Lo que pasa cuando llevas mucho sin escribir.

Viernes tarde. No voy a estudiar. No voy a hacer recados, porque estoy agotada. Mañana madrugo, por cosa buena, pero madrugo. Me siento delante del ordenador y, por primera vez en tropecientos meses, abro el Word con intención de escribir algo que no tenga que ver con mis estudios o con mi trabajo. Desvarío. Me dejo llevar. Me acuerdo de todo lo que dicen de la escritura automática y miro la pantalla esperando ver alguna joya. Miro. Fijamente. La. Pantalla. Pero nada. Lo más espectacular que se me ocurre es que no parece que haya perdido pulsaciones y todavía escribo a toda hostia. En un pis pas tengo una hoja completa. A espacio sencillo, oiga. Y entonces llega.

Una línea. Un verso.

Y va saliendo. El segundo verso. Una historia. En forma de poema. Y lo escribo, y lo leo, y sonrío, porque es gracioso y porque yo no soy poeta. Pero me ha gustado la experiencia. Lo pongo aquí sin revisar, porque es tan malo que no aguantaría un repaso.

Érase que se era una niña bucanera,
que navegaba por los mares y tenía novios a pares.
Un día su madre la vio y en su cuarto la encerró;
le colocó un vestidito y la pintó un poquito.
Pero ella, guapa y habilidosa, se escurrió como una babosa
y en un periquete se había metido en un brete.
Un chico algo ladino la engañó con mucho tino
y prometiéndole fortuna la enchufó en una tuna.
Pero, ¡ay pesar de los pesares, que ya no verá más los mares!
De pequeña bucanera pasó la niña a tunera.
Harta ya de clavelitos, marchó a cometer delitos
en el mar Mediterráneo, con un loro siempre a su lado.
Lo último que sabemos es que la niña no fue a menos
y ahora, mujer hermosa, manda más que cualquier diosa.
Tiene la historia moraleja, así que ponga usted bien la oreja:
si la niña no es una sosa, no la ponga usted de rosa.


Por cierto, que mi procesador de textos no acepta la palabra bucanera (y el blog tampoco). Dice que sólo existe bucanero. Que se lo digan a Keira Knightly y a la Pé. Vamos, hombre.

1 comentario:

Sir John More dijo...

Magnífico poema, te lo dice un no poeta de los mejores...

Besos.