Hoy hace 33 años que existe el mundo. Al menos para mí, claro. Y, como decía una tira de Mafalda, si existía antes, ¿para qué?
Cuando vivía en Estados Unidos, siempre aprovechaba que el día doce era fiesta nacional (el día de los veteranos) para cogerme el día de mi cumpleaños fiesta y hacer unos hermosos puentes. Tomé por costumbre irme a Las Vegas a celebrar mi cumpleaños; no iba sola, claro, vaya celebración de las narices, yo y mi caballo, sino que se apuntaba un número variable de amigos de allí. Cenábamos en el Paris, Paris, nos íbamos a bailar al Caesar's Palace o nos pasábamos las horas muertas jugando al black jack en las mesas de cinco dólares del Flamingo. Lo hice tres o cuatro años seguidos. Me lo pasaba en grande.
Ahora no puedo pedirme el día de mi cumpleaños libre porque el sistema de sustitutos no funciona como allí (allí teníamos diez días al año, acumulables, para lo que necesitáramos, que podíamos coger prácticamente cuando quisiéramos; eso sí, si se te acababan esos diez días y te tenían que operar de apendicitis, te quedabas sin paga). Hoy he ido a trabajar con chuches para los críos y un pastel para los profesores; he comido chuchitos en casa de mis padres y he abierto el regalo que mi hermano me ha dejado antes de salir para Sevilla a las cinco de la mañana. Tengo el móvil pegadito a mí porque suena cada poco. He recibido emails de mis antiguas alumnas y tengo una bolsa llena de tarjetas de felicitación escritas por mis actuales monstruos.
No voy a caer en el tópico y decir que no cambiaría esto por Las Vegas porque me lo pasaba muy bien allí, igual que me lo paso aquí. Simplemente, son etapas distintas que nos tocan vivir en momentos diferentes, ni mejor ni peor, solo distintas. Sería ridículo echar de menos Las Vegas, igual que era ridículo desear estar en casa cuando vivía en California. Hay que alegrarse de tener lo que se tiene y, sobre todo, de haber tenido lo que se ha tenido. Hay que saborear cada minuto, porque si nos pasamos la vida mirando a lo que fue, nunca tendremos la sensación de estar viviendo lo que nos merecemos.
Hoy es mi cumpleaños. Y me encanta.
7 comentarios:
¡ZORIONAK! Ya te felicité pero lo hago de nuevo. Una chica cosmo-polita... ¡Y que ha jugado en Las Vegas! Voy a presumir de comentar en tu blog...
Si EEUU cambia y voy algún día te pediré consejo. Si tengo pasta te invitaré.
Un abrazo.
Pues nada, felicidades. Pero no te pongas demasiado melancólica. Ya sabes aquello que decía García Montero, algo así como que los recuerdos son la droga de la memoria.
Moltes feliçitats.
Vivamos lo que nos toque en cada momento lo más intensamente posible, solo así podremos ser felices. Y de no ser así, nadie podrá decir que no lo intentamos.
Nada mejor que poder recordar, y si se recuerda, es que algo hubo.
¡Zorionak! etapas de la vida que nos llevana diferentes vivencias, ni mejores ni peores, simplemente distintas... disfruta de tu cumpleaños, que siempre es mejor cumplir un año más aunque eso nos haga sentir algo más mayores...
Desde aquí 33 tirones de orejas (flojitos eso sí)...
D.
Muchas feRlicidades, Ruth!!!!!!!! (Recuérdame que existe esta entrada para cuando se acerque el mío y me deprima toíto)
un beso y un par de tirones de oreja!
Pues FELICIDADES!!!y que cumplas muchos más...yo donde trabajaba antes llevaba Sugus...ahora ya veremos...
besos...
¿pediste un deseo al soplar las velas?
Felicidades, Ruth, aunque con retraso! Espero que tuvieras un día estupendo, dondequiera que estuvieras ^^ Besote
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