Demasiadas horas

El otro día me dio por sentarme y pensar (sí, no lo hago a menudo porque en algún sitio he leído que tiene efectos secundarios, como tener ideas, y eso está muy mal visto). Cogí boli y papel y me hice un croquis de las horas que dedico a mis aficiones, siendo realista y sin contar "dormir" como afición, sino como necesidad biológica. Me salieron más horas dedicadas a mis hobbies que las que dedico a trabajar.

Eso quiere decir una de dos cosas: que trabajo poco o que tengo demasiadas aficiones.

Va a ser la tercera opción: ambas dos, que diría algún sabio.

Soy profesora. Tengo tiempo libre. No soy de las que se llevan exámenes para corregir a casa (a ver quién es el guapo que le hace un examen de inglés a un niño de cuatro años, aunque esa excusa sólo me vale este año). Pero también soy de las que trabaja mejor bajo presión. Cuanto menos obligaciones tengo, menos hago. Necesito rendir cuentas a alguien, aunque sea a mí misma. Las buenas notas en los exámenes de la UNED son una forma de medirlo. Mis conocimientos de alemán -todavía muy escasitos-, otro. El número de libros que me he leído este año -van seis, y sólo dos eran por "obligación" (que nadie me ha tenido que retorcer el brazo para leer a la Woolf, vaya)- también cuenta. Y luego está lo de escribir. Lo último que hago al día, porque así me acuesto y sigo dándole vueltas a la cabeza, y no veáis lo que sueña una cuando se va a la cama con sus personajes. Aquí la única vara de medir es las horas que le meto. De momento estoy entrenando el músculo. Creo que por fin he entendido que sólo seré buena si escribo, pero que necesito paciencia y una caña, que diría algún otro sabio. Ni siquiera soy capaz de elegir un género en el que moverme. Ahora me ha dado por escribir un guión. Y hasta me he apuntado al hermano pobre de NaNoWriMo y me he dicho a mí misma que antes de finales de abril lo termino. De momento, me está gustando, aunque aún no escrito ninguna escena, un guión tiene mucho de preparación previa. Pero los personajes están vivos, tienen cara, les veo. Y no me hace falta entrar en su cabeza porque les juzgo desde fuera. De momento, parece más fácil.

(De momento. Dentro de dos semanas os estaré contando cómo he mandado a la mierda el guión y me rindo ante el hecho de que nunca ganaré el Oscar, ni conoceré a Alan Rickman cuando trabaje en una de mis películas, ni conseguiré que Hugh Grant se enamore locamente de mí y se deje de ir de putas a Puerto Banús. Qué pasa, nunca dije que fuera realista.)

Así que aquí ando, liada, pero tranquila, porque sé que todo lo que hago lo hago porque me gusta. En el momento en que no pueda con algo, lo dejaré. Pero está bien estar ocupada (bueno, quizás no tanto). Está bien tener la mente activa. Me mantiene espabilada. Me mantiene viva.

Que, al fin y al cabo, es de lo que se trata.

4 comentarios:

Max Estrella dijo...

Yo tengo muchas ideas,muchas cosas más que me gustaría hacer pero no doy más...ya he conseguido dormir unas cuatro o cinco horas para poder hacer más...también tengo mucha dispersión...mala combinación...pero bueno vamos haciendo lo que podemos...coincido contigo en que lo importante es tener la mente activa...a mi me encantaría estudiar historia y,fíjate tú,retomar el latín...jejeje
Besos

noviembres dijo...

Creo que el mundo está lleno de gente que hacemos demasiadas cosas al día. Como consecuencia, casi no tenemos tiempo para cerrar los ojos y sentir o pensar. Supongo que es algo que también va por rachas o épocas de la vida.
Con todo, decirte que me hace mucha gracia cómo cuentas las cosas, sobre todo por sus resultados. Por eso, creo que escribes bien. Consigues transmitir quién eres y parte de cómo eres. Y eso no siempre es fácil.No me preocuparía en tu lugar de la calidad de la escritura, de verdad.
Saluditos y expresiones

Ruth dijo...

Max, tiempo, tiempo, es lo que siempre nos falta. Por qué no inventarán los días de veintiocho horas (aunque seguro que nos hacen trabajar cuatro horas más al día y entonces es peor el remedio que la enfermedad).
Noviembres, muchísimas gracias. Todo un piropo.

hippie pirata dijo...

Es un lujo trabajar en lo que te gusta y una calamidad levantarse pronto cada mañana para hacer algo que odias, pero dime... ¿ a que más de una vez mandarías eso que tanto te gusta a paseo?