (porque tanto ejercitar el lado lógico del cerebro no es bueno). Y luego, si sobra tiempo y el sueño y el cansancio lo permiten, hay que escribir. Porque sí, hay que escribir. Si me he puesto esa meta, tengo que cumplirla. Se acabó lo de pensar en "me gustaría..." y luego cambiar de opinión a la semana siguiente. Una meta es una promesa que me hago a mí misma, y esas son las que no hay que romper.

El segundo paso, o segunda meta, será la revisión de eso que he escrito, que sé que va a ser mucho más difícil que el primer paso porque no sé hacerlo. Pero la revisión es fundamental, es lo que da forma al escrito, lo que le da sentido. Tengo que hacerlo. Es otra meta. Y para llegar a ella, tengo que estudiar cómo se hace. Buscar en internet, en libros, preguntar... Tengo que lograr pulir mi diamante en bruto. Tengo que formarme como escritora.

El siguiente paso, o la siguiente meta: dejar que alguien lo lea. Eso ya me convertiría, de por sí, en escritora. Nunca he dejado que alguien lea algo largo mío, más que nada porque nunca me ha gustado nada de lo que he escrito. Pero cuando esté pulido, barnizado y abrillantado, tengo que dar el salto, darle un mamporro al Monstruo y sacar la copia en papel del ordenador. O mandarla por correo a alguien de confianza. O poner extractos en el blog (con lo peligroso que es eso). Pero, de alguna manera, necesito saber que gusta.

Y después de pulido, leído y vuelto a pulir, sacarlo a que le dé el aire. Buscar a alguien que lo quiera publicar.

Y empezar a recoger cartas de rechazo.

Os parecerá una locura, pero sueño con el día en que reciba la primera carta de rechazo. Eso significará que todas mis anteriores metas se han cumplido, que estoy en el último paso, que ya no depende de mí. Eso significará que, a efectos morales, seré escritora. Y esa, esa y no otra, es la meta que representa la suma de todas las otras metas. La suma de todas mis luchas. Y si encima alguna vez publico algo, ya será la leche. Pero con la carta de rechazo me conformo.

Mientras llega la carta, por supuesto, habrá que seguir escribiendo. Que es lo que a una la hace escritora.

Estoy aprendiendo a ir paso a paso. Todavía estoy en la primera etapa, y la estoy disfrutando como una enana, porque sé que es la más fácil. El calvario vendrá después. Lo difícil viene luego.

Pero mi meta está clara. Y los pasos que he de dar para llegar a ella, también.

Por fin.

8 comentarios:

dsdmona dijo...

Eso de ir paso a paso es una buena técnica para cumplir las metas que te vayas propiendo.

Si necesitas que alguien con aire crítico lea tus escritos puedes contar commigo, jejeje...

D.

Maripuchi dijo...

Y a lo mejor... hasta tienes suerte ;-)

Loris Lane dijo...

Hola... me ha entusiasmado tu escrito... yo me propongo cada 1 de enero..."este año sí escribiré mi libro" ... y nada! termina el año y yo sigo con un montón de hojas sueltas que no se arman nunca

Quizás influye que yo no quiero ser escritora, solo quiero escribir un libro para mi, sólo quiero contar una única historia, contar un tema personal, plagado de ficción y saber que se siente, saber que ahí, al fondo del cajón, uno tiene una historia....

Robaré tu idea, y me pondré metas más alcanzables...quizás terminar un capítulo este año... ¿suena bien, no?

Cuando tengas tu libro y si no es mucho atrevimiento, me encantaría leero..... Hay tanta letra suelta buscando un par de ojos!!!!

Saludos

Luis Vea dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luis Vea dijo...

Ruth, es bueno ponerse metas. Pero también es bueno que sean realistas. Y, sin tratar de ser pesimista, piensa que el principio del camino es la carta de rechazo. Se da por supuesto que lo anterior ya lo has hecho. Otra cosa, serás escritora cuando escribas. El rechazo no te hace más escritora. También piensa que no necesariamente has de recibir rechazos. Hay la otra posibilidad. Perdona que te diga las cosas desordenadamente tal y como se me ocurren. Más, no se lo des a leer a amigos. No serán sinceros. Para no herirte no te dirán la verdad. Dáselo a alguien que te critique. Tienes que aprender a aceptar las críticas. Pero eso sí, exige que te expliquen los fallos. Y no pienses que aprender a escribir se aprende en libros de autoaprendizaje. Se aprende leyendo mucho, leyendo bien, leyendo variado.Fijándote en los buenos. Leyendo como escritora, no como lectora. Intentando ver los mecanismos de funcionamiento. VEr cómo reaccionan los personajes, cómo se construyen las tramas, el lenguaje usado, la gestión de los tiempos y los espacios, la intriga, la rapidez o lentitud de la acción, los monólogos, los personajes secundarios... Desmenuza todo eso.Cuesta trabajo. Mucho. Pero cuando lo hagas la primera vez te será más fácil después y acabarás acostumbrándote. Y otra más. No copies. Busca tu estilo.Todos tenemos el nuestro.

Simplemente suerte.
Todos pasamos por ese mismo punto.
No te desanimes a las primeras de cambio. Las historias también se construyen de fracasos.

Ruth dijo...

Tienes toda la razón, Luis, por supuesto.
Lo de darlo a leer a gente que me critique de verdad es algo que tengo pensado, pero no es tan fácil encontrar a gente así de "gratis". Aunque, de verdad, no me importaría pagar a cambio de una crítica sincera.
Aprender a leer como escritora... Ojalá fuera tan fácil como parece. Sí, tengo que hacerlo, y tengo que encontrar el tiempo para leer bien, con tranquilidad y con obejtivos.
Muchas gracias por tu aportación. Sigo pensando que escribir no me hace escritora, que será el momento en que me atreva a dárselo a leer a alguien cuando realmente lo sea.

Sebastián Puig dijo...

A por ellos, que son pocos y cobardes (los miedos). Yes, YOU can!

Fernando Alcalá dijo...

Me ha encantado esta entrada y no puedes tener más razón, yo empecé así como tú, meta a meta, poco a poco. No tengas prisa. Se llega. Y, sí, lo peor viene después.

Un beso!!!